Muere Hector Babenco, director de “El beso de la mujer araña”

Por Gisela Savdie

Muchas películas se olvidan y son muchas las historias hay que reconstruir porque se encuentran extraviadas en la memoria, pero el cine de Héctor Babenco tiene la peculiaridad de permanecer vivo a pesar del paso de los años, por la fortaleza que encierra tanto en su contenido como en la imagen. Por esto, a pesar de su reciente fallecimiento en Brasil a los 70 años de edad, por causa de un infarto cardiaco, quedará vivo en los recuerdos de su audiencia.

Babenco se dio a conocer inicialmente con su película Pixote, la ley del mas débil en 1981, en la cual cuenta una historia muy local y muy universal a la vez, sobre todo para los países tercermundistas, como es la del niño de la calle que debe soportar la carencia de recursos básicos, una realidad todavía candente. Con esta cinta obtuvo su entrada a Hollywood donde filmó Ironweed (Tallo de hierro, 1987), basada en la novela de William Kenedy ganadora del Premio Pulitzer con Jack Nicholson y Meryl Streep.

Su película mas reconocida fue El beso de la mujer araña (1985), basada en la novela del mismo nombre del escritor argentino Manuel Puig, donde cuenta la historia de dos prisioneros en una cárcel de Latinoamérica obligados a entablar amistad a pesar de sus marcadas diferencias ideológicas. Uno es un homosexual interpretado por William Hurt, quien ganó el Oscar como mejor actor por esta interpretación, y el otro es un prisionero político de izquierda representado por el ya fallecido Raúl Julia. La película, que cuenta además con la actuación de Sonia Braga y representó un desafío para los patrones morales de la época, fue nominada a cuatro Premios Óscar, entre ellos Mejor Película y Mejor Director.

Héctor Babenco

Otra de sus famosas realizaciones es Carandiru (2003), que recrea un famoso motín que se produjo en la cárcel del mismo nombre en Sao Paulo, Brasil en el año 1992, donde perecieron mas de cien prisioneros. Está basada en la novela del mismo nombre escrita por el Dr. Dráuzio Varella.

La obra de Babenco siempre estuvo marcada por la denuncia a las injusticias sociales, y su propia historia no escapó al problema. Como judío descendiente de inmigrantes de Polonia y Ucrania, sintió la discriminación en su tierra natal, Argentina, hecho que sumado a la imposición del servicio militar, lo hizo emigrar a Brasil en 1963, donde se nacionalizó en 1977.

A muy temprana edad, enfermó de linfoma y tuvo que ser sometido a tratamientos muy fuertes que cambiaron su vida completamente. Su última película, Mi amigo hindú (2015), con Willem Dafoe y María Fernanda Cándido está inspirada en los años de lucha contra la enfermedad, cuando tuvo que ser sometido a un trasplante de médula ósea.

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Babenco se introdujo en el mundo del cine a través del movimiento “Cinema Nuovo” que se produjo en Brasil en los años 60, hecho que mezclado con su conflicto de identidad y pertenencia le abre un espacio de expresión y le permite crear la maravillosa obra que nos queda de legado.