Basada en las memorias de la escritora iraní Azar Nafisi, Reading Lolita in Tehran, del director israelí Eran Riklis, es una historia sobre el poder de la literatura como refugio, resistencia y afirmación de la libertad individual frente al autoritarismo.
La película sigue a Nafisi (interpretada con gran sensibilidad por Golshifteh Farahani), profesora de literatura inglesa que, tras la Revolución Islámica de 1979, presencia cómo el régimen impone una estricta censura sobre la vida pública, la educación y, especialmente, sobre las mujeres. Cuando los clásicos de la literatura occidental son prohibidos y el pensamiento crítico deja de tener cabida en las aulas, Nafisi reúne en secreto a un pequeño grupo de sus mejores alumnas para leer y debatir obras como Lolita, de Vladimir Nabokov, Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, El gran Gatsby y Daisy Miller.
Lejos de limitarse a una adaptación literaria, Riklis construye un retrato íntimo de mujeres que encuentran en los libros un espacio para cuestionar la realidad que las rodea y preservar su identidad. Las reuniones clandestinas no solo se convierten en un ejercicio intelectual, sino también en un oasis de complicidad, amistad y libertad en una sociedad marcada por la vigilancia, la represión y el control sobre los cuerpos y las ideas.
El director, reconocido por filmes como The Syrian Bride y Lemon Tree, vuelve a explorar personajes enfrentados a conflictos políticos y sociales que transforman profundamente sus vidas. En esta ocasión, el foco está puesto en la experiencia femenina y en la capacidad de la cultura para desafiar las estructuras del poder. Sin caer en el panfleto, la película plantea que la imaginación y la lectura pueden convertirse en formas de resistencia tan poderosas como cualquier protesta.

Golshifteh Farahani encabeza un sólido elenco de actrices iraníes exiliadas , entre las cuales se encuentran Zar Amir (Holy Spider) y Mina Kavani (No Bears), que aportan autenticidad y una carga emocional palpable a la historia. La recreación del Teherán de los años ochenta y noventa, filmada en Italia, consigue transmitir la atmósfera de incertidumbre y opresión que define el contexto histórico.
Aunque en algunos momentos el relato recurre a un tono melodramático y su desarrollo pierde algo de ritmo, Reading Lolita in Tehran encuentra su mayor fortaleza en los vínculos entre sus protagonistas y en la vigencia de los temas que aborda. La censura, el control de la educación, la autonomía de las mujeres y la defensa del pensamiento crítico siguen siendo asuntos de enorme relevancia en distintas partes del mundo.
Más que una película sobre Irán, Reading Lolita in Tehran es una reflexión universal sobre el valor de la cultura frente a la intolerancia. Su mayor acierto reside en recordar que, incluso en los contextos más adversos, leer puede convertirse en un acto de resistencia y esperanza.
Se presenta en teatros.