Inocencia Digital

Por Romina Moine

Las declaraciones de esta semana de la primera dama de EE.UU., Michelle Obama, acerca de no ser gran partidaria de que los jóvenes tengan Facebook, ha disparado en Letra Urbana una necesidad de analizar el uso que los menores dan a la Tecnología, Internet y las Redes Sociales en la actualidad, el rol de los padres y las instituciones, y el futuro que depara a estos “digital natives” en su inserción a una sociedad globalizada.

Los números de la Inocencia Digital
Facebook sólo permite abrir cuentas a los mayores de 13 años, aunque niños más jóvenes consiguen entrar al declarar una edad superior en el momento de registrarse.
En Europa
  • Según un artículo publicado por CNN, los menores no sólo navegan en Internet utilizando computadoras personales; en Europa, 1 de cada 3 se conecta desde celulares y 1 de cada 4, mediante sus consolas de videojuegos, mientras que 6 de cada 10 cuentan con un perfil en alguna red social.
  • Un 26% de esos perfiles son completamente “públicos” (cualquier persona puede ver sus datos personales y fotografías) lo que aumenta el riesgo de convertirlos en víctimas de delitos informáticos.
  • La mitad de los adolescentes europeos de 13 a 16 años acceden a internet desde sus dormitorios, lo que dificulta el control paterno.
  • Según una encuesta de Microsoft Ibérica a en Europa, el 75% de los menores europeos han sido contactados por un extraño y casi 4 de cada 10 jóvenes han contestado. Las cifras reflejan que, en los casos de menores a los que han escrito desconocidos, un 96% de ellos no se lo ha comunicado ni a sus padres ni a sus profesores.

En Latinoamérica
  • Los 18 países que integran la Red Iberoamericana de Protección de Datos concluyeron en su más reciente reunión, en la Ciudad de México, que compartir información sin límite alguno a través de las redes sociales es un riesgo real para niños y adolescentes.
  • En una investigación sobre los hábitos de uso de menores entre 6 y 18 años en Latinoamérica, se concluyó que Internet es una actividad prioritaria para los menores: si existe posibilidad se desarrolla en casa; si no, las cabinas públicas o los cibercafés son el mejor recurso.
  • La investigación asegura que a un alto porcentaje de jóvenes latinoamericanos lo que más les atrae es la experiencia social. Navegan solos pero también son los usuarios que más navegan con otras personas como sus amigos, sus padres o hermanos. El que los demás puedan acceder les provoca la necesidad de ingresar.
  • En Iberoamérica se está haciendo un gran esfuerzo por incorporar la tecnología a la escuela, aunque luego, como no tienen internet en casa, navegan más en sitios públicos donde no hay ningún tipo de mediación, como cibercafés.
En países de habla inglesa
  • En EEUU los jóvenes están incrementando el uso de nuevas tecnologías. De acuerdo con datos del Internet Pew Project el 93% de los adolescentes tiene acceso a internet.
  • La organización asegura que en 2010 el 73% de los internautas jóvenes del país usaron redes sociales.
  • Los jóvenes estadounidenses aún usan más MySpace que Facebook y sólo el 8% utiliza Twitter. Mientras que en lo que se refiere a telefonía celular, el 58% de adolescentes de 12 años cuenta con un aparato.
  • En el Reino Unido los hábitos estan cambiando y las últimas investigaciones aseguran que los videojuegos en línea ya son más populares que las redes sociales. El Centro para la Seguridad en Internet asegura que el 83% de menores entre 9 y 16 años usan la red para jugar videojuegos.
  • La organización “Safe Kids” asegura que 40% de niños británicos usan internet diariamente.

