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Alejandría y sus Bibliotecas Epicentro del conocimiento

Miami
Con la inauguración de la Nueva Biblioteca, Alejandría busca recuperar su lugar como capital cultural y faro del conocimiento del mundo.
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                                                     Basta con que un libro sea posible, para que exista
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La Gran Biblioteca de Alejandría

Si bien el nombre Alejandría evoca luz, la de su faro, que una de las siete maravillas de la Antigüedad, y la luz del conocimiento que emanaba de la Gran Biblioteca, el misterio rodea gran parte de su historia.

De las setenta ciudades que Alejandro Magno fundó, cincuenta de ellas llevan su nombre. Pero ninguna tan famosa como la Alejandría de Egipto, Al-ʼIskandariya, الاسكندرية, con su posición estratégica en el corazón del Mediterráneo al norte del país, en la zona más occidental del delta del Nilo, y su corniche, un paseo marítimo de más de 25 kilómetros de largo que, hoy en día, inicia – o termina – a los pies del Palacio de Montazah. Fundada en 331 A.C., la ciudad fue griega, romana, cristiana y finalmente musulmana, como permanece hasta nuestros días.

Punto de encuentro de tres continentes, la ciudad fue también un crisol de culturas que albergó la primera biblioteca universal de la historia de la humanidad, que pretendía recopilar el conocimiento de cuanto sabio habitara la tierra. Conocida como la Gran Biblioteca de Alejandría fue considerada uno de los grandes templos del saber y reunió algunas de las mentes más brillantes de la Antigüedad: Calímaco, Teócrito, Euclides y Eratóstenes entre muchos otros.

Alejandro Magno o Alejandro el Grande, rey de Macedonia, Hegemón de Grecia, Faraón de Egipto, Gran rey del Imperio Medo y Persia, el más grande de los conquistadores de la Antigüedad, cuyas hazañas inspiraron desde Julio César hasta Napoleón Bonaparte, fue también uno de los grandes iconos culturales de su época. Nació en Pela, Grecia en 356 AC y murió en Babilonia en el año 323 AC. En sus treinta y dos años de vida, su imperio se extendió desde Grecia hasta el Valle del Indo por el este y hasta Egipto por el oeste. Cuando llegó a la costa egipcia del Mediterráneo llevaba como única misión construir un imperio de conocimiento. Aunque comenzó la construcción de la biblioteca, murió al poco tiempo.

La mayoría de las fuentes coincide en que fue Ptolomeo I, también llamado Ptolomeo Sóter, el Salvador, bajo cuyo reinado se levantó el famoso faro, quien mandó construir el gran palacio de la dinastía Ptolemaica, y en cuyo jardín se edificó el Museion o Museo, el lugar de las musas, diosas de las artes y de las ciencias e hijas de Zeus y Mnemósine, la diosa de la memoria.

Entre los varios espacios del Museion se destacaba su biblioteca con sus diez salas, cada una dedicada a una disciplina diferente del conocimiento, y constituyó, durante siglos, un destacado centro de actividad intelectual.  Sus columnas helénicas y decorado egipcio sirvieron de refugio a los grandes eruditos de la época, particularmente a los griegos. Allí se albergaron al menos medio millón de obras, entre rollos de papiro, pergaminos, y hojas cortadas  que incluían, por ejemplo, la biblioteca completa del filósofo Aristóteles, 20 versiones diferentes de la Odisea, la obra La esfera y el movimiento de Autólico de Pitano, Los Elementos de Hipócrates de Quíos y muchas otras obras de las que sólo nos queda su nombre y su recuerdo.

la primera biblioteca universal de la historia de la humanidad… pretendía recopilar el conocimiento de cuanto sabio habitara la tierra.

No se sabe con certeza quién fue el primer bibliotecario de Alejandría. Para algunos, fue Zenódoto o Zanodoto de Éfeso, gramático griego, crítico literario y estudioso de Homero. Para otros este honor le correspondió a Demetrio Falero, a quien se le atribuye haber aconsejado a Ptolomeo I la traducción de la Biblia hebrea al griego, la llamada Septuaginta o traducción de los Setenta. Según las crónicas de la época Falero “recibió grandes sumas de dinero para adquirir, de ser posible, todos los libros del mundo”.

