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Beanpole

Beanpole – Los traumas de la post guerra en la mujer

La historia ha mostrado como las situaciones de guerra afectan a la mujer doblemente, y este caso, inspirado en el libro de Svetlana Alexievich “The Unwomanly Face of War”, así lo comprueba. Se trata de la relación entre dos amigas que pasan juntas la guerra en Rusia, y terminan viviendo en Leningrado.

Iva (Viktoria Miroshnichenko) trabaja como enfermera en un hospital en donde se manejan enfermos terminales. Ella misma ha quedado afectada con un extraño síndrome que la paraliza por unos minutos y la deja sin poder hablar, emitiendo ruidos extraños, y perdiendo el control de su cuerpo. Esto es el resultado de una concusión que recibió durante la época de estado de sitio, y la apariencia que toma durante tales episodios la hace aparecer como una estaca, lo que le ha merecido el sobrenombre que da título a la película.

Muchos de los soldados que están bajo su cuidado viven situaciones extremas, como Stepan (Konstantin Balakirev), quien ha perdido toda la sensibilidad por debajo del cuello y pide que lo dejen morir, deseo que por razones morales nadie se atreve a proporcionarle.

Masha (Vasilisa Peerelygina) es su mejor amiga que regresa del ejército para descubrir que su hijo, que estaba al cuidado de Iva, ha muerto. No teniendo mas familia en que apoyarse, las dos deciden vivir juntas, para darse cuenta que lo que se viene después de la guerra no es precisamente la paz, sino otro tipo de guerra.

El papel que tuvieron que desempeñar como mujeres las ha dejado sin capacidad reproductora. Los órganos de Masha fueron extraídos y la única solución que encuentra es cobrarle a Iva la vida del hijo que le quitó.

No hay sentimentalismos ni moral que valga; la guerra parece haber acabado con todo eso, y las soluciones se vuelven completamente pragmáticas. Así se da el pacto entre estas dos mujeres que conlleva a caminos inesperados, matizados sólo por la impactante ambientación y la extraordinaria fotografía que logra la cinta.

Las escenas tienen una calmada violencia, difícil de lograr sino es por la excelente actuación de las protagonistas, sobre todo la escena donde Masha descubre que su hijo ha muerto y no parece importarle.

Beanpole es lo que faltaba para completar el cuadro de una guerra con toda su inclemencia; es la coraza que crea quien lo ha sufrido todo. No hay espacio para lamentos, y cualquier solución puede llenar el vacío coloreando las paredes de un verde que tal vez inspire esperanza.

Kantemir Balagov con ésta, su segunda producción, se hizo acreedor del premio como Mejor Director en la categoría Un Certain Regard en Cannes donde participó esta película.

 

 

 

 

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