Internet 3.0 – La Renuncia a nuestra Privacidad

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Internet 3.0 ya está aquí y se plasma en el ofrecimiento de las respuestas antes de que terminemos de formular las preguntas. ¿Cuál es el secreto? Los datos personales que aportamos en Internet pasan a formar parte de una inmensa base que los analiza y los aplica de manera inteligente, ya sea en motores de búsqueda o como valiosa heramienta de Marketing. La polémica está presentada: ¿A cuánta información privada estamos dispuestos a renunciar por la comodidad de una atención comercial personalizada?
En sus artículos “Los navegadores responden a la publicidad personalizada” y Publicidad personalizada vs Privacidad, la nueva polémica en Internet (BBC Mundo), David Cuen nos define a la Publicidad Personalizada como una estrategia que reconoce, gracias a internet y a las redes sociales, qué temas nos interesan, cuál es nuestra edad y qué idiomas hablamos -prácticamente sin que nosotros nos demos cuenta-, para vendernos productos y servicios más acordes a nuestros gustos y exigencias. Su empleo ha generado preocupación en la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, que ya ha manifestado que dicha tecnología es poco transparente y que deberían ser los internautas quienes deciden si quieren participar en ella o no.
A este tipo de publicidad también se la conoce como retargeting puesto que se dirige a los consumidores que visitaron un sitio web pero que no realizaron ningún consumo en el mismo. Las empresas creen que si este segmento (98%) ya consideró visitar su página, entonces vale la pena invertir publicidad para que lo  siga a través de otros sitios web para convencerlo de que realice una compra.
Mientras que a algunos usuarios podrá parecerles sorprendente e incluso agradarles la idea de que las empresas conozcan cuáles son sus gustos y les muestren publicidad que sea de su interés, otros ven en esta técnica una peligrosa invasión a la privacidad y a los límites de lo deseable.
De acuerdo con Cuen, “el marketing de consumo ha existido desde hace décadas, pero lo que preocupa a organizaciones como el Centro para la Democracia y la Tecnología, en Estados Unidos, es que esta vez es personal. Las empresas están usando información que no se publicó para efectos de consumo, a fin de vendernos productos.”
Hasta el momento, quienes defienden este tipo de herramienta de mercadeo han señalado que es legítima, pues se basa en el anonimato; pero una investigación de The Wall Street Journal ha revelado que algunos sitios y aplicaciones en redes como Facebook y MySpace están proveyendo correos electrónicos o números de identificación que pueden vincular a un usuario anónimo con un nombre real, revelando así su identidad. Esto ha provocado una fuerte reacción en los medios de comunicación y en Internet, tanto es así que la Asociación de Consumidores de Electrónicos de EE.UU. considera que la privacidad de los datos será uno de los temas que dominarán 2011 en el campo tecnológico.
En entrevista con ElPaís.es, Nicolas Carr, autor de Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?, opina que “La esencia de la libertad es poder escoger a qué quieres dedicarle tu atención. La tecnología está determinando esas elecciones y por lo tanto está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma.” Aportamos voluntariamente datos personales a la base de Google y a cambio recibimos información cada vez más personalizada y adaptada a nuestros gustos y necesidades, pero estas mismas revelaciones se convierten en información para empresas y Gobiernos. Como resultado, el autor destaca que la pregunta que tendremos que formularnos en la próxima década es qué valor le damos a la privacidad y cuánta estamos dispuestos a ceder a cambio de comodidad y beneficios comerciales. Sin embargo, en opinión de Carr, “a la gente le importa poco su privacidad, al menos esa parece ser la tendencia, y si continúa siendo así, la gente asumirá y aceptará que siempre están siendo observados y dejándose empujar más y más aún hacia la sociedad de consumo en detrimento de beneficios menos mensurables que van unidos a la privacidad.”
A manera de reflexión, destacamos las palabras de Cristina Bulacio en su artículo publicado en Letra Urbana, “Tecnología y Poder”. Cristina nos indica que hoy, el ciberespacio se ha transformado en un “lugar” de comunicación, un mundo virtual que ha modificado sustancialmente nuestra realidad cotidiana. Este logro ha servido a la humanidad para potenciar sus capacidades biológicas y desplegar su poder sobre el reino natural. “Hubo increíbles innovaciones, pero lo más importante no es qué se hizo, sino que al hacerlo hemos tejido a nuestro alrededor –como expertos equilibristas– una red tecnológica en la que depositamos nuestra confianza para que nos sostenga en caso de emergencias. Red globalizada y virtual, cuyo sello es la inmediatez y la instantaneidad. La sensación de confort de la que todos, en mayor o menor grado, disfrutamos a medida que crece la tecnología a nuestro alrededor, se fue internalizado en nuestras vidas hasta adueñarse de nosotros y convertirse en imprescindible; esa extrema dependencia es, sin duda, un modo de prisión, también virtual. Estamos en un punto de no retorno.”