Otros más consideran que el primer bibliotecario fue Calímaco, originario de Cirene, la actual Libia, poeta y creador del Pinakes, primer catálogo o conjunto de índices con el contenido de la Biblioteca, con sus más de 120 libros. Bajo su dirección, se rebuscaron obras de todas las culturas y lenguas conocidas del mundo antiguo, se enviaron negociadores para conseguir bibliotecas enteras, unas veces para comprarlas, otras como préstamo para hacer copias. Algunas de estas copias llegaron a ser más valiosas que los originales porque incluían correcciones.

Era tal la obsesión de los alejandrinos por poseer la sabiduría del mundo entero que los grandes buques que llegaban al puerto de Alejandría eran inspeccionados en busca de libros. Los rollos eran confiscados y llevados a la biblioteca, donde un grupo de escribanos los copiaban a una velocidad asombrosa, después de lo cual la réplica era entregada a la tripulación de los navíos, en tanto que el original se quedaba en la biblioteca.

El destino final y la fecha exacta de la destrucción de la Gran Biblioteca están también rodeados de sombras. ¿Incendiada? ¿Destruida? ¿O simplemente decadencia?

los grandes buques que llegaban al puerto de Alejandría eran inspeccionados en busca de libros. Los rollos eran confiscados y llevados a la biblioteca, donde un grupo de escribanos los copiaban a una velocidad asombrosa, después de lo cual la réplica era entregada a la tripulación de los navíos, en tanto que el original se quedaba en la biblioteca.

Se sabe que en el año 47 AC, durante la llamada batalla del Nilo, en la que se enfrentaron Ptolomeo XIII y Cleopatra VII, hermanos y esposos, para asegurar el trono de Egipto, el edificio del Museo y su biblioteca desaparecieron trágicamente víctimas de un incendio que se inició durante una batalla en el mar, llegó a la costa y arrasó con la ciudad. Cuenta la historia que fue producido intencionadamente por el propio Julio César quien, para evitar que los tutores del antiguo rey escaparan por mar, ordenó quemar todos los barcos, incluido el suyo y que el incendio fue de tal magnitud que no hubo nadie capaz de detenerlo.

Con ella desapareció todo el saber acumulado durante siglos. Sólo unos cuantos rollos pudieron salvarse, entre ellos la tragedia griega Edipo rey de Sófocles. Fue una pérdida irreparable e incalculable.

La Nueva Bibliotheca Alexandrina مكتبة الإسكندرية, Maktabat al-Iskandarīyah

Más de 2,000 años después de su desaparición, buscando revivir la esencia de Alejandría, recuperar el espíritu original de la Gran Biblioteca y mejorar las relaciones con otros países del mundo, el gobierno egipcio concibió el proyecto de la Nueva Biblioteca, que arrancó en 1988 con un concurso internacional patrocinado por la UNESCO, que ganó la firma noruega Snøhetta.

En su publicación en línea El correo de la UNESCO, la organización se refirió a la Nueva Bibliotheca Alexandrina como ‘Alexandrina Nova’, el nacimiento de una estrella. Se calcula que puede recibir alrededor de 800.000 visitantes al año, aunque está cerrada temporalmente debido a la emergencia sanitaria mundial.

La imponente fachada exterior…contiene bajorrelieves caligráficos en 120 lenguas, representando otras tantas civilizaciones del mundo.

El edificio de la Bibliotheca Alexandrina, o BA, fue inaugurado oficialmente en octubre de 2002.  Situado a orillas del mar sobre la corniche, muy cerca del lugar donde se cree se encontraba la Biblioteca en la Antigüedad, está rodeado por un estanque de agua que le da continuidad con el mar. Su forma curva sobre el puerto circular de Alejandría recuerda la naturaleza cíclica del conocimiento. Consta de 11 niveles, 4 de ellos por debajo del nivel de la calle y cada uno destinados a una disciplina del conocimiento. Las terrazas con plataformas de observación permiten la visibilidad sin obstáculos desde cualquier lugar de la edificación.

La enorme sala de lectura, una sala hipóstila de estilo egipcio, sostenida por columnas de hormigón y madera noble, ocupa el centro del edificio, con niveles en cascada y capacidad para 2,000 lectores.  El edificio, que puede albergar 20 millones de libros, inició con cerca de 200,000, en su mayoría donaciones de todo el mundo con una amplia variedad de temas e idiomas.

