Sobre el camino que somos. Los inmigrantes en Miami

Por

Como ya se ha vuelto habitual  las presentaciones de textos, conferencias y discusiones en español, toman la dinámica que ha creado y desarrolla Letra Urbana… en la ciudad. Anoche, en compañía del Cónsul de la República Oriental del Uruguay, Diego Pelufo, asistimos un nuevo Encuentro; donde un grupo bastante heterogéneo de inmigrantes se reunió para escuchar el trabajo desarrollado por la Lic. Ana Rita Franco sobre su primer texto Patria Migración y Después. La moderación del evento estuvo a cargo de la Lic. Mónica Prandi.

Ana Rita abordó múltiples aspectos, aportando información y datos concretos sobre los ríos invisibles de esta realidad y esta constante de todos los tiempos. Las experiencias analizadas desde su perspectiva y fenomenología profesional, el discurso del peregrinar y todo lo referente al movimiento de la migración, no nos son ajenos, porque la migración es una vivencia en cada uno de nosotros y dentro de las oportunidades también están presentes  la nostalgia y la añoranza, un  inventario que cargamos en nuestra maleta imaginaria de caminantes. Más del exilio, algún dolor o ética le impidió hablar.
Cuando uno emigra, nuestros países se enriquecen un poco más, pues en la elemental afectación que nos produce la necesidad de la ausencia, nos acercamos a los que ya nos quedan lejos, a los que se quedaron atrás en nuestra memoria y se congelan en parte, más aun si la situación migratoria no está dentro de los marcos de una legalidad. Los inmigrantes giramos. Desde el lugar donde nos hallemos, seguimos aportando afectos y cumpliendo responsabilidades con nuestras familias, manteniendo ilusiones, construyendo caminos para nuevas oportunidades y, en muchos casos, soñando un retorno. Por la orfandad de los abrazos nos hacemos silenciosos, la apariencia surte su vital altivez, nos manifestamos plenos, tranquilos, pero, internamente, hay una caída, un desgarro.
Mientras aprendemos un idioma y nos aferramos por momentos a tercos prejuicios que con el tiempo vamos soltando. O liberando, para llegar al punto en que ya ser inmigrante es una forma de visión del mundo, una amplitud mental y un aprender que nos libera de miedos y afanes para poder vivir en paz como anhelamos y también con la aspiración de retornar.
Una vez que se dio espacio a las preguntas, la tertulia se convirtió prácticamente en un taller con intervenciones de los asistentes y todo género de ricas anécdotas,  de ilusiones concretadas,  de destinos realizados y siempre la idea también vigente q de que toda trashumancia siempre es presente siempre, actual.
También nos quedó el espacio abierto en las palabras del cónsul y una motivación que nos enriqueció con esas gentes enhiestas y afables de ese sencillo y rico país que es un ejemplo doblemente presente en cada uno de nosotros y en el nuevo pensamiento latinoamericano.

Y es el Gran Miami , con sus puertas abiertas, su desparpajo y amplitud, quien nos acoge con esa vaga ilusión de que al comienzo somos turistas, y después…?