¿Cómo proteger a los menores ante el avance de las tecnologías?

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 Nuestra época se ha visto envuelta en las denominadas Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs). Estas herramientas de comunicación han eliminado distancias geográficas y su buen uso las convierte en un instrumento de crecimiento, pero debemos ser conscientes que las prácticas inadecuadas pueden generar efectos nocivos con costes importantes para la sociedad en su conjunto, puesto que, los niños se educan con los videojuegos, se hacen adultos en el ciberespacio y en el tiempo virtual.

Podemos ya destacar dos de los grandes peligros a los que nuestros hijos se enfrentan en las redes sociales: Ciberbullying terminología que se utiliza para denominar los insultos o chantajes que se ejercen hacia niños o jóvenes de la misma edad y Grooming que es el conjunto de estrategias que un adulto ejecuta para ganarse la confianza de un menor a través de Internet con el fin de obtener concesiones de índole sexual, como imágenes a través de la cámara web, WhatsApp u otros.
Muchos países están invirtiendo en reforzar la seguridad en Internet, pero esto no basta,  los eslabones más importantes son los padres, la educación y el acompañamiento de los menores. El niño debe sentirse seguro y contenido en el ámbito familiar, el diálogo es la base en la que se fortalecerá sintiéndose querido y aceptado para evitar que recurra a otra forma de compensación ante su frustración.

El uso controlado de las tecnologías es uno de los puntos a tener en cuenta para prevenir daños. Diversos estudios realizados por especialistas han demostrado que la exposición en exceso a los medios de comunicación puede conducir a problemas de atención, dificultades escolares, inconvenientes para conciliar el sueño y trastornos de la alimentación.
La Academia Americana de Pediatría, American Academy of Pediatrics, (AAP) ha dado varias recomendaciones a la hora de que los menores hagan uso de las TICs entre las que podemos poner el énfasis en: asegurar “zonas de pantalla libre”, nada más y nada menos que los televisores, ordenadores o videojuegos no se encuentren en los dormitorios de los niños y jóvenes; que el tiempo esté distribuidos de manera que entre el juego al aire libre y otros medios educativos; los controles parentales en los dispositivos, aquí es importante destacar que España ya se está legislando de manera que también se respete el derecho a la intimidad. Debemos ser consciente que ellos tienen un espacio de privacidad sobre cosas que no dañen su salud física o mental.

Interiorizarse y demostrar curiosidad sobre los medios que utilizan y cómo funcionan es un buen método para aprender y comunicarse con ellos. En la mayoría de los casos hay señales de advertencia que pueden dar los jóvenes: saltarse comidas o actividades, pérdida o aumento de peso, bajas en las notas, aislamiento fundamentados en exceso de tiempo utilizado con las TICs. Si se detectan problemas graves siempre es bueno acudir en busca de ayuda profesional.

En definitiva la relación generada entre los hijos y la familia es un factor determinante en estas cuestiones, las relaciones tempranas caracterizadas por el desamor tienen un alto grado de incidencia en la configuración psíquica. 

Guía práctica sobre cómo activar y configurar el control parental de los sistemas operativos (712 KB)

 

Fuentes: American Academy of Pediatrics, Instituto de Ciberseguridad de España