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Un viaje a la Grecia antigua para encontrar “La quintaesencia de la poesía”

Miami

Por Pilar Velez
Un viaje a la Grecia antigua para encontrar  “La quintaesencia de la poesía” | Letra Urbana
Foto: Lilia Smith. Sin título

En el mes de la poesía volvemos a su origen y afirmamos su vigencia.


“Donde quiera que voy encuentro que un poeta ha estado allí antes que yo”.

Sigmun Freud

 

El ser humano se comunica con su entorno vaciando su naturaleza interior en un flujo de energía que se renueva y circula constantemente. En el campo de las artes, los individuos exteriorizamos no solo nuestra apreciación por la belleza, sino también las emociones, la sabiduría y la esencia que nos habita.

En ese entendimiento sobre el universo, las antiguas doctrinas advirtieron que además del aire, el fuego, la tierra y el agua, un elemento extraño moraba o sucedía en el ser humano, y no era el éter. ¿Se trataba entonces, de un quinto elemento y que en el caso de los poetas, pudiera ser la poesía?

Si la poesía fue -o es- parte de un proceso de evolución social y espiritual, que a la postre le dio vida, no lo sabemos; como tampoco podemos asegurar desde el punto de vista científico, que la conciencia y/o el espíritu son reacciones químicas de nuestro cerebro; o que cada ser humano, además del cuerpo físico, tiene una parte intangible, a la que llamamos alma.

Volviendo a la poesía, simplemente sabemos que está, que vive, porque la sentimos y se manifiesta a través de la misma existencia y por la creación del hombre. Es inimaginable su alcance y proyección.

…poiesis, significa creación y, por lo tanto, abarca un significado más insondable de lo que comúnmente apreciamos o conocemos.

A los filósofos de la antigua Grecia les debemos las primeras reflexiones que se conocen sobre la poesía; junto a esta herencia, están otros invaluables aportes y fundamentos que nos dejaron sobre política, filosofía, arte, medicina e historia.  Estudiaron el pensamiento lógico y la verdad y, en torno a esta búsqueda, la poesía se convirtió en el epicentro en que convergían importantes revelaciones y perspectivas del conocimiento, que a pesar del paso del tiempo, aún mantienen vigencia entre los temas de conversación de muchos eruditos, no eruditos, apasionados, investigadores y, por supuesto y antonomasia, los cultores del género.

Es de gran valía anotar que la historia de lo que hoy conocemos como poesía lírica, tiene su génesis en la palabra griega lyra,  instrumento musical creado por Hermes o Polimnia, y como los griegos atribuían la belleza a actos de los dioses y las musas, Erato, la musa griega de la poesía, se encargaba de ejecutarla. Los versos eran cantados y acompañados de bellas melodías que elevaban el acto a lo sublime.

He de acotar que, entre las acepciones actuales a las que se ajusta poesía lírica, es la versificación rimada, de gran sentimiento, etcétera.

Para los poetas y los que amamos la poesía, es necesario que nos volquemos hacia su origen etimológico para entender el porqué del aspecto sagrado que esta sugiere. El vocablo poesía, que viene del griego poiesis, significa creación y, por lo tanto, abarca un significado más insondable de lo que comúnmente apreciamos o conocemos. En El Banquete, el filósofo Platón (427 – 347 a.C.), define poiesis como “La causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no ser a ser”. Lo que podría expresar que poesía es la creación completa y dentro de ella, se encuentra todo proceso creativo en cualquiera de sus formas. La vida misma es creación y un ciclo que va de la nada a la existencia, de lo mortal a la inmortalidad. Los griegos vieron en la poesía un concepto profundo en el que se incluían temas como la lucha del hombre por la inmortalidad y el ciclo de la vida. Hablaron de la existencia de un movimiento que iba más allá del ciclo temporal del nacimiento y la decadencia. «Ese movimiento puede ocurrir en tres tipos de poiesis: (1) natural a través de la procreación sexual, (2) en la ciudad a través de la consecución de la fama heroica y, por último, (3) en el alma mediante el cultivo de la virtud y el conocimiento». Sumergirnos en estos fundamentos filosóficos, sería interesante para entender lo que encierra cada tipo de creación; pero para efectos de este ensayo, permitámonos la licencia de limitarnos a la poiesis que se da en el ser humano (poeta, artista), cuando sirve de prisma para descomponer ese movimiento continuo creativo como si se tratara de la luz y reflejarlo en forma de poesía y arte.

