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Mahoma entre la religión y el Estado

Entrevista a César Vidal
Miami

Por Mónica Prandi
Mahoma entre la religión y el Estado | Letra Urbana

Lo que Occidente desconoce de Mahoma.Una vision que ayuda a entender el presente e inquieta sobre el futuro.

La vitalidad del pensamiento de César Vidal animó una entrevista en la que introdujo aspectos desconocidos de la vida de Mahoma, a propósito del lanzamiento de su último libro. Mahoma, el guía, es un trabajo que analiza todas las fuentes históricas sobre el profeta, con una metodología rigurosa. La obra completa la trilogía que comenzara con Jesús, el judío y Buda, el príncipe.

La evolución de la figura de Mahoma que Vidal reconstruye, ilumina aspectos fundamentales para entender el mundo actual y se vuelven inquietantes para proyectar una convivencia factible en el futuro de la humanidad.

César Vidal, nació en España y reside en Miami. Es doctor en Historia, Teología y Filosofía y licenciado en Derecho. Ejerció la docencia en distintas universidades de Europa y América y actualmente es catedrático de Historia en la Logos University (EE. UU.). Colabora con frecuencia en diversos medios de comunicación como El Mundo, Diario 16 o la cadena COPE.

El Dr. Vidal es un defensor infatigable de los derechos humanos y por ello recibió el Premio Humanismo de la Fundación Hebraica (1996) y el reconocimiento de organizaciones como Yad-Vashem, Supervivientes del Holocausto de Venezuela, ORT de México o Jóvenes Contra la Intolerancia, entre muchas otros.

¿Qué hay de cierto y qué de imaginario en lo que Occidente sabe sobre Mahoma?

La figura de Mahoma a lo largo de los siglos siempre sido mal comprendida desde Occidente. Fue mal comprendida para lo bueno y para lo malo. Las primeras noticias que tenemos de Mahoma, en plena Edad Media, fundamentalmente lo consideraban un hereje más, un hereje oriental, no pasó de ser un cristiano herético. Ese es una imagen que empieza alternarse con la del anticristo, en la medida en que Mahoma había muerto mucho tiempo atrás, pero el islam sin embargo estaba apoderándose de todos los generosos del imperio de Bizancio.
En un momento dado esa evolución, que es de poco conocimiento y de una visión negativa, empieza a cambiar cuando en la Edad Moderna algunos asocian a Mahoma con una figura heroica. Hay una serie de hombres superiores en la historia como puede ser Cromwell, Napoleón o Mahoma.
En ese sentido, la imagen nunca es exacta y desgraciadamente sigue así aún en las postrimerías del siglo XX, porque ha habido una serie de acontecimientos muy traumáticos, como los del 11 de septiembre, que están vinculados al islam. Desgraciadamente, Mahoma y el islam, en términos generales para el occidental, son grandes  desconocidos, o casi me atrevería decir mal conocidos.

 César Vidal

César Vidal

Mahoma tampoco ha sido fiel a sí mismo. Usted describe dos…

Hay una gran evolución en el propio Mahoma, con dos etapas claramente definidas. Después de que él decide convertirse en el Rasul Allah, lo que podría traducirse como el mensajero de Alá,  hay dos etapas muy distintas de su vida.
Sin entrar en una primera que fue de búsqueda  espiritual, con excesos de carácter enfermizo, tanto física como psicológicamente y que va hasta la primera revelación, la vida ulterior de Mahoma tiene dos fases muy claras. La primera, es la de ir La Meca. Es  la fase en que Mahoma no pasa de ser un predicador monoteísta muy influido por un cristianismo heterodoxo, con una predicación de un fin del mundo muy próximo. Es una prédica de carácter pacífico, que ejerce un gran énfasis en la oración y en cuestiones de la práctica de la caridad, pues había gente desamparada como los huérfanos y las viudas. Esta primera fase de la predicación de Mahoma está muy influida por el cristianismo oriental e inclusive, hay autores que piensan que buena parte de los suras del Corán de esa etapa, están tomadas literalmente de los himnarios cristianos de Siria.
Hay una segunda etapa, un cambio radical, y eso es lo que forma el zócalo sobre lo que se levanta el islam. Empieza en un  año que los propios musulmanes reconocen como central, que es el de la huida desde la ciudad de La Meca a la ciudad de Yatrib, que nosotros conocemos como Medina. Medina no significa solamente la ciudad, se convierte en la ciudad del profeta. Y ahí hay un gran cambio porque el Mahoma, que es un predicador religioso, con una visión monoteísta se convierte en un hombre de Estado. “Los profetas armados vencen, los profetas desarmados acaban muertos”, dijo Isaac Deutscher en  relación a Trotsky, pero mencionaba el ejemplo de Mahoma. En ese momento Mahoma cambia totalmente, sigue siendo monoteísta pero, por ejemplo, ya no es monógamo, ni pacifista, ni es ya un personaje que incida en las raíces judías y cristianas de su predicación. Más bien intenta distanciarse de esas raíces e, incluso persigue a los judíos.

