Salvo Basile, el italiano más colombiano

Homenaje a Salvatore Basile, (1940–2026) recientemente fallecido en Cartagena, donde residía hace más de 50 años. Cineasta napolitano su trayectoria tendió puentes entre el cine europeo y el Caribe colombiano, desde Queimada hasta su legado cultural y social en su hogar de adopción,
Barranquilla

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A punto de ver la luz esta publicación, nos sorprende la noticia: ha fallecido en Cartagena, Colombia, Salvatore Basile Ferrara, personaje que fue en sí mismo, un capítulo vivo de la cultura del caribe colombiano. Mejor conocido como Salvo Basile, este napolitano llegó a Colombia como asistente de dirección de la mítica película Queimada (1969), protagonizada por Marlon Brando y dirigida por Gillo Pontecorvo.  Su historia es una nota a pie de página brillante en el gran libro del Boom Caribeño. Tuve oportunidad de conversar con él en el marco la 29ª versión del Salón del Audiovisual de la Cinemateca del Caribe donde fue el invitado de honor.

Nacido en Nápoles, el 18 de mayo de 1940, cuatro meses antes de que los ingleses bombardearan esta ciudad, durante sus primeros meses de vida, cuando sonaba la sirena y llegaban los aviones, su familia debía bajar “más abajo del sótano”. Fueron muchas las noches que se durmieron sin haber comido absolutamente nada en todo el día.  Al terminar la guerra, tenía cinco años. A los 13 se va de casa, viaja a Roma, donde se hace actor. Un día cualquiera lo llaman para ser asistente de dirección de la película de Gillo  Pontecorvo. Así llegó a Cartagena por una película y se quedó por una vida.

este napolitano llegó a Colombia como asistente de dirección de la mítica película Queimada (1969), protagonizada por Marlon Brando y dirigida por Gillo Pontecorvo. A lo largo de su carrera, participó en más de 40 producciones.  Trabajó al lado de Robert de Niro en la película ganadora del premio Oscar La Misión (1986) y en La estrategia del Caracol (1993) al lado de Sergio Cabrera.

Nuestro encuentro tuvo lugar en el mítico Bar La Cueva, emblemático lugar de reunión del legendario Grupo de Barranquilla. Después de 57 años de vida en Cartagena, Basile confesaba recordar con nostalgia las calles y los fantasmas del Grupo de Barranquilla, figuras que fueron sus amigos. Cineasta y empresario, Basile fue un puente entre el Nápoles del siglo pasado y el Macondo eterno.

llegó a Cartagena por una película y se quedó por una vida

Salvo consideraba que, en el arte, como en la vida, se necesita un equipo. Por ello nos acompañaron en este encuentro su equipo – su soporte familiar: su esposa, Jackeline Lemaitre, dos de sus tres hijos, Alessandro y Mateo Basile, y su nuera, Eunice García, una santandereana a la que Basile llamó cariñosamente la número uno, la macho alfa,  “la que manda en todo”.  Fue precisamente durante el rodaje de Queimada que Basile conoció a Jackeline. Se casaron durante el rodaje y, para cuando la película terminó, Salvo ya había decidido quedarse a vivir en Colombia. Alessandro, cineasta y ahijado del maestro Alejandro Obregón, ha dirigido el FICCI, mientras que Mateo se incorporó a la familia en su adultez.

Incluida en la lista de las 100 mejores películas del cine italiano, Queimada marcó un antes y un después en el cine hecho en Colombia. El filme es una mirada extranjera del Caribe colonial. En su versión restaurada, formó parte de la programación del Salón Audiovisual cuyo tema en esta versión fue “repensar el Caribe”.

Compartimos con los lectores de Letra Urbana esta entrevista, como un homenaje a su memoria.

Estamos encantados de tenerlo en Barranquilla. Hablemos de su llegada a Colombia.  ¿Qué nombres vienen a su memoria cuando piensa en la Barranquilla de entonces?

Barranquilla, la verdad, es una de las ciudades que más me ha atraído aquí de la Costa. Los amigos, ah… [suspira]. ¡Aquí en Barranquilla he tenido amigos, buenos y malos! Pero de todos se necesita un poquito.

¿Nombres? Uf. Amigos maravillosos. Álvaro Cepeda (Samudio), Alejandro Obregón… A ellos los conocí bien. También a Sonia Osorio, Mario Mancini. Mira, en La Cueva, te confieso que no me tocó reunir a todos, pero estuve aquí cantando con las hermanas de Gabo, viejas canciones napolitanas, porque parece que en la casa de ellos cantaban muchas canciones antiguas napolitanas. ¡Toda esa gente! La Cueva de verdad. Yo vengo a estos lugares y veo que el espíritu sigue vivo.

Hablemos de ese espíritu. Se dice que el Grupo de Barranquilla era una mezcla de caos creativo, genialidad y mucho folclor.
De esa locura genial recuerdo a Cepeda y Obregón, nosotros tres en pleno acto de creación. ¡Una historia que es un desastre, pero bellísima! Mira, yo me vine aquí a Barranquilla porque el Nene Cepeda [Álvaro Cepeda Samudio] nos iba a ayudar a Alejandro [Obregón] y a mí a hacer una película que al final no pudimos hacer…  y teníamos que pagar la deuda, ¿qué más podíamos hacer? y tengo una imagen bellísima, de ésas que te quedan grabadas: Yo, Alejandro y un cuadro enorme, entrando al Banco Popular como tres bandidos para pagar la deuda de la película… a pagar un fiasco. ¡Eso es lindo!

¿Una obra de Obregón se usó para saldar la deuda de una película fallida con el Banco Popular? ¡Esa anécdota ciertamente resume lo que era el Grupo de Barranquilla!

Maestro, su llegada a Colombia está marcada por un hito cinematográfico ¿Qué recuerda de esa primera etapa en la Costa?

Vine como ayudante del famoso director de cine Gillo Pontecorvo, el que hizo La batalla de Argel, un peliculón candidato al Óscar. En esa época (1968), vinimos a Cartagena para grabar Queimada con Marlon Brando, sobre un asunto negro esclavista en el Caribe del Siglo XIX. Y es que no solo vine a una ciudad, vine a una época.

Queimada es considerada el evento cinematográfico más importante en el siglo XX en Colombia, es decir, la película es la más importante que se filmó en Colombia, por tres grandes aspectos: lo que estaba delante de cámara, lo que estaba detrás de cámara y la relación de la misma película con Cartagena.

Delante de la cámara: el milagro de Evaristo Márquez.

Queimada es considerada el evento cinematográfico más importante en el siglo XX en Colombia. La película es la más importante que se filmó en Colombia,

Inicialmente querían contratar a Sidney Poitier como protagonista, pero Gillo mandó a decir que “ese es un negro blanco, que no tenía esta fuerza que su abuelo ha visto”. Entonces, un día, en la sabana de Palenque, vimos un mandingo montado en un caballo blanco, y Gillo comienza a gritar, él-huy, él-huy, él, él, él [¡Es él!]. Fuimos corriendo al pueblo y nos dijeron que era un borracho, que tenía 3 familias, pero hermano, este muchacho se metió en un mundo que hasta para nosotros es un mundo difícil. Algunos críticos de New York se atrevieron a equiparar la actuación de Marlon con la de Evaristo.

Evaristo no sabía leer ni escribir – reaccionaba a los palitos, una estrategia que inventamos los dos asistentes y la secretaria de edición. Cuando Marlon Brando decía algo, yo le empujaba con un palito y él lo miraba y tenía que reaccionar; lo empujaba de aquí y miraba de acá, y funcionó perfectamente. Le estábamos enseñando a hablar en lenguaje fonético, es decir, yo quiero agua, I want water, y él decía, I wanna water, y esto, perfecto, para la película.

Está la actuación principal del galán Marlon Brando que era bello, bello, bello y malo, malo, malísimo. Era una personalidad bastante exótica y singular.  Obviamente un actor excepcional, era un personaje difícil de manejar que no trataba muy bien a la gente, era muy neurótico se encerraba en el Hotel Caribe con amigas y duraba dos o tres días ahí.

Y Cartagena… necesitábamos población negra, arquitectura colonial y Cartagena tiene todo esto. Después de esto Cartagena se volvió la Hollywood del Caribe. Incluso urbanísticamente Queimada dejó una huella en el Centro Histórico de la ciudad, pues debieron enterrar los cables que no se podían ver en la cinta.

Maestro, volviendo a la razón de su visita, el Salón Audiovisual. El apoyo a la Cinemateca del Caribe es vital para que las nuevas generaciones entiendan este legado. ¿Cuál es su deseo para las nuevas películas, los nuevos artistas de la Costa?
Que no se rindan. Que sigan. Los jóvenes deben seguir creando. La Cinemateca es un lugar donde pueden hacer eso. Barranquilla tiene ideas, muchas ideas. Y la vida, el arte, no es solo lo que triunfa. Es lindo el fracaso, si te deja una buena historia.

¿Y qué se lleva de esta visita a La Cueva y al Festival de Cine?
Yo me llevo las ganas de volver. Yo vivo en Cartagena hace 57 años, pero Barranquilla siempre será mi otro puerto. Los amigos, el Hotel del Prado, maravilloso, la gente… ¡Gracias por este espacio, por La Cueva, este lugar emblemático de nuestra ciudad!

¡Gracias, Salvo!

No puedo cerrar esta nota sin resaltar la labor social y humanitaria que emprendió en Cartagena, su hogar de adopción. El recuerdo de su propia historia, de sus primeros años de vida en medio de la guerra marcaron su visión del mundo, su amor por Colombia, e inspiraron su trabajo a favor de los niños más vulnerables de Cartagena, que enfrentan la pobreza y el hambre a diario.

En marzo de 2019, junto con su amigo Gabriel Rodríguez y un grupo de notables cartageneros crearon la Fundación Corazón Contento en el Barrio Revivir de los Campanos, para emprender una guerra contra el hambre. Realizan también campaña de salud, de pediatría y oftalmología. Durante la pandemia debida al Covid 19 restauraron la casa comunal, donde entregaron almuerzos y la dotaron de Internet, para que los niños pudieran acceder a clases virtuales.

Cartagena fue su hogar y le dio una familia.  Salvo Basile no adoptó a una familia, sino a una ciudad entera.  Quizás por eso en Cartagena lo conocen y lo llaman “el italiano más colombiano”.

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