Platón en su famosa obra La República, muestra la conexión que existe entre la poesía y la filosofía, y distingue tres tipos de poesía o subgéneros: la poesía imitativa (teatro), la poesía no imitativa (el autor habla en nombre propio) y la épica (mezcla de la voz del autor con  otras voces), que obedecen más a una dimensión de marco filosófico y metafísico que literario, pero que nos permite apreciar como la poesía lo permeaba todo y como esta ejercía un papel protagónico en diferentes planos artísticos, sociales y hasta de índole religiosa.  A pesar de que los griegos, fueron los primeros en hacer estas reflexiones, la poesía data de mucho tiempo atrás.

Para apreciar una mayor dimensión de la poesía épica, es digno que incluyamos que es la que se encarga o traduce en versos (y en narrativa) los acontecimientos relevantes como guerras, acciones violentas, etc.

El hombre antiguo usó el lenguaje poético como una herramienta para transmitir la historia y el conocimiento.

Entre los poemas más antiguos que se conocen está Gilgamesh, de Sumaria, que fue escrito en caracteres cuneiformes sobre tablas de arcilla unos 2000 años a.C., y en Egipto se encontraron jeroglíficos escritos en forma de poesía que datan aproximadamente de 25 siglos a.C. También los cantos de la Ilíada y la Odisea, atribuidos a Homero, un druida ciego, según algunos historiadores, que iba por los pueblos cantando las históricas hazañas épicas ocho siglos a.C., formando parte de la tradición oral para ser transmitidos de una forma más efectiva. El hombre antiguo usó el lenguaje poético como una herramienta para transmitir la historia y el conocimiento. La poesía garantizaba ese traspaso de cultura entre las generaciones. En la actualidad, no se aleja de su origen y tradición.

La historia documentada nos permite conocer la obra de grandes poetas; entre ellos sobresalen los romanos Virgilio, con su famosa obra la Eneida en el siglo I a.C.; Lucrecio, Catulo y Horacio, este último llamado El maestro de la oda. Entre los griegos sobresalen Hesiodo (600 años a.C),  Calino de Efeso, Arquiloco y a la poetisa Safo, de Lesbos, del siglo VII a.C. de quien se conservan 650 versos. Pertenecía a una sociedad en la que se preparaba a las mujeres para el matrimonio y que fundó la Casa de las servidoras de la Musas, en que las jóvenes aprendían entre otras actividades a recitar y cantar poesía. Según la versión  histórica, la poeta mantenía relaciones amorosas con sus discípulas, por lo que deviene el término lesbiana a la relación homosexual entre mujeres.

Oda a Afrodita, diosa del amor, lujuria y la sexualidad, es una de las piezas más destacada de la poetisa, en la que habla de un eros homosexual y del amor que ella siente por una persona en particular. Los versos de Safo revelan su personalidad, se capta su delicadeza, suavidad y espiritualidad.

“No corresponde al poeta decir lo que ha sucedido, sino lo que podría suceder,..

 

¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,/ Hija de Zeus, inmortal, dolosa:/No me acongojes con pesar y tedio / Ruégote, Cripria! /Antes acude como en otros días, Mi voz oyendo y mi encendido ruego;/ Por mi dejaste la del padre Jove / Alta morada./ El áureo carro que veloces llevan / Lindos gorriones, sacudiendo el ala, Al negro suelo, desde el éter puro / Raudo bajaba./ Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante / Te sonreías: ¿Para qué me llamas?/ ¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces hora?/ -me preguntabas-/ ¿Arde de nuevo el corazón inquieto? ¿A quién pretendes enredar en suave / Lazo de amores? ¿Quién tu red evita, Mísera Safo?/ Que si te huye, tornará a tus brazos,/ Y más propicio ofreceráte dones,/ Y cuando esquives el ardiente beso,/ Querrá besarte./ Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,/ Liberta el alma de su dura pena;/ Cual protectora, en la batalla lidia / Siempre a mi lado.

Es importante resaltar que Aristóteles en el siglo IV a. C., es quien elabora una amplia teoría literaria en su obra Poética, en la que reconoce otros atributos de la poesía, entre ellos la armonía y el ritmo. Se dice que en la época de Aristóteles, tanto la ciencia como la poesía lírica se escribían en forma de verso y que poeta era cualquier persona que escribiera en verso. Aristóteles hace una diferenciación entre los que escriben literatura y los que escriben historia: “No corresponde al poeta decir lo que ha sucedido, sino lo que podría suceder, esto es, lo posible según la verosimilitud o la necesidad. En efecto, el historiador y el poeta no se diferencian por decir las cosas en verso o en prosa (…) la diferencia está en que uno dice lo que ha sucedido, y el otro, lo que podría suceder. Por eso también la poesía es más filosófica y elevada que la historia, pues la poesía dice más bien lo general y la historia, lo particular.”

Tenemos pues un buen comienzo en el que la poesía es reconocida como fuente e influencia para las artes y para la vida misma. El poeta tenía la capacidad, el don o el regalo de los dioses para proyectar, conjugar y anticipar; era libre de expresar su percepción e imaginación sobre el universo, sin tener que comprobarlo o justificarlo a diferencia de los filósofos. Los poemas de gran belleza eran considerados como obras de los dioses e inspirados a través de las musas. “Los poetas profieren cosas grandes y sabias que ellos mismos no entienden”, dijo Platón. Creaciones inspiradas que están profundamente ligadas al razonamiento filosófico sobre problemas fundamentales; tales como: la existencia, la belleza, la verdad, la mente, la moral y la sabiduría. Temas que son ampliamente abordados y expresados por los poetas de todos los tiempos.

El poeta tenía la capacidad, el don o el regalo de los dioses para proyectar, conjugar y anticipar; era libre de expresar su percepción e imaginación sobre el universo, sin tener que comprobarlo o justificarlo a diferencia de los filósofos.

La poesía y la filosofía tienen lazos muy estrechos y hasta podría resultarnos controversial el delimitar cual es el área de influencia de cada una; si es en la misma fuente que se cosen el pensamiento, la razón, el poema, la metáfora, el concepto, la imaginación, los sueños, la inspiración y la realidad. En la antigüedad, se razonaba sobre la verdad, la imitación y el amor a la sabiduría y se le dio a la poesía no imitativa un carácter influyente, porque se entendía que estaba más cerca de la verdad.

En la República, Platón le dice a Glaucón: “La poesía imitativa nos hace viciosos y desgraciados a causa de la fuerza que da a estas pasiones sobre nuestra alma, en vez de mantenernos a raya y en completa dependencia, para asegurar nuestra virtud y nuestra felicidad”. Platón se refiere a la necesidad de promover otro tipo de poetas, es decir los épicos y los liricos, dado a que su creación es auténtica y su voz es directa, en ella el poeta no está “protegido u oculto” bajo la figura o la voz de otro personaje.

Cuando escudriño sobre estos principios, desde mi óptica de poeta, me asaltan muchas preguntas… ¿No será que ambos, el poeta y el filósofo, hablan de lo mismo en diferentes formas? ¿No será acaso que creación y amor por la verdad son parte de la misma búsqueda y que eso que los antiguos llamaron inspiración de las musas no es más que el ser interior proyectando verdades a través de un lenguaje estético?

Podríamos disertar sobre estos planteamientos, preguntarles a los filósofos… Quizás ellos ya encontraron las respuestas que los poetas ya encontramos, pero que según Platón no entendemos.

El filósofo se encuentra con la condición abstracta de lo que es el origen de la inspiración en el poeta. Para Platón, “El poeta es una cosa ligera, halada, sagrada; él no está en disposición de crear antes de ser inspirado por un dios, que se halla fuera de él, ni antes de haber dejado de ser dueño de su razón; mientras conserva esta capacidad o facultad, todo ser humano es incapaz de realizar una obra poética”.

La poesía del poeta, se exterioriza a través de palabras, y estas de por sí, ya tienen sus propios misterios y universos; cuando su propósito es la manifestación de la belleza o del sentimiento estético en forma de versos o de prosa, decimos entonces, que se trata de poesía y que un poema viene a ser la composición literaria. En esta última, los pensamientos han sido finamente hilados desde lo más profundo de lo que somos. No nos resulte pues extraño que Freud, el padre del psicoanálisis, se haya encontrado con que muchos de sus temas de estudio, hubiesen sido ya explorados y expresados por los poetas y los filósofos de todos los tiempos. ¿No sabrán acaso los poetas, que la poesía es innata al ser, al sentimiento, al pensamiento y a la existencia? Lo es, por antonomasia.

El espíritu poético es sagrado para los que amamos esa sublime creación. A ese regalo que nos confieren los dioses, le adjudicaríamos también la sensibilidad y la sabiduría que hace posible que tanto los poetas como los amantes de la poesía podamos conectar esos puntos invisibles de un lenguaje lleno de imágenes, voces, figuraciones y transfiguraciones, proyecciones, simulaciones y experiencias, que para otros es incomprensible o carente de significado.  Percibimos la verdad de un poema, sin atarla a la realidad propia y sin justificarla a nuestro razonamiento. La verdad del poeta se acepta en una dimensión más amplia que el pensamiento lógico.

Los poetas ignoramos cual es la neurona que se activa, o la musa, si existe, que nos arropa con la inspiración creadora; la que de repente y sin exactitud, ese algo en nosotros vibra… y nace la creación. Sentimos que desde cualquier cielo, y no nos importa cuál, fluye la inspiración y solo nos dejamos llevar por ella para plasmar nuestras verdades.

Recorremos el camino ya hecho y con ojos nuevos nos maravillamos de lo que ya existe, pero que es desconocido para nosotros. Cada poeta descubre lo descubierto, lo creado, y lo manifiesta como una obra nueva. Para que la magia creadora de la poesía se repita perenne, nuestra quintaesencia estará en aquellos textos que buscan, encuentran y/o rescatan la verdad y tienen la visión de amplias y profundas dimensiones. Hay que merecer lo que dijeron los sabios Platón y Aristóteles, cuando reconocieron en el poeta ese poder divino de ir hacia donde la historia no puede.  Hay una quintaesencia en todo lo que existe. En cosmología, se refiere a la energía oscura como parte de la densidad del cosmos y la curvatura del espacio…

¿Será que la poesía es el reflejo humano de esa quintaesencia? Es el universo que habitamos construyéndolo, reconstruyéndolo… o a la inversa… a nuestra manera. ¿Qué opina usted?

 

 

Artículo por:

Pilar Velez

Pilar Velez
Pilar Vélez (Colombia, 1970). Poeta y narradora. Autora de Soles Manchados (Snow Fountain Press, 2014), coautora de Pas de Deux, Relatos y Poemas en escena (Snow Fountain Press, 2012), finalista del International Latino Book Awards 2014 en la categoría de Mejor Libro de Poesía escrito por varios autores. Sus poemas han sido publicados en varias antologías. En Julio de 2012 obtuvo el Primer Lugar en Narración y Mención de Honor en Poesía, XXI Concurso Literario convocado por el Instituto de Cultura Peruana. En 2011 obtuvo Mención de Honor en el Certamen Internacional de Literatura Infantil convocado por la editorial Voces de Hoy. Su poema “A letter to my dream” fue seleccionado como poema de la Fundación Girls Going Places de los Estados Unidos. Fundadora y Directora del capítulo AIPEH Miami (Asociación Internacional de Poetas y Escritores Hispanos / Asociación Internacional de Arte y Cultura Hispana). Creadora de la Celebración Internacional del Mes del Libro ... 

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