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Michel Platnic: El arte como encarnación y proceso

Conversamos con el artista francés acerca de su visión multidisciplinaria para crear y transformar obras icónicas en experiencias vivas. Su arte no se contempla a distancia, se habita.
Miami

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Michel Platnic es un artista multidisciplinar cuya obra trasciende la mera observación para invitar al espectador a una experiencia única. Su práctica, que amalgama video, fotografía, pintura, escenografía y performance, busca establecer una relación íntima entre el artista, el personaje representado y el público.

Nacido en Francia, donde se formó como ingeniero y fue galardonado, Platnic fue un niño curioso e inquisitivo. Desde muy joven emprendió una búsqueda para encontrar su propia voz, tratando de entender el mundo que lo rodea. Platnic abandonó su exitosa carrera técnica para escuchar su intuición artística. Tras mudarse de Francia a Israel a los 28 años, inició un proceso de exploración interior que lo llevó a estudiar Antropología, Teatro y, finalmente, a descubrir su verdadera vocación por la pintura cuando cumple 33 años. Esta transición no fue una ruptura, sino una integración: su perfeccionismo técnico fue integrado instintivamente a su creación artística, incorporando robótica, inteligencia artificial y arte digital como medios para explorar la condición humana, o más bien lo que se conoce como la PostHum Condition (Condición Posthumana). Platnic comenta: “Para mí, la inteligencia artificial es sólo un medio. En el año 2002, experimenté con la robótica; en un proyecto artístico, sin embargo, para mí es mucho más importante la filosofía y la literatura”.

El trabajo de Platnic es un proceso de descubrimiento continuo. Interesado en la danza contemporánea, la expresión corporal y las artes marciales, su trabajo no se limita a un medio; experimenta constantemente con muchas técnicas, y utiliza su conocimiento del teatro y el performance mezclándolo con su entendimiento tecnológico.

Platnic realiza instalaciones videográficas basadas en la pintura, crea esculturas parlantes que toman un carácter en sus escenografías, y el cuerpo se mueve al compás de la obra. Vemos cómo sus “cuadros vivos” no se limitan a un tableau vivant. El artista encarna la obra. En sus procesos, estudia al personaje hasta convertirse en él; es un lienzo vivo. Utiliza la “apropiación” como medio de integración haciéndola un componente de su identidad. Para él, la “apropiación” es solo estructural; respeta la composición y el color original para transformarlos en una experiencia tridimensional que busca, ante todo, el alma de una obra maestra tomada de la historia del arte. “Estos trabajos son icónicos, nos guían y hay que volverlos a observar; yo me veo en ellos”, afirma Platnic al explicar su proceso creativo. El espectador se convierte en participante del trabajo, entablando una relación con el personaje representado. Platnic  agrega, “Al acercarnos a la obra surge una curiosidad sobre el proceso mismo y de cómo la obra ha sido creada”. Al observar detenidamente la obra y adentrarnos en ella, vemos que el cuerpo se convierte en lienzo. El cuerpo es la narrativa central en sus “cuadros vivos”. Platnic aplica cada pincelada sobre su propia piel como si fuera una “mascara”. Toma un icono artístico, transformándolo en propio, convirtiendo el acto de pintar en un ritual temporal y físico. Platnic estudia a los personajes; se transforma en el Lucian Freud de sus propios autorretratos, habita la psique de los amantes de Francis Bacon y se convierte incluso en el caballo del Guernica de Picasso. Platnic la hace de modelo, artista, escenógrafo y fotógrafo, pero también trabaja con gente que puede encarnar el alma del trabajo, que tiene la habilidad de utilizar el cuerpo como expresión y que entiende el método y la obra misma.

El artista crea una escenografía idéntica a la obra original. Copia cada pincelada, utilizando la misma textura y el color, siempre respetando la composición original. Sin embargo, observamos cómo el Guernica de Picasso ha trascendido las barreras físicas y se ha convertido en una obra universal que transmite dolor. Platnic lo desmembraba aun más; el caballo herido de la pintura blanqui-gris en la obra de Platnic camina y habla, la flor en la mano de la víctima abre sus pétalos e interactúa con el público, el ave abre sus alas y las cierra. El cuadro del 1937 se vuelve poema, grito, frase inconclusa, la obra está viva a través de la visión de Michel Platnic.

Para Platnic el lenguaje hablado, las palabras, son un medio para entendernos, y en algunas ocasiones las utiliza dentro de su obra integrándolas en sus piezas que dialogan entre ellas. Le interesa mucho el pensamiento categórico y cómo la mente funciona. Entiende al lenguaje como consecuencia de esta categorización. Las palabras para Platnic son tensión. Agregar palabras son parte de un ritual, a veces la repetición es parte de un rezo, “pero eso no soy yo”, dice Platnic “pero me doy cuenta de esa importancia y cómo el lenguaje nos ayuda a categorizar y entender el mundo”. Con la ayuda de la inteligencia artificial, las palabras son elementos que provocan el diálogo. De esta manera, el caballo del Guernica de Picasso interactúa con las otras figuras de la obra y habla.

La obra de Platnic nos invita a cuestionarnos y a acercarnos a un mundo de lo posible. Platnic habla del tiempo, de la incertidumbre y de su proceso creativo: “Al despertar, cuando apenas he amanecido, las ideas están allí, las dibujo, hago bocetos y luego las abandono. Hace mucho, un escultor me dio ese consejo, me dijo que escribiera las ideas, que las imagenes que tenía en mi mente las bocetara, y eso me ha pasado en ocasiones, por ejemplo quise hacer un proyecto con un coreógrafo y no lo hice pues no estaba listo para ello, tal vez en un futuro regrese a esa idea, pero allí están, mis ideas estan escritas y bocetadas, están olvidadas temporalmente para que a lo major algún día las realice.”

Al hablar de su obra Michel Platnic describe sus intereses: “Trabajo con videos circulares, que son recurrentes y que vuelven a empezar. Para mí el tiempo es muy importante, es parte de mi proceso y de mi mensaje. Sin embargo, algo que me mueve es la “nada”, la duda, la ambivalencia entre lo imposible y lo realizable.” Pero también menciona cómo se nutre de la filosofía y la literatura: “La filosofía me importa para poder conectar con el arte, en un trabajo que realicé hace un tiempo utilicé la filosofía de Levinas para relacionarla con la obra de Francis Bacon.”

La obra de Michel Platnic no se observa; se habita.

Un comentario

  1. Gracias por este fascinante artículo; no conocía al artista, me encanta su concepto de integración y luego habitat su arte.

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