El libro sobre Mahoma cierra la trilogía que usted escribió y que incluía Jesús, el judío y Buda, el príncipe. ¿Cree que la crisis de la cultura actual es espiritual?
Lo que es bastante claro es que la religión no ha muerto. No Estoy haciendo un juicio positivo o negativo del fenómeno. Pero, para aquellos que hemos crecido en un ambiente intelectual muy occidental, se fuera o no marxista, la idea era que la religión iba a acabar desapareciendo. Pero, lo que se ha demostrado en los últimos treinta años es exactamente todo lo contrario. El papel de la visión espiritual es inmenso y creo que lo estamos reconociendo porque no nos queda más remedio.
El que sea inmenso no quiere decir que sea positivo, en muchos casos no lo es. Pero no cabe la menor duda que la religión tiene un enorme peso.
Con la elección de los tres personajes de la trilogía que escribí, intento desentrañar hasta qué punto el personaje inicial se parecía a las construcciones posteriores. Por eso me pareció obligado, y más en una cultura occidental, comenzar con Jesús. Después seguir con Buda, quien fue uno de los ejemplos de la mistificación de un personaje cuya historia se puede reconstruir con relativa certeza, y ya ponerlo a mucha distancia de lo que se diga. Y por último concluir con Mahoma es un personaje a quien  en las últimas décadas se ha cuestionado mucho, no sólo datos concretos sobre su vida sino inclusive que haya existido. Hay autores que son escépticos sobre la existencia de Mahoma. Yo creo que puede reconstruirse su vida y su enseñanza, pero eso exige conocer muy bien las fuentes y someterlas a la crítica histórica.

…hay un gran cambio porque el Mahoma, que es un predicador religioso, con una visión monoteísta se convierte en un hombre de Estado.
A propósito del budismo, ¿por qué cree que se revitalizó tanto en Occidente, en las últimas décadas?

En ese caso, el pensamiento esencial no es tanto el budismo como la New Age. Tengo serias dudas de que Richard Gere sea budista, o un conocedor sofisticado del budismo. Pero, hay ciertas cosas del estilo de la New Age que le encantan y le gusta hacerse fotos con el Dalai Lama y esas cosas. No creo que el budismo haya prendido en occidente. La razón fundamental es que es muy sofisticado, hay muchos budismos, así como también hay muchos cristianismos, pero en el budismo las diferencias son todavía mayores. Eso hace que mucho de lo que se presenta como budismo, podemos decir que, tal como en las películas de Hollywood, es casi casi pura coincidencia. No hay mucho punto de contacto real con Buda, entre otras cosas porque su pensamiento encaja con mucha dificultad en occidente. La idea de suprimir todo deseo, porque en última instancia todo deseo con lleva sufrimiento es muy difícil que convenza a una sociedad de consume.

Si la religión no ha muerto, ¿cuál es su papel en nuestros días?

La religión es importante por dos razones fundamentales, aunque se podrían dar muchas más. La primera es porque responde con una supuesta certeza a las preguntas clásicas de la filosofía: quiénes somos. de dónde venimos y adónde vamos. Luego, la respuesta que pueda dar el hinduismo no  se parece nada a la del cristianismo, ni a la del islam, por ejemplo. Pero esos interrogantes básicos de la filosofía hasta el siglo XX, o por lo menos finales del siglo XIX, la religión los responde. En segundo lugar da un anclaje al individuo en un mundo que se mueve demasiado deprisa. Vivimos en una época donde la gente que apenas hemos pasado los 50 años, hemos visto una cantidad de cambios que antes podían tomar siglos y a veces milenios. Y sin embargo, el mundo sigue moviéndose a una velocidad que no la podemos seguir, y no solamente estoy hablando en términos tecnológicos sino también políticos, sociales, etcétera. En medio de eso que crea una sensación de vértigo, porque uno no sabe adónde se va a detener y sobre todo, cuando se detenga el carrusel dónde va a estar uno, si aún montado arriba o a los pies del caballo, la religión proporciona una agarradera donde la persona se puede sujetar y tener la sensación de que no lo van a arrastrar en esta vorágine en la que se mueve. Creo que esos son  los aspectos esenciales para comprender la vigencia. Hay también un tercer aspecto ya no tan relacionado al individuo sino a las sociedades. La religión, cualquiera de ellas, implica una escala de valores que tiene una gran importancia, incluso para entender a las sociedades secularizadas. Por supuesto, cualquiera entendería que la escala de valores del islam chií es esencial para comprender el Irán de hoy. Pero, es imposible entender a los  Estados Unidos sin una referencia la cultura de los puritanos; y es imposible entender el sur de Europa o el sur del continente americano sin una referencia a la cultura católica. Sin entrar en juicios de valor, digo que es simplemente imposible. Hay toda una cultura que queda incorporada a las naciones, incluso aunque los individuos que viven en ella no necesariamente sean creyentes.

Entonces, ¿cómo se legitima una ética que se guía por valores ajenos al mundo religioso?

No todas las religiones influyen de la misma manera. Creo que lo que habría que hacer es un esfuerzo por incorporar aquellos valores que son más positivos, prescindiendo de lo que uno pueda creer concretamente o no. Por ejemplo, la ética del trabajo protestante ha demostrado ser mucho más beneficiosa para una sociedad que, la ética del trabajo católico. Otro ejemplo, la visión de la mujer en el islam, no creo que sea la más deseable para la mujer en cualquier sociedad, independientemente de lo que la gente crea. El gran desafío en el futuro será cómo  hacer que gente que pertenece a tradiciones religiosas distintas, puede acabar asumiendo valores que no son los de su tradición religiosa pero son beneficiosos, como puede ser la libertad, el respeto de los derechos humanos, de los derechos individuales, entre otros. Esa para mí es la gran pregunta porque por supuesto, no van a abandonar su religión por infinidad de razones, entre otras cosas porque les proporciona cierta seguridad, les da respuestas. ¿Hay tradiciones que finalmente serán capaces de absorber esos valores? O, por el contrario son incompatibles y ahí nos encontramos con una jungla que no podemos transitar.

El papel de la visión espiritual es inmenso y creo que lo estamos reconociendo porque no nos queda más remedio.
El que sea inmenso no quiere decir que sea positivo…

Esa es una pregunta por el  futuro de la humanidad…
Exactamente, en última instancia esas sociedades islámicas, prescindiendo que uno crea que Mahoma es el profeta, que el Corán es la revelación, etcétera, ¿podrán aceptar determinadas visiones relacionadas con los derechos humanos? ¿Podrán  aceptar por ejemplo, que la situación de la mujer en términos legales no sea inferior a la del hombre y que no tengamos que ejecutar a los homosexuales?

Enfocando desde otro lado los cambios en las tradiciones religiosas, ¿qué piensa de lo que está llevando a cabo el Papa Francisco?
Esto es algo que nos llevaría lejos porque además algunos de mis libros se han dedicado a estudiar históricamente el papado. Me parece un fenómeno extraordinariamente interesante, sin entrar en otro tipo de consideraciones. La elección de los papas generalmente está muy ligada a una visión que podríamos denominar geo estratégica, que no excluye la religión pero que pretende que la Iglesia Católica se pueda mover sino con comodidad, al menos con menos dificultad en el mundo en el que vive. Esto a veces sale bien y otras no tanto. Pero cuando uno ve la elección de los papas, se da cuenta que está muy relacionada con una visión internacional del papa que se elige en un momento determinado; porque si quien gobierna en Alemania se llama Hitler, o quien gobierna en Francia se llama Napoleón pues es distinto del papa que se elige  cuando en los  Estados Unidos el presidente es Ronald Reagan. Esos elementos determinan mucho. Creo que el Papa Francisco obedece fundamentalmente a un intento no de grandes cambios y grandes reformas, no creo que vaya a haber cosa parecida, pero sí a un intento de adaptarse a la realidad del continente americano. Es un papa americano porque tenía que haberlo. Tenía que ser hispanoamericano porque el peso de la Iglesia Católica es en Hispanoamérica, y además es un papa que presumiblemente iba a saber navegar muy bien las aguas de Hispanoamérica en las próximas décadas. De hecho, tres o cuatro días antes de la elección del papa publiqué un artículo en el que hacía un retrato robot del papa que iba a salir elegido. Daba dos opciones, pensé que íbamos a seguir una línea de continuidad y transición, entonces se elegiría un papa que se muera dentro de poco y veríamos luego qué hacemos; o íbamos a un papa hispanoamericano que se enfrente con una serie de desafíos muy concretos. El retrato que daba era muy parecido a Bergoglio, aunque yo no estaba pensando en él, simplemente estaba haciendo el retrato robot, igual que el que hace una empresa que quiere contratar a un ejecutivo y hace el retrato del tipo que le vendría bien.

