Edición
43

Consumidos. ¿Somos la nueva mercancía?

Miami
¿Cómo es que el sueño de un mundo interconectado nos separó y se volvió en nuestra contra?

Compartir

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Las grandes compañías quieren y buscan los perfiles de los consumidores para direccionar sus políticas de marketing y obtener mayor rentabilidad.

¿Quién no ha visto publicidad que lo haya hecho pensar o que lo haya convencido de que el micrófono de su celular está escuchando sus conversaciones? Como si se tratara de una vidriera en donde nos pueden ver pero nosotros no. Resulta difícil de imaginar cómo ésto podría funcionar.

Lo que sucede es que nuestro comportamiento está siendo predicho casi con exactitud. Estamos expuestos. Para la nueva generación puede que Internet sea una realidad desde niños y para los adultos una herramienta que supo ganarse un lugar preponderante en nuestras vidas. A los jóvenes los anuncios no les molestan tanto, tal vez porque nacieron con ellos. Pero, ¿cómo es que nos afectan, cuándo se volvió nocivo?

Todo comenzó con el sueño de un mundo interconectado

David Carroll, profesor de Medios Digitales y Desarrollo de Aplicaciones en la Escuela de Diseño Parsons, explica en el documental Nada es privado (Netflix 2019) que, en los Estados Unidos, los datos de lo que hacemos en Internet no se esfuman. Es más, se convierten en rastros digitales y son explotados por una industria de mil millones de dólares anuales. “Ahora nosotros somos la mercancía”, alerta. “Estábamos tan fascinados con los beneficios de esta conectividad libre que nadie se molestó en leer los términos y condiciones”.

El especialista explica que las personas buscábamos un espacio donde se pudieran compartir las experiencias y sentirse menos solos. En poco tiempo, la Internet pasó a ser nuestra celestina, nuestro corrector, verificador de información, animador personal, guardián de nuestros recuerdos y hasta nuestro terapeuta.

Los anuncios que parecen increíblemente precisos nos hacen pensar que nos espían, muy probablemente sean prueba de que el targeting funciona. “Esta estrategia actúa y predice nuestra conducta”, instruye el profesor de Medios Digitales.

“Todas las interacciones, pagos de tarjetas de crédito, búsquedas en Internet, los lugares donde estoy, mis me gusta, todo queda registrado en tiempo real y relacionado con mi identidad, proporcionándole así al que los adquiera acceso directo a mi impulso emocional”, advierte.

Vimos las repercusiones de nuestra realidad filtrada en las elecciones de 2016. Nadie  se ofendió cuando lo dijo Donald Trump”, documenta el profesor Carrol.

Fuimos claros testigos del bombardeo mediático que fomentó la división de pensamiento. Ideas de antaño, divisiones raciales, volvieron a estar en escena y fue a partir de las redes sociales desde dónde se produjo su lanzamiento. 

las personas buscábamos un espacio donde se pudieran compartir las experiencias y sentirse menos solos. En poco tiempo, la Internet pasó a ser nuestra celestina, nuestro corrector, verificador de información…

El algoritmo une los datos y conoce tus preferencias, contraseñas y tiempo usado por cada aplicación para darle identidad y perfil a cada usuario. Miles de servidores calculan las órdenes del usuario para conectar la información más buscada en tu dispositivo y sugerir publicidad recomendada.

“Armados de estos conocimientos, los anuncios compiten por mi atención, me proporcionan un flujo constante de contenidos hechos especialmente para mí y vistos sólo por mis ojos. Y esto es cierto para cada uno de nosotros. Mis gustos, mis miedos, lo que llama mi atención, mis intereses, mis límites y qué hace falta para superarlos”, ejemplifica Carrol.

Compañías como Apple, Android, Amazon, Microsoft y Google tienen asistentes virtuales (Siri, Alexa, Bixby, Cortana, etc.) que por medio de comandos de voz y micrófonos interactúan con el usuario. No es descabellado, entonces pensar que, si podemos relacionarnos con nuestro dispositivo dándole órdenes y éste las ejecuta, sea la confirmación a nuestro primer interrogante de que entonces nos espía. Haciendo un pequeño experimento, si le preguntamos a nuestro celular, si escucha nuestras conversaciones, nos responderá que no puede responder esa pregunta, y enseguida continúa, ¿puedo ayudarte con algo más?

Para direccionar sus publicidades compañías como YouTube y Amazon realizan encuestas a los usuarios, así como también se sirven de los motores de búsquedas. Existe un feedback continuo entre las compañías y los usuarios tratando de buscar intereses compartidos.

¿Cómo es que el sueño de un mundo interconectado nos separó y se volvió en nuestra contra?

