Edición
46

Las mujeres que construyeron Miami

Miami
Julia DeForest Tuttle junto a Marjory Stoneman Douglas, ambientalista e hija del editor del Miami Herald, y la política de María Leopoldina Grau forjaron la identidad de una ciudad que podía haber quedado destinada a ser un pantano donde juegan los caimanes.

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“Puede parecer extraño pero el sueño de mi vida es ver este desierto convertido en un territorio próspero” Solo una adelantada a su época puede haber tenido un deseo tan grande para un pantano con sol y mar, en 1874.  Julia DeForest Tuttle es quien sueña para Miami ese futuro.

Valiente y visionaria, viuda, madre, hermana, hija, esta extraordinaria norteamericana de Ohio llegó a Miami en 1891, cuando no existían caminos.  Julia DeForest Tuttle genera una red de conexiones increíble, desde Rockefeller hasta Flagler, conecta, propone y ofrece, algo que para una mujer de su época es casi inconcebible. Pero ¿por qué puede hacerlo? Pues bien, es viuda y tiene dinero; dos puntos que le permiten moverse no solo con facilidad para negociar, sino que, a nivel social, le dan libertad sin perder su condición de señora.

Contar la historia a más de 100 años no es fácil, y la dificultad radica no en lo fidedigno de los datos, sino en poder explicar y mostrar cuán excepcional es Julia DeForest Tuttle. Todo esto sucede en un momento en el cual las mujeres no tienen voz ni voto, y mucho menos en el mundo de los negocios. Sin embargo, no solo su espíritu emprendedor sino también las circunstancias fueron creando la posibilidad de lograr su deseo. Para ubicarnos en sus tiempos y circunstancias, una vez que Julia DeForest Tuttle queda viuda y decide venirse a instalar a Miami, ya que cree que es la única manera de mantener su estilo de vida y de generar un crecimiento a nivel personal.  Pero, además, negocia con Flagler la extensión de la línea de tren desde Palm Beach hasta Miami. En 1891 con la muerte de su padre Julia hereda las tierras que él ya tenía en Miami; y junto a sus famosos vecinos, en Fort Dallas, en la desembocadura del Río de Miami, Mary y William Brickell, negocian con Flagler donando tierras y así concretar la extensión del tren.

Julia DeForest Tuttle junto a sus famosos vecinos Mary y William Brickell, deciden negociar con Flagler donando tierras y así concretar la extensión del tren. 

Julia DeForest Tuttle es conocida como la madre de Miami por su perseverancia para lograr la extensión del tren, que llegó en abril de 1896 con un auto carro de correo, un vagón de equipaje y un vagón con sillas de ruedas. También llega a Miami el primer periódico, El Metrópolis, y el Banco de la Bahía de Biscayne. En ese momento se dice que empieza a operar Miami, y es ella la que genera todo esto. La ciudad fue incorporada como tal en Julio de 1896.

El Hotel de Miami, fue el primero de la ciudad, construido por Julia como barraca para depósito. Pero, cuando decidió convertirlo levantó el edificio con un gato, lo hizo poner sobre una base de ladrillo y lo agrandó. Lamentablemente se quemó en 1899.

Cabe decir que Flagler tenía el dinero, pero hay que reconocer que Julia Tuttle tuvo el empuje, el deseo y el convencimiento para que Miami no quede destinada a ser un pantano donde juegan los caimanes.

Julia prepara Miami para que, al terminar el siglo, la irresistible combinación de la ciudad como retiro de lujo y última frontera incitara a los hijos de los industriales a construir casas a lo largo de Brickell Avenue, con vistas a la Bahía de Biscayne.

Julia DeForest Tuttle murió a la edad de 50 años, dos años antes de que arribara el ferrocarril.

Hablemos de las mujeres de esa época, del movimiento mundial que es cuando empieza el feminismo. ¿Por qué ellas empiezan a protestar? Porque no acceden, y las que pueden acceder son las que tenían dinero de sus familias. Ellas empiezan a militar para lograr el voto femenino porque no tenían derecho a nada. No tenían derecho a sus hijos, no heredaban, no tenían derecho más que a ser esposas.
Las mujeres de aquel momento tenían claro que su objetivo final era el voto, porque sería la única manera de modificar su realidad y sus limitaciones históricas. Fueron pioneras, muchas no se casaban porque perdían autonomía e independencia, no tenían derecho a estudiar, ni trabajar, no podían pintar ni dibujar siquiera; estaban tan limitadas que el mundo de lo femenino era completamente puertas adentro de sus casas. Y es con ese mundo femenino con el que contaban para mostrar su lucha, simplemente hilos y agujas que utilizaban para bordar y preparar así sus banners.

Pero si bien una mujer impulsó a construir Miami la siguieron otras que fueron dándole improntas increíbles a la ciudad. Llegó en 1915 Marjory Stoneman Douglas, hija del editor del Miami Herald. Marjory fue periodista, autora y medioambientalista, es ella quien defendió y promovió Los Everglades. Pero también fue una gran defensora del derecho de la mujer al voto, por lo que, en 1993, recibió la Medalla Presidencial de la Libertad.  Enamorada de la geografía de los Everglades se confesó subyugada por la luz del trópico, el sol, la apertura del paisaje, los Mangroves y todo aquello que durante 13 años fue descubriendo. Su logro es con mayúscula cuando los Everglades son declarados Parque Nacional.

No mencionar a María Leopoldina Grau sería omitir una gestión que constituye una parte importante de Miami, de ese rasgo de la ciudad que es el de acoger a los emigrantes desde siempre. Polita, nacida en la Habana, Cuba, fue lo que dieron en llamarla “una primera dama de Cuba”, así la nombró su tío, quien por breve tiempo fuera presidente de ese país. Ella fue presa política y una gran organizadora de la famosa operación Peter Pan, por la que llegaron 14.000 chicos cubanos a Miami.

Vemos que la política, el feminismo y el arte están así muy ligados. Las acciones políticas feministas, con todas sus estrategias, son una muestra de ello. Las teorías feministas van a constituirse en fuentes importantes para el trabajo tanto de las artistas como de las activistas, estrechando la relación entre el pensamiento feminista y la creación artística.

Hay determinadas mujeres que son icónicas, y no es que peleen más, sino que tienen tan claro para dónde van, que logran generar una presencia en el espacio en el que están, no pasan inadvertidas. Tal vez en su momento, estas mujeres dan la sensación de que pelean, pero con el paso del tiempo, se revela la huella que dejan. Sin ellas muchas cosas no hubieran pasado y abrieron nuevos caminos para los hombres y mujeres del porvenir.

 

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