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¿Por qué se usa tanto el término ‘disruptivo’?

Miami
Ante los frecuentes cambios que enfrentamos, lo disruptivo se ha convertido en una forma de describir el mundo en que vivimos.

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Las cosas empiezan a ser reales en cuanto son nombradas, son las palabras las que crean realidades, el lenguaje es el horizonte humano. ¿Y por qué en este horizonte actual cada vez con más frecuencia se usa lo disruptivo?

¿Qué significado tiene esta palabra que insiste como una forma de construcción de conocimientos compartidos y como una manera de recrear el mundo que habitamos? Una de las definiciones dice que “La palabra disruptivo se utiliza como adjetivo para indicar una ruptura brusca”. Por otro lado, el término hace referencia a algo que ocasiona un cambio determinante. La palabra es de origen francés “disruptif” y del inglés “disruptive”.  Cambio, alterable, inadecuado, inoportuno son sus sinónimos; y algunos antónimos son fijo, inalterable, inmutable, entre otros.

Los movimientos disruptivos han existido a través de los años y, en diferentes épocas de la historia, fueron alteraciones drásticas que transformaron etapas históricas, políticas, filosóficas, religiosas… o en el arte, la escritura, la pintura, la música, marcaron variaciones y transiciones determinantes para nuevas propuestas de creación.

Cuando, por ejemplo, se superó un estilo como el Romanticismo y apareció el Surrealismo en el arte, es porque se presentó un cambio disruptivo, una ruptura que hace que la expresión artística en ese momento se modifique considerablemente, dando paso a nuevas formas de expresión.

La disrupción sirve como catálisis para la acción, ya que, al enfrentar constantes cambios, se eligen inmediatamente caminos de reacción alternativos, lo que hace que las nuevas posibilidades conduzcan directamente a la acción

Las guerras en la historia de la humanidad también han trazado rupturas definitorias que transformaron nuestras civilizaciones hasta el punto de tener que marcar nuevos comienzos y despertares para los seres humanos. En lo político, las distintas posturas, ideologías y creencias en cuanto a la manera cómo se debe actuar y conducir un país o una región, el liderazgo que se debe ejercer o las decisiones a la hora de legislar, también ocasionan cambios disruptivos a nivel micro o macro, dependiendo de la magnitud y sus efectos.

En la actualidad, el término disrruptivo cobra cada vez más fuerza, ya que viene utilizándose con mucha frecuencia y de manera reiterada desde diferentes miradas y enfoques para referirse a los cambios en el mundo moderno. Lo disruptivo es un adjetivo constante que sirve para delinear y complementar el mundo de hoy.

La disrupción sirve como catálisis para la acción, ya que, al enfrentar constantes cambios, se eligen inmediatamente caminos de reacción alternativos, lo que hace que las nuevas posibilidades conduzcan directamente a la acción.

Hannah Arendt, en 1958, afirmaba que cada final en la historia contiene necesariamente un comienzo o la promesa de un comienzo, y que un comienzo es una nueva posibilidad.

Lo disruptivo también ha ido construyendo nuevas narrativas con implicaciones importantes para la comunicación en general y para la sociología moderna. Vale la pena revisar sus raíces y su utilización permanente, para comprender cómo las disrupciones afectan las formas de interacción y de comunicación y caracterizan aspectos relevantes de las culturas actuales.

 

La tecnología es disruptiva

Los cambios e interrupciones abruptas que generan las innovaciones tecnológicas son la constante en las comunicaciones de las sociedades de hoy; el hombre las enfrenta muchas veces sin análisis, permitiendo que su utilización y las alteraciones que ocasionan permeen la cotidianidad y se perciban como algo natural y normal.

La invención Internet dio lugar a una disrupción en las fronteras temporales y territoriales, en todo el globo, sobre todo en las maneras de conectarnos y comunicarnos. El incesante desarrollo de la tecnología hace que aparezca un dualismo acerca de las consecuencias de esa comunicación en la virtualidad, porque se vive un mundo completamente interconectado y, sin embargo, muchos argumentan que esto ha conllevado a una mayor fragmentación.

¿Será que esas conexiones permiten armonizar más el universo, hacer que las personas se conozcan mejor con resultados positivos?  o por el contrario ¿se percibe un mundo donde a mayor conexión, hay menos entendimiento y tolerancia?

Las interacciones sociales se modifican cuando dejan de ser exclusivamente encuentros presenciales. La virtualidad facilita la personalización, en términos de buscar gustos en común que antes solo se hallaban en ciertos lugares físicos. Ahora se pueden crear subculturas globales alrededor de los temas que interesan. Este fenómeno, que hablaría de tener mejor integración se da curiosamente en una era en que el ser humano se siente más separado y perdido.

Coincidiendo con Harari, observamos que estar interconectados compartiendo intereses comunes aumenta las opciones para la creación y la cooperación global. Se lograron grandes desarrollos, pero al mismo tiempo se crean enormes desigualdades.

