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“Los terapeutas son verdaderos artesanos”. Entrevista a