Su forma exterior de cilindro truncado cortado al sesgo recuerda el famoso faro de Alejandría y permite que los niveles superiores de la biblioteca gocen de luz natural, atenuando, además, los efectos del rocío del mar. La iluminación interior se proyecta hacia el Mediterráneo, concepto que refuerza el estanque a su alrededor.  Los ventanales simulan el ojo de Horus, símbolo de lo indestructible del cuerpo y la capacidad de renacer. Desde lo alto, su forma circular evoca la imagen del sol en homenaje al dios egipcio Ra, representado en los jeroglíficos simplemente como un disco.  El simbolismo solar acentúa el afán de reanudar los lazos con el saber universal y la sabiduría de la biblioteca antigua, contribuir al entendimiento entre los pueblos y a la construcción de la paz.

La imponente fachada exterior tiene un área de 40.000 metros cuadrados, con un revestimiento de granito de Aswan, que contiene bajorrelieves caligráficos en 120 lenguas, representando otras tantas civilizaciones del mundo. Cada una de las piedras que la constituyen pesa alrededor de 1,3 toneladas.

Además de la biblioteca principal, el complejo comprende seis bibliotecas especializadas: Biblioteca Infantil, Juvenil, de Artes y Multimedia, Biblioteca de Taha Hussein para personas con discapacidad visual, Sección de Intercambio y Archivo y la Galería de Manuscritos y Libros Raros, donada por Italia en el marco de los acuerdos de cooperación entre los dos países. Recientemente, después de recibir una importante donación del BnF, la Biblioteca Nacional Francesa, se fundó la Biblioteca Francófona. Posee, además, un centro de conferencias, un planetario, un centro de estudios y un museo.

Como centro de intercambio cultural y científico entre Oriente y Occidente, la Bibliotheca Alexandrina está totalmente computarizada. Investigadores del mundo entero tienen acceso a una base de datos con los principales temas de las colecciones,

Diversos países colaboraron con este proyecto, y así encontramos equipos de cómputo de los Estados Unidos, antigüedades traídas de Grecia, un museo de ciencias patrocinado por Francia, y un centro de investigación liderado por expertos de Italia y Egipto, dedicados a restaurar manuscritos de 500 años de antigüedad.

RECORRIDO VIRTUAL NUEVA BIBLIOTHECA ALEXANDRINA  https://www.360cities.net/image/royal-library-of-alexandria

Entre las exhibiciones permanentes de la Biblioteca se destaca la Historia de la impresión, con antiguas máquinas de la prensa Bulaq, la primera prensa egipcia, muestras de material impreso, hasta llegar a la nueva tecnología Print-on-Demand que está revolucionando el mundo de la publicación de libros. Con la Espresso Book Machine, cualquier libro se puede imprimir directamente desde cualquier medio digital al papel sin necesidad de películas o placas convencionales.

Encontramos también la Muestra de Arte Popular Árabe, una colección de joyas y trajes étnicos de Reaya El-Nimr junto con las pinturas de inspiración

Por la cantidad de información que albergaba, hay quienes comparan a la Biblioteca de Alejandría con el Internet y a su catálogo con un Google de la Antigüedad.

popular de su esposo, el artista y diseñador Abdel-Ghani Abul-Enein; la Exposición de Instrumentos Medievales de Astronomía y Ciencia Árabe-Musulmana que destaca la contribución de los árabes a la ciencia y a la astronomía en particular, e incluye réplicas de relojes de sol, brújulas, relojes de arena y agua.

La colección de esculturas en diferentes materiales naturales es una selección de obras provenientes del Simposio internacional Anual de Escultura de la BA, que destaca su patrocinio de las artes plásticas y promueve el diálogo entre artistas de diferentes nacionalidades y antecedentes culturales.

La escultura de Demetrio Falero nos recibe a la entrada.  La inscripción “El inspirador de la fundación de la Antigua Biblioteca” (The inspiror of the foundation of the Ancient Library) en árabe, griego e inglés, no nos ayuda a solucionar la incógnita de si fue o no su primer bibliotecario.

Por la cantidad de información que albergaba, hay quienes comparan a la Biblioteca de Alejandría con el Internet y a su catálogo con un Google de la Antigüedad. Sin embargo, el camino a la información es muy distinto.  En la Antigüedad el pueblo no tenía acceso a la cultura y la ciencia, que eran patrimonio de unos pocos privilegiados, mientras que hoy el acceso a la información al alcance de todos marca una gran diferencia.

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