La llamada tecnología disruptiva es una innovación que genera la desaparición de productos o servicios que, hasta entonces, eran utilizados por la sociedad en general. Clayton M, Christensen, catedrático de la escuela de negocios de Harvard, introdujo el término innovación disruptiva desde 1997, en su libro  The Innovator´s Dilemma, considerado como la idea de negocios que más ha influenciado el siglo XXI. Su teoría es considerada primordial para los administradores y ejecutivos modernos y ha sido la guía indispensable para grandes empresas.

Desafortunadamente, aclaran los expertos, la mayoría de las personas usan el concepto disrupción de forma superficial, para relacionarlo con innovación en cualquier situación en la cual la industria esté enfrentando crisis. Lo anterior nos sirve para argumentar la popularidad del concepto, pero al mismo tiempo para tratar de entender su uso desproporcionado para adjetivar un sinnúmero de situaciones.

Es bien sabido que los cambios pueden ocasionar temores y hasta rechazos, sin embargo, son también generadores de grandes oportunidades que aportan creatividad y talento a las innovaciones.

Muchas de las grandes compañías de la actualidad han aprovechado estos cambios disruptivos para ofrecer productos o servicios que los hicieron expandirse y posicionarse como empresas renovadas y globalizadas. Innumerables invenciones hoy han servido al ser humano en su desarrollo individual y colectivo, se puede enumerar muchas cómo la aparición de los computadores que ocasionaron la desaparición de las máquinas de escribir, las impresoras en 3D, los videojuegos, entre otros.

Contribuciones disruptivas tecnológicas

Algunos de los datos que aparecieron en 2019 enlista los inventos tecnológicos que se han vuelto imprescindibles por la gran utilidad que prestan. A manera de ejemplo, tomamos algunos Internet, que surge a fines de los años 60 pero, disponible para el público en los 90. Desde entonces, y junto al uso de la PC, se ha mejorado la diseminación tanto de la información como de la comunicación y cambió de manera radical la vida cotidiana. Otra disrupción vino con los teléfonos celulares, que al principio ofrecían comunicarse instantáneamente desde cualquier lugar, pero, desde que se volvieron inteligentes, nos ofrecen acceso informático en la punta de nuestros dedos e incluyen a los GPS, que impiden que volvamos a perdernos mientas escuchamos la variedad de música que elegimos a través de una de las aplicaciones. Las video conferencias, a las que hoy tanto nos habituamos, hace unos años era aun una idea de ciencia ficción.

Pero uno de los más grandes inventos….

En todas las encuestas que se hacen sobre el invento más importante de la humanidad sale ganadora la imprenta de Gutenberg de mediados del siglo XV, sin embargo, el invento de la escritura, que algunos no recuerdan, tiene gran trascendencia y sucedió en los templos de Uruk, en la Mesopotamia meridional, hace 5.500 años.

 las redes sociales, la inmediatez del estar aquí y ahora, el afrontar lo desconocido, hacen que los interrogantes acerca de la identidad también aparezcan como disrupción. 

Lo que pasó en Uruk fue que el comercio creció mucho, los templos eran también depósitos de granos y de otros bienes, muchos importados. Los negocios que dependían de tratos orales eran frágiles, los testigos podían morir u olvidar. La contabilidad de los depósitos empezó a tener un tamaño que se escapaba de cualquier memoria, así que los guardianes del templo empezaron a llevar su contabilidad en tabletas de arcilla. En un principio hacían dibujos de los bienes e inventaron signos numéricos para contarlos. Poco a poco esos dibujos se fueron estilizando y se convirtieron en signos con equivalentes fonéticos. Nació la escritura.

Hace poco desarrollaron un sistema para guardar información basado en las características cuánticas de la materia y su interacción con la luz. Podremos meter todas nuestras bibliotecas en una memoria del tamaño de un grano de arroz. Pero el gran invento, tal vez el mayor de la historia de la humanidad fue el de los guardianes en los templos de Uruk.

Hay grandes interrogantes

A pesar de tantas opciones de desarrollos y enriquecimiento de la vida humana a lo largo de los siglos, hay varios interrogantes desde el punto de vista social y cultural.

El acceso a los denominados data plantea grandes dudas acerca de la privacidad, los valores culturales y las prioridades del ser humano.  En el campo del mercadeo se logran manipular sus deseos para conseguir más ventas y beneficios económicos. Lo mismo sucede con las predicciones sobre preferencias políticas y culturales, la forma como se logra agrupar segmentos poblacionales para que compartan ideas y preferencias.

En el ámbito personal, la aparición de las redes sociales ha modificado totalmente los medios de comunicación, acercando a los usuarios a la inmediatez de la respuesta, a conocer la reacción de los grupos de interés, pero al mismo tiempo, se cuestiona acerca de la frecuente exclusión y selección de personas en cada grupo que se organiza.

La comunicación cara a cara permite ver reacciones, expresiones, emociones reales y más fáciles de comprender. La comunicación virtual, así sea por medio de cámaras o videos, puede esconder y modificar sensaciones y reacciones que no se quieren demostrar.

