e-Urbanidad, tecnoetiqueta y protocolos social media

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Un  artículo de LaVanguardia.es nos hace reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en nuestros modales y formas de conducirnos en sociedad. La dependencia hacia los distintos dispositivos tecnológicos (celulares, BlackBerrys, Ipads), la necesidad de estar continuamente conectados a las redes sociales e incluso la impulsiva y desenfrenada búsqueda del más irrelevante dato en la web, no sólo nos afecta individualmente, sino que también implica consecuencias en nuestras relaciones con los otros, en nuestra participación en el mundo.
La invasión del espacio público y la e-urbanidad
“Es un fenómeno imparable. Vivimos una invasión del espacio público y doméstico que está cambiando nuestras costumbres. No sé si pasará como con la televisión, que incluso llegó a cambiar el mobiliario del comedor”, es el comentario de Jordi Xifra, profesor titular de la facultad de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra, en el artículo de La Vanguardia.es. “No podemos vivir de espaldas a las nuevas tecnologías, pero vivimos una auténtica invasión en las formas y en el uso”, dice Pablo Batlle, codirector de los cursos de protocolo de la Universidad de Oviedo y autor del libro Protocolo y buenas maneras.
Conocemos muchos ejemplos en nuestra cotidianeidad: conversaciones por teléfono que deberían ser privadas pero de las que somos avergonzados o divertidos testigos en algún transporte público, timbres o tonadas musicales que interrumpen una película en el cine, un invitado ausente que nos deja almorzando solos mientras atiende sus mensajes… Como lo relata el artículo: “Otra escena habitual de un restaurante es cuando nada más sentarse, los comensales colocan sus teléfonos móviles o equivalentes encima de la mesa. Esos aparatos son ya un cubierto más y algunos se preguntan incluso si hay que colocarlos al lado del tenedor o de la cuchara. Entre plato y plato esos comensales no dudan en cortar la conversación con sus compañeros de mesa para prestar atención al teléfono: responder un correo, echar un vistazo a la web de un periódico, jugar con algunas de las miles de aplicaciones que ofertan las compañías o simplemente responder una llamada.”

¿Dónde están los límites de la buena o mala educación con el uso de las nuevas tecnologías? se preguntan Manuel Armayones y Eulàlia Hernàndez. Ambos psicólogos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) coinciden en afirmar que esa línea aún no está marcada. “En Facebook ya se pueden encontrar polémicas incluso sobre el nombre. El que parece tener más puntos es e-urbanidad.”

De acuerdo con La Vanguardia, en algunos espacios públicos han surgido las primeras normas. Instituciones educativas han prohibido a los alumnos tener sus celulares conectados en clase -pero al mismo tiempo se introducen los ordenadores portátiles y, gracias a la conexión wi-fi, los alumnos navegan y envían mensajes durante las cátedras-. Por otro lado, en algunos restaurantes franceses los móviles están prohibidos, ofreciéndose incluso la posibilidad de dejarlos en el guardarropa. Hasta existen hoteles y restaurantes que se han planteado la compra de inhibidores, aunque son de dudosa legalidad y pueden generar un efecto disuasorio para otros clientes.
Jordi Xifra considera que “otro dato que tener en cuenta es que las nuevas generaciones se han acostumbrado ya a convivir con esa conexión permanente y con nuevas formas de conducta”. Jesús Ramírez, psicólogo educativo, afirma que estos modernos aparatos son nuevos para unas generaciones “pero algo cotidiano para los más jóvenes”. El problema, concluye, es cuando esas herramientas de comunicación se convierten en parte imprescindible de su vida. “Si antes el reloj era el distintivo de clase social, ahora lo son los nuevos aparatos tecnológicos”, aporta el experto en relaciones públicas, José Daniel Barquero (Eserp).
“Los profesores explican que sus alumnos ya no cantan en los viajes de fin de curso, sino que se limitan a escuchar música por los MP3 y a lo sumo a compartir el auricular. Hablan por Messenger más que por móvil. Y es conocido su escaso pudor a la hora de colocar fotos en la red. Son los nuevos hábitos.”
Individualistas interconectados
Norbert Bilbeny, catedrático de Ética de la UB, considera que asistimos a una acelerada transformación de los hábitos y las creencias humanas por influencia de estos nuevos dispositivos. “Pero el valor y las costumbres ligados a nuestra ciudadanía no desaparecerán. O no deberían desaparecer. Una ciudadanía sin urbanidad, buenas prácticas o las mínimas reglas de cortesía, es una ciudadanía de baja calidad, o peor: inefectiva.”
¿Qué sentido participativo y compromiso democrático se puede esperar de quien no respeta a sus vecinos o al resto de personas con quienes coincide en el trabajo o los medios de transporte? ¿qué imagen transmite el individuo que se aísla de los demás con sus permanentes auriculares? ¿Nos complace una sociedad de individualistas aunque interconectados? Para Bilbeny, se trata de un tema de debate cultural, político y ético. “Nos jugamos la calidad de vida, pero también el respeto a la dignidad humana. Hagamos que tecnología y sociabilidad sean compatibles. Si en el autobús o el restaurante alguien a nuestro lado vocifera al teléfono, y otros hacen igual, el espectáculo, además de lamentable, indica que a nadie le importa nadie. Hay que replantearse entonces las reglas de la amabilidad y recordarlas ya desde la escuela. La sociedad ha cambiado. No dejemos que se deteriore.”
Tecnoetiqueta y protocolos en social media
¿Qué normas o reglas deberíamos considerar en el uso de la tecnología?  A continuación, algunas sugerencias:
Celulares
  • En transportes públicos: conteste a su celular sólo para una respuesta rápida y en tono de voz discreto. Evite los timbres a todo volumen o con músicas estridentes.
  • En cines, hospitales o restaurantes: deje el móvil en el bolsillo y en modo vibración sólo si espera una llamada importante. Si se produce la llamada, excúsese con sus acompañantes y atienda fuera del lugar.
  • SMS: Considere los horarios de llamada a teléfonos fijos. No espere una respuesta a un SMS a elevadas horas de la noche o en fines de semana.
  • Disponibilidad. Al llamar al móvil a alguien, preguntarle siempre si es buen momento para hablar.