La religión, cualquiera de ellas, implica una escala de valores que tiene una gran importancia incluso para entender a las sociedades secularizadas.

Me deja pensando en los límites y condicionamientos que se plantean con la religión institucionalizada, más allá de los valores y de las creencias…

No es tanto la religión como institución sino cuando la religión es más que religión. Hay organizaciones religiosas que tienen un cierto carácter de institución, por decirlo así, pero no van más allá de la religión. No se me ocurriría pensar que los franciscanos, aunque tengan un carácter institucional y un ordenamiento jurídico  vayan más allá de eso, sustancialmente su acción es religiosa. Ahora, cuando la religión tiene un carácter que se acerca al estado o que es paraestatal, la cosa cambia. Los ayatolas contradiciendo una tradición suya, de Irán, que es muy curiosa, en un momento determinado deciden convertirse en un poder para estatal que al final se convierte en un poder estatal. En el momento en que eso sucede, la mutación que tiene lugar abre otro tipo de consideraciones.

La Iglesia Católica jurídicamente es un estado, forma parte de las Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales y se reconoce su carácter como Estado porque al final el Estado Vaticano son los restos de los Estados Pontificios, que aparecen en el siglo IX y que desaparecen un milenio después, en 1871.

Una religión que al mismo tiempo es un Estado, que curiosamente tiene una banca y cosas de ese tipo no es igual que otras religiones. Es un fenómeno totalmente distinto y las consideraciones que tiene que hacer son totalmente distintas también. Una religión con una banca propia, tiene que tener conexiones y preocupaciones por el mundo de las finanzas, que no tiene una religión sin banca propia. De todos modos, no creo que la gente, en última instancia, pertenezca a una u otra religión por un engarce de carácter estatal. Algún individuo puede ver que esa sea una manera de subir en la escala social, pero eso es un fenómeno minoritario.
Una religión con esas características, es claramente distinta. Pero volviendo al tema de Mahoma, en ese caso es obvio que cuando él deja de ser un profeta para convertirse en un hombre de Estado, las mutaciones que experimenta la religión que el acaba de fundar son extraordinarias. El libro da una idea muy completa, analiza todas las fuentes históricas que hay sobre Mahoma.

El gran desafío en el futuro será cómo  hacer que gente que pertenece a tradiciones religiosas distintas, puede acabar asumiendo valores que no son los de su tradición religiosa pero son beneficiosos…

El trabajo que usted hace como historiador disuelve mitos y falsas creencias. Pero, ¿cómo llega a establecer lo verdadero entre lo que dicen los libros sagrados y lo que va encontrando en los materiales de la historia?
Una cosa es  creer que todo lo que aparece un libro sagrado es cierto, que viene de la Divinidad, y otra es que tomemos los libros sagrados como fuente histórica. Yo no creo en lo que aparece en La Ilíada, es decir no creo que Aquiles  hiciera las cosas que se cuentan allí pero, no me cabe duda que La Ilíada como fuente histórica es extraordinaria. Va mucho más allá de lo que pueda contar de la guerra de Troya, da muchas referencias al ordenamiento social de la época, a la situación de la familia, del papel de la mujer, la forma del ejército, etcétera. La cantidad de datos que esa obra me proporciona, aunque posiblemente muchos de los episodios no sean históricos, o hayan pasado por el filtro de la leyenda, es inmenso.