Adictos
a la Tecnología
El hospital Capio Nightingale de Londres ha sido noticia en estos días, en el periódico Evening Standard, por iniciar un programa de rehabilitación para niños adictos a Internet. Con tan sólo 12 años, la compulsión de estos pacientes por el uso de la tecnología es tan grave que ponen en riesgo su salud.
Esta institución del norte de Londres habría sido inundada por llamadas de padres preocupados cuyos hijos están desarrollando comportamientos compulsivos, con desórdenes del sueño y depresión a causa de su adicción. Otros síntomas de abstinencia incluyen pérdida de apetito, fatiga y aislamiento de la sociedad.
Para el Dr. Richard Graham, experto en desórdenes infantiles y adolescentes del hospital Capio, la adicción a la tecnología es como la adicción al juego: produce una hiperestimulación de manera que el paciente se encuentra en un estado de alerta permanente; algunos de ellos son capaces de montar en cólera cuando se les pide que apaguen su computadora, al punto que se ha necesitado de intervención policíal para calmarlos. La clínica propone, en consecuencia, un tratamiento que estimula la interacción social -presencial- de los jóvenes que asisten a rehabilitación y enseña a los padres a desconectar a sus hijos sin que se cree un conflicto.
“Necesitamos guías oficiales para determinar hasta dónde llega el uso saludable de Internet “, señala Graham, a la vez que indica que los servicios de salud mental necesitan adaptarse rápidamente a los mundos cambiantes que habitan los jóvenes, y entender cuán seriamente puede incidir en sus vidas el tiempo sin regular frente a la pantalla, ya sea en línea o en un video-juego. “Hemos hallado que muchos de los servicios en la actualidad fallan en reconocer la complejidad de estas situaciones, tomando prestados antiguos modelos sobre la adicción y el abuso de substancias. Aún no hay consenso en el Reino Unido sobre si esto puede llamarse una adicción porque no existen substancias como drogas o alcohol involucradas. Esto es un gran obstáculo”
Se estima que un 10% de los 46.6 millones de internautas en el Reino Unido podrían ser adictos a la red.
Formando usuarios inteligentes
Xavier Bringués, de la Universidad de Navarra, en España, afirma en una nota de BBC Mundo que “Estamos hablando de una tecnología inteligente del siglo XXI que necesita usuarios inteligentes“. Para Bringués la red no es un caldo de crímenes ni un lugar oscuro. “Su riesgo es el mismo que otros medios como la televisión: que entre en sus vidas sin que quienes están a su alrededor tengan la conciencia de que internet será usado por un menor, que es un sujeto en formación“.
Los adolescentes “están tomando cada vez más riesgos -sobre todo los usuarios más avanzados- pero también están más conscientes de lo que éstos implican. Lo que tenemos que pensar es qué factores son capaces de desactivar esos riesgos“.
Para Neelie Kroes, comisaria europea de Agenda Digital, la solución es ayudar a los usuarios a utilizar la red debidamente, algo que es “una responsabilidad de los padres, profesores y de los propios niños”. Esta realidad requiere también, según Kroes, “una mayor responsabilidad del sector de las tecnologías de la información y la comunicación a la hora de ofrecer productos y servicios“, lo que implicaría mejorar las políticas de privacidad en redes como Facebook, que ha sido criticada por tener puntos débiles en este rubro.
Jennifer Waters, en su artículo “Ojo con los datos que comparte en las redes sociales“, publicado en WSJ, nos señala que los usuarios podrían pensar que no están revelando casi nada cuando cuentan a sus amigos en Facebook que “están vistiendo a su perro, Roco, en su color favorito, el café, para un brunch en la casa de la abuela el domingo”. Pero en realidad así se abre una caja de Pandora de riesgos, puesto que la información que los internautas dan voluntaria o involuntariamente a través de las redes sociales desencadena un frenesí entre ladrones, estafadores y otros criminales. Incluso detallar las actividades diarias puede permitir a los extraños conocer sus rutinas, dando a un posible acosador información sobre sus paraderos.
Una encuesta de Harris Interactive realizada en octubre para ID Analytics constató que más de 24 millones de estadounidenses de 18 años o más aún dejan sus perfiles en las redes sociales mayoritariamente públicos, esto es, sin los controles de privacidad que limitan quién puede ver sus datos personales.

El rol de los padres

Los expertos dicen que el sentido común de los padres y estar al pendiente de problemas potenciales pueden ser herramientas muy valiosas. Michael Fertik, CEO de ReputationDefender, opina que la forma más fácil de empezar es participando en la vida en línea de los hijos, por ejemplo, pidiéndoles sus contraseñas antes de darles permiso para abrir una cuenta en redes sociales como Facebook. A medida que se vuelven adolescentes, los niños se quejarán de haberla compartido, así que los padres deberán buscar la forma de hacerse sus “amigos” en esos sitios de forma discreta: Ningún adolescente quiere que su padres participen directamente en su muro de Facebook, pero un cierto monitoreo a distancia no es nada malo.

Generación “Y”
y generación “Z”

Clarita Spitz, en su artículo “Conviviendo con la Generación Y” con cierto humor piensa que “aquella conocida frase de las abuelas cada niño llega con un pan bajo el brazo podría fácilmente reemplazarse hoy en día por cada niño llega con un mouse en una mano y el control remoto en la otra“.
En su clara descripción de la generación de “Baby Boomers”, “X” e “Y”, nos destaca que esta última está conformada por personas educadas en la cultura de la interactividad. Mientras que trabajar con sus congéneres puede plantear importantes desafíos ya que “al tratarse de la generación que se desarrolló enteramente compartiendo información personal y pública por los diversos medios disponibles, no tienen en cuenta el valor de la privacidad o la confidencialidad que a veces puede requerir un trabajo”.
¿Cómo será liderar un mundo sin muros, sin revoluciones, sin creencia en las utopías?, se pregunta Spitz. “La globalización ha creado un escenario mixto y convergente, pero que transforma los principios y complejiza la realidad. Empiezan a sentirse, además, los primeros pasos de la Generación Z, la iGeneration, los verdaderos nativos digitales.”

¿Cómo educar, entonces, a los digital natives?. Quizás conozcamos la respuesta a través de Laura Patcher, que en su artículo publicado en Letra Urbana destaca que los educadores tienen la responsabilidad y obligación de conocer los alcances de los nuevos recursos así como de sus aplicaciones; también de fomentar el análisis y la evaluación de las fuentes y los contenidos.

Para Patcher, “las herramientas tecnológicas sirven como medios para ejercitar, en un marco de interacción y colaboración, las habilidades que los jóvenes de hoy necesitan desarrollar para su futuro laboral en un mundo globalizado”.
“Las prácticas de discusión, trabajo en grupo, retroalimentación,  interacción, involucramiento y uso del pensamiento crítico para tomar decisiones, estimulan a los estudiantes de hoy. La tecnología sería entonces el vehículo, el transporte, el cómo acceder, interactuar, y crear conocimiento.”
Finalmente, es importante recordar que “la tecnología es un medio hacia un fin y que los estudiantes, los trabajadores y los ciudadanos necesitan desarrollar y aplicar un pensamiento crítico para poder resolver problemas y tomar decisiones con responsabilidad y productividad“.

Los invitamos a conocer los detalles de la Presentación “Nativos Digitales”, a cargo de Ana Tettner, a realizarse este 22 de febrero.