E-mails

    • Los correos deben contestarse siempre en las 24 horas siguientes a su recepción. Además, deben incluir el tema del mensaje en el asunto del correo electrónico.
    • Spam o cadenas. Enviar correo no deseado o las típicas cadenas de mensajes es de muy mal gusto.
    • Copia oculta. No se debe revelar el correo electrónico de los otros destinatarios de un mensaje común. Lo correcto es incluir las direcciones en el apartado CCO (copia oculta).
    • Mayúsculas. Utilizar las letras minúsculas y mayúsculas correctamente. El uso de estas últimas significa en el lenguaje de Internet que se está gritando.
  • Firma. Los SMS y los correos electrónicos siempre deben ir firmados. Estos últimos deben incluir los datos de contacto del emisor.
  • Archivos. No enviar por correo electrónico archivos muy grandes en tamaño. No todo el mundo tiene buzones ilimitados.
  • Saludar y despedirse correctamente de la personas, humanizando los mensajes.
Redes Sociales
  • Cuidar la ortografía y gramática como vehículos para hacer inteligible la comunicación.
  • Facebook o Twitter no son diarios personales. Modera los estados de ánimo, los comentarios triviales y las muestras desmedidas de cariño hacia tu pareja, etc.
  • Las redes sociales tampoco sustituyen a la terapia, ni a la interacción social personal. No es un grupo de autoyuda. Pedir apoyo psicológico constante a la red de amigos, consejo público sobre nuestras relaciones amorosas o sencillamente, abusar de la frase “Estoy mal”, denotan una clara confusión en la percepción de los espacios privados y los públicos…
  • Las actualizaciones de estatus son tu carta de presentación temporal. No los redactes si estás en plena crisis de llanto, si te hierve la sangre con el coraje, si te caes de sueño… y de manera muy particular, si estás bajo el influjo de sustancias neurodepresoras, alucinógenas o similares… En resumen: Si tomas, no uses Facebook.
  • Fotografías y videos: Es de mala educación etiquetar gente en fotos o videos de artículos que estás vendiendo. Es mucho peor hacerlo en actividades o situaciones que exijan compromiso personal con ideas, grupos, partidos políticos, etc. No es correcto etiquetar “amigos” en FB, si la foto no les favorece, si el contexto es cuestionable (moral, legal o socialmente), o sencillamente, si no les has preguntado si puedes hacerlo. (Y no se vale ampararse en palabras como “transparencia”, “libertad de expresión”, si tu “amigo” no es un personaje público).
  • Tu perfil: Debes tener un perfil Confiable y Creible, con una foto y un nombre reales. De manera ocasional, puedes cambiar tu foto y tu nombre para participar en una protesta, en un juego, para cumplir una apuesta, o por simple diversión… pero es como usar un disfraz en el mundo real.
  • Seguridad: Procura seleccionar con diligencia las opciones de seguridad para tu perfil. La protección de tu información privada es más delicada en las redes sociales, pues una gran parte de esta información es compartida con tus amigos. Por respeto a ellos, debes proteger tu propia cuenta. No es correcto usar la cuenta de tus seres queridos o amigos, pedir sus passwords, o “prestar” tu identidad a los demás. Debes respetar la intimidad de los demás y pedir que respeten la tuya.
  • Interacción: No debes pedir a alguien que sea tu amigo mas de una vez. No aceptes a todos los que te pidan amistad, sólo por que sí. Procura tener claramente identificado cuáles son tus puntos de contacto con esa persona.
A modo de conclusión, dejamos una reflexión de Alejandra Czarny, en su artítulo de Letra Urbana, Lo humano en tiempos del control tecnológico“:
“¿Será que con tantos controles tecnológicos que afectan nuestra vida cotidiana, nos estemos alejando de lo esencialmente humano, de nuestra dimensión subjetiva?
Pues entonces sería bueno recordar que, usando como metáfora el recurso informático de presionar las teclas Alt+Control+Delete (borrar), para solucionar algunas fallas en el sistema, no corramos el riesgo que de tanto Control seamos nosotros los sujetos humanos los que quedemos Borrados del sistema.”
Otras fuentes: