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Por nuestros propios medios

Esperanza en Villas de Emergencia
Buenos Aires

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Por nuestros propios medios | Letra Urbana

En las áreas de mayor desamparo, allí donde se pierden las ilusiones y las perspectivas de ser, un grupo de jóvenes y niños logran construir su identidad y abrir vías de expresión. Por nuestros propios medios es un proyecto que apuesta al potencial humano a través de una propuesta creativa.

“El día a día toma protagonismo, la satisfacción de las necesidades se vuelve urgente, casi instantánea, potenciando la adopción de conductas proclives al delito, al consumo de sustancias adictivas que arrastran a la resignación y al abandono. En los barrios de chapa, barro, hacinamiento y violencia, la realidad es descarnadamente sincera para poder ser ignorada y superada.”

Villas de Emergencia es el nombre con el que se conocen los barrios pobres de la Argentina. Es en estos agujeros, cavados por las privaciones, donde se instala el narcotráfico, la explotación laboral y la delincuencia, entre otros males. Flagelos que poco a poco se van naturalizando y dando contenido a aquellos espacios que dejaron vacantes las ilusiones y una perspectiva de ser.

La despreocupación y el abandono dejan una marca que generalmente se reproduce en cada uno de los jóvenes habitantes de estos barrios.

La realidad social en la que viven los chicos y jóvenes de las Villas de Emergencia está definida por la carencia, duramente manifestada por el limitado acceso a las condiciones básicas de salud y amparo, y a las posibilidades de educación que les garanticen una movilidad social reparadora. Esta ausencia de perspectiva actual y futura, limita, cuando no impide, el desarrollo de la voluntad y la confianza, tanto en sí mismos como en el prójimo.

La despreocupación y el abandono dejan una marca que generalmente se reproduce en cada uno de los jóvenes habitantes de estos barrios, encerrándolos en un destino de hombres y mujeres que, a fuerza de ser excluidos sistemáticamente, terminan perdiendo todo interés y aptitud para la inclusión propia.

Es en una de estas Villas de Emergencia, en el Partido de la Matanza, Provincia de Buenos Aires, donde desde 2007, profesionales y estudiantes universitarios de la Licenciatura en Trabajo Social, Sociología y Comunicación coordinan el proyecto Por nuestros propios medios, que busca promover la participación como herramienta de inclusión social, a través de la producción de de medios de comunicación con niños, niñas y adolescentes de este barrio marginal.

Dice Elisa Pérez, Directora de Por nuestros propios medios: “Si se pudiera escribir algo así como la ‘Historia del Nihilismo en la Argentina’ seguramente debería comenzar por alguno de estos barrios. No cabe en unas breves frases la descripción de la realidad actual de los destinatarios del proyecto, del mismo modo que siempre ha sido difícil definir el vacío y a qué nos referimos, exactamente, cuando hablamos de carencia.”

Por nuestros propios medios avanza sosteniendo confianza en el potencial humano, y apuesta con firmeza a la capacidad de invención que puede alcanzar un grupo en acción.

“La necesidad manifestada por los chicos de ser oídos, de tomar parte en la construcción de identidades y ser visibles para los otros, es lo primero que tenemos en mente los que hacemos Por nuestros propios medios”, dice Elisa Perez. “Es desde este punto de partida que el proyecto se aboca a propiciar la participación como herramienta básica para comenzar a construir el camino de la inclusión social.”

A partir de allí, se hace necesario que ese propósito pueda adquirir formas o encontrar canales por donde llevarse a cabo. Muy a pesar de las lecturas sutiles que podrían hacerse acerca de utilizar la comunicación como herramienta de reversión para una problemática que se origina en la falta de atención, el equipo de Por nuestros propios medios eligió precisamente este canal, ya que, a partir de su propia experiencia, han encontrado que el trabajo desde este conjunto de instrumentos han logrado resultados extraordinarios. Como lo explica la directora del proyecto, esto se debe a muchas razones. “En primer lugar, la comunicación en sí misma es un nodo donde convergen naturalmente todos los temas y aspectos de la realidad, y aún aquellos “más allá de la realidad” e incluso de otras realidades sin llegar a ser ficción. Por ello, resulta una herramienta extraordinariamente apta para captar y despertar el interés”.

…los protagonistas alcanzan a la comunidad con sus voces, aquéllas que con frecuencia no se oyen, o bien se las escucha sólo en sus expresiones más negativas: en situaciones de delito, consumo de drogas o violencia.

Dentro de este esquema de trabajo la realización de cortometrajes audiovisuales ha sido uno de los vehículos a través de los cuales los destinatarios de proyecto pudieron explorar sus potencialidades y capacidades. Barriendo con todos los límites autoimpuestos, los niños y los jóvenes supieron asumir diferentes roles (camarógrafos, sonidistas, actores, directores, guionistas), rescatando la experiencia vivida de llevar adelante un trabajo común, un “sueño compartido”. La inclusión se plantea en este marco, y así los protagonistas alcanzan a la comunidad con sus voces, aquéllas que con frecuencia no se oyen, o bien se las escucha sólo en sus expresiones más negativas: en situaciones de delito, consumo de drogas o violencia.

¿Qué sienten los niños en este contexto? ¿Cuáles son sus preocupaciones? ¿Qué esperan de los demás? Estas fueron algunas de las preguntas que surgieron en los primeros encuentros grupales, moderados por coordinadores que se valieron de diversas técnicas grupales y lúdicas para facilitar que, poco a poco, el grupo fuera construyendo su identidad y pudiera ir abriendo vías de expresión y creatividad.

La temática elegida por los niños y adolescentes para tratar en los cortometrajes audiovisuales fue la del Consumo de Pasta Base de Cocaína, una cuestión que los interpela dentro y fuera de sus hogares. De este modo, muestran una realidad que ha podido ser resignificada y puesta de manifiesto desde la mirada de quienes la observan diariamente. Paradójicamente, ha servido de sustento para la construcción de imaginarios positivos.

Por nuestros propios medios también alienta el trabajo de elaboración colectiva bajo el formato de una revista, un programa de radio y la creación de espacios de expresión artístico culturales como el taller de mural y circo. Dispositivos a partir de los cuales se interroga la resignación y la desidia que están instituidas para estos jóvenes, abriendo una posibilidad para desplegar la potencia de la vida.

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