Ese repensarse y repensar a los demás acarrea necesidad de nuevas o diferentes identidades. De acuerdo con Appiah (2019) “la afirmación de una identidad se produce siempre por contraste u oposición”.  Esta aseveración plantea que los cambios tan frecuentes de la globalización van de la mano con interrogantes acerca de la propia identidad, porque replantean lo que nos configura y se contrasta con las nuevas identidades del mundo moderno. Durante mucho tiempo fuimos definidos acudiendo a estereotipos, generalizaciones y tomando algunas categorías que asumimos; sin embargo, las redes sociales, la inmediatez del estar aquí y ahora, el afrontar lo desconocido, hacen que los interrogantes acerca de la identidad también aparezcan como disrupción.

Comunicarse con otros implica buscar un balance, algo más sólido que permita conectase e incluso, comprometerse, evitando la incertidumbre y dando paso a la búsqueda de armonía y solidez.  Zigmund Bauman (2009) afirmaba en su teoría de la modernidad líquida, que parecería que las personas pierden balance al enfrentar constantes disrupciones y esto ocasiona transitoriedad y volatilidad en las relaciones, compromisos y formas de aproximarse. Describe además que vivimos en tiempos de acelerados cambios socioculturales provocados en parte por el impacto transformador de las tecnologías digitales y esto requiere de nuevos modelos para construir una identidad digital como sujetos con capacidad de sobrevivir y surfear en estas aguas turbulentas.

Bauman insiste en varias de sus entrevistas que cuando todo era más duradero y más sólido, se podía planificar el futuro con mayor certeza.  Hoy, aclara, hay muchos caminos y no sabemos qué senderos enfrentamos.

Ciertamente, estamos sumergidos en una realidad discursiva que contribuye a identificar esta época de cambios constantes y que como adjetivo sirve para ayudar a comprender la velocidad y la facilidad con la que tenemos que adaptarnos constantemente y repensarnos como personas, como culturas y como sociedades.

 

Y hay que mencionar el COVID 2020

Ahora mismo estamos enfrentados al Corona Virus 19, que ha generado muchos temores e incertidumbres en el mundo entero, creando así otra disrupción a nivel global de una magnitud insospechada. Sobre este fenómeno mundial ya se ha escrito mucho y se viene analizando desde diversos puntos de vista.  Definitivamente se trata de un momento de crisis y cambio sobre el que varios expertos están escribiendo, profundizando y buscando tanto respuestas como posibles soluciones.

Daniel Galilea, en uno de sus reportajes (2020) trae una visión optimista del mundo que vendrá, partiendo de un recuento del informe Rethinking Humanity 2020 (Repensando la humanidad), donde se predice que durante esta década se darán las condiciones para cambiar completamente nuestra forma de vida y hacer un mundo más justo, sostenible y feliz. El informe predice una disrupción completa en los cinco sectores fundamentales que sustentan la economía global y, con ellos, de las principales industrias y cadenas productivas: los costos de información, energía, alimentación, transporte y materiales se reducirán diez veces o más en comparación con los actuales, mientras que los procesos de producción serán diez veces más eficientes en el uso de recursos. Si el costo de las necesidades básicas de una persona se abaratara hasta los niveles tan bajos que ellos visualizan, la eliminación de la pobreza podría ser una realidad para el 2030, en tan solo diez años.”

El sociólogo francés Michel Wieviorka (2020), uno de los científicos sociales más reputados del mundo, entrevistado por Hugo Anaconda en La Nación, afirma acerca de lo disruptivo:

“El brexit fue un momento de debilitamiento para la U. Europea, y otros países pueden seguir el mismo camino. No será inmediato, pero puede ocurrir. Europa será distinta después de todo esto”.

Dijo también “Debemos recordar que, en el siglo XVI, un volcán lanzó muchísimo polvo a la atmósfera, solapó al sol y el mundo entró en un período de mini glaciación durante 20, 30 años, con consecuencias naturales, económicas y sociales en el planeta. Por eso, ahora debemos mirar más allá de esta pandemia”, sugiere, pero con una primera sensación certera: “El cambio será global y será cultural”.

Lo disruptivo llegó para quedarse en este mundo donde los cambios suceden a grandes velocidades y modifican las sociedades, las culturas y todas las formas de comunicación que a diario se utilizan.

 

REFERENCIAS

Alaconda, Hugo. (30 de mayo 2020). Hay conciencia de que no podemos vivir más con esta globalización. La Nación. Argentina.

Appiah Kwame, Anthony. (2019). Las mentiras que nos unen. Madrid, España: Taurus

Arendt, Hannah. (1958). The human condition. University of Chicago Press: Chicago

 Bauman, Zygmund. (septiembre 10, 2009) Acerca de la modernidad líquida. Recuperado de about:blankhttps://youtu.be/PSWQEiDBqWw

Christensen, Clayton M. (1997).  The Innovator’s Dilemma,  Harvard Business Review Press; 1st edition

eHow.com. (2019) Los diez mejores inventos tecnológicos. Recuperado de http://www.eHow.com

Galilea, Daniel – Efe Reportajes – Edición Domingo, 24 de agosto 2020

Zuckerberg, Marc. (abril 27, 2019) En conversación con Yuval Noah Harari. Recuperado de http://www.youtube.com

 

 

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