En cuanto a Mahoma, hay que someter la crítica histórica a dos grandes bloques de material. Uno de ellos es el Corán, que a diferencia de otros libros sagrados casi nunca da referencias históricas. El Corán nos sirve en la medida en que construimos un armazón histórico independiente como por ejemplo los jadiz[1], la vida de Mahoma, donde hemos ido encajando los aspectos del Corán. Eso ilumina mucho el panorama general y, lógicamente hay que ir descartando los episodios donde se producen contradicciones. Este trabajo no es fácil, es arduo, lleva años reconstruir, pero con todo el resultado final es coherente. Podemos reconstruir con bastante exactitud la vida de Mahoma, su evolución espiritual y política, también su enseñanza. Y hay otros puntos que no sabremos nunca, por ejemplo si Mahoma padecía algún tipo de dolencia de carácter psicológico. Allí ya entraríamos en la especulación, algo que por principio evito. Cuando quiero jugar con la especulación escribo novelas históricas en las que cuento lo que yo creo que pasó, pero que nunca lo contaría como un libro de historia, porque no es un terreno tan sólido como para poderlo pisar.

Mahoma El Guía

Mahoma El Guía

Su trabajo como historiador es exhaustivo y trae aportes valiosos. ¿Reserva algún espacio para el misterio? ¿Queda un resto incomprensible más allá de la racionalidad?
Sí, sin ninguna duda el misterio existe. A veces hay anécdotas tremendamente curiosas al respecto. Creo que todos los que hemos trabajado con la historia de las religiones efectivamente sabemos que existe el misterio. Mircea Eliade, con quien a veces coincido y otras veces discrepo muchísimo, pero sin duda es uno de los grandes historiadores de las religiones, cuenta una anécdota en La prueba del laberinto, un libro de entrevistas. La persona que le está entrevistando le dice que un amigo suyo, un soviético educado en el ateísmo científico, fue trasladado a África y allí descubrió que había espíritus. El entrevistador se lo cuenta como que mire usted lo que calor tropical puede hacer en la cabeza de un ruso!,  y Mircea Eliade le dice que eso solamente demuestra que su conocido es una persona honrada, intelectualmente hablando. Creo que esa es la realidad, aunque en muchos casos se puede hablar de fraude y de superchería, pero una vez despojados de ese tipo de excrecencias, el misterio existe. Hay situaciones que no se pueden explicar de otra manera.

¿Cómo entiende la condición espiritual del hombre?

La condición espiritual del hombre es caída, por utilizar el término que aparece la Biblia una y otra vez. Dentro de esa situación de caída sin embargo lo que intenta es sobreponerse y alcanzar la luz. Seguramente uno de los símiles más brillantes que ha habido de la condición humana  se encuentre en la Parábola del hijo pródigo, de Jesús. El ser humano ha desperdiciado muchas de sus potencialidades espirituales y de pronto se encuentra desterrado en un país que no conoce, y viendo como los cerdos comen lo que a él le gustaría que le saciara el hambre. En ese momento, en esa situación de destitución, hay algunos que desean regresar a la casa del padre. Creo que ese símil tendría paralelos en otras culturas, pero es bastante claro que el ser humano intenta salir de la situación de destitución espiritual en la que se encuentra e ir hacia alguna redención. Eso a veces es inconsciente o camina a tientas, pero es así.

Si me permite le cuento una cosa de las últimas horas. Estaba viendo anoche una serie rusa sobre Los hermanos Karamazov, la novela de Dostoievski, y el análisis que hace el autor para que los personajes aparezcan en estado de destitución espiritual y al mismo tiempo con un ansia redención, me parece extraordinariamente conmovedor. Por otro lado, Dostoievski que era un genio, también era consciente que muchas veces al final el individuo puede estrellarse. El idiota a fin de cuentas es la historia de un fracaso en ese sentido, pero lo que es muy claro que hay una necesidad espiritual y las personas le buscan remedio aunque sea inconscientemente.

[1] Un hadiz o jadiz es un dicho o una conversación, que para el islam representa los dichos y las acciones de Mahoma,relatadas por sus compañeros y compiladas por los sabios que les sucedieron.

Artículo por:

Mónica Prandi

Mónica Prandi
Fundadora y Directora de la revista digital Letra Urbana. Psicoanalista. Lic. en Psicología, Argentina. Master of Science in Psychology, USA. Licensed Mental Health Counselor, en el Estado de la Florida. Se dedica a la práctica clínica privada en la ciudad de Miami. Actualmente investiga y divulga las ideas y teorías que contribuyen a entender las transformaciones que observamos en el hombre contemporáneo, bajo los efectos de la globalización. 

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