A principios de 2018 se desató un gran escándalo político al revelarse que la consultora  Cambridge Analytica, con sede en Londres, había aportado los datos personales de los perfiles psicológicos de Facebook de millones de personas sin su consentimiento y habían sido utilizados con fines de publicidad política durante la campaña electoral de Estados Unidos de 2016 en donde resultó electo el Republicano Donald Trump. 

si le preguntamos a nuestro celular, si escucha nuestras conversaciones, nos responderá que no puede responder esa pregunta, y enseguida continúa, ¿puedo ayudarte con algo más?

El escándalo de datos de Facebook-Cambridge Analytica reveló que se obtenían 650 puntos de información de cada usuario. La repercusión fue tan ruidosa que Cambridge Analytica cerró sus puertas. Cayeron las acciones de Facebook en el mercado de Valores de Wall Street. Mark Zuckerberg, su CEO debió dar explicaciones en el Congreso de Estados Unidos sobre el manejo de la privacidad en la red social y lo más novedoso es que planea integrar las tres plataformas de mensajería de su compañía – WhatsApp, Instagram y Messenger – en una, que tendrá encriptación de extremo a extremo.

El Diario The Guadian expuso que “La máquina de relaciones públicas de Facebook pasó gran parte de las primeras 24 horas después de que se divulgó la historia y se involucró en una discusión pedante y contraproducente sobre si lo que había ocurrido constituía o no una “violación de datos”. Según los estándares de seguridad de la información, Facebook estaba en lo cierto de que lo que ocurrió no fue una “violación de datos”: como escribieron los representantes, “no se infiltró ningún sistema, y ​​no se robaron ni piratearon contraseñas ni datos sensibles”.

Pero un año después, es evidente que una violación de datos habría sido más fácil para la reputación de Facebook. Casi todas las empresas han sufrido una gran violación de datos en este momento; solo Facebook ha soportado un cálculo tan existencial. Esto se debe a que lo que sucedió con Cambridge Analytica no fue una cuestión de infiltración en los sistemas de Facebook, sino de que los sistemas de Facebook funcionaban según lo diseñado: los datos se acumularon, los datos se extrajeron y los datos se explotaron.

El poder que han adquirido las redes sociales, con la intención de generar un espacio donde se podrían compartir las experiencias y sentirse menos solos, ha alimentado a un gigante sin control. Se visibilizó la vulnerabilidad que tienen los usuarios sobre su privacidad y la importancia de saber cuáles son las reglas de juego y a partir de ahí si queremos jugar.

Facebook había permitido que alguien extrajera grandes cantidades de información privada sobre un gran número de personas de su sistema, y ​​esa entidad había pasado los datos a otra persona, que lo había usado para fines políticos.

“A partir de ahora si no estoy dispuesto a contarlo se va a saber”

Sergio Roitberg, autor del libro Expuestos afirma que, si bien tenemos riesgos a la carencia o falta de privacidad, – él lo ilustra con una persona en traje de baño colocada en una vidriera-. existe un riesgo real a la pérdida de personalidad, de libre pensamiento, a la dificultad de pensar por sí mismo. “Se perdió ser genuino”, reflexiona.

existe un riesgo real a la pérdida de personalidad, de libre pensamiento, a la dificultad de pensar por sí mismo.

Explica que la tecnología evolucionó tanto que modificó las bases de organización que el hombre tuvo por siglos. Ha alterado la forma de trabajar, de relacionarse, de vivir, como por ejemplo, los avances médicos o los cambios en el transporte urbano que están modificando la edificación de las ciudades.

La inteligencia artificial es hoy una realidad, estamos viviendo tiempos que erosionan las certezas. En los próximos 20 años veremos más cambios que en los últimos 200. “Lo único estable va a ser el cambio”, pero Roitberg dice que no debemos tenerle miedo, debemos enfrentarlo, capacitarnos, aprender cosas nuevas.

El autor es optimista con el avance de la tecnología, opina que se ha alterado el equilibrio de poder: “Antes unas pocas personas contaban con acceso a los medios de comunicación y eran pocos los que podían expresar sus ideas haciendo primar sus intereses. Hoy todos tenemos el mismo poder y la misma posibilidad de ejercer nuestra influencia sobre los demás. Ya no somos targets (meros receptores pasivos) sino actores empoderados con acceso a la información y con posibilidad de diseminarla de forma inmediata y exponencial”.  

Se ha modificado el modelo tradicional del circuito de la información. Ahora lo importante no es comunicar sino conectar. Ejemplifica que el mundo actual es orbital (todos pertenecemos a una o varias orbitas, reales o virtuales), menciona la importancia de los intereses compartidos, para de este modo lograr conectar.

Las revelaciones de Cambridge Analytica quizás movieron un ápice el amperímetro de Facebook, pero sí nos cambiaron. Nuestros ojos ahora están abiertos. La pregunta es qué haremos con el poder que tenemos y con el poder que perdimos.

Pensábamos que no había consecuencias, que éramos libres y, sin embargo, no es así. Somos la nueva mercancía.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Artículos
Relacionados

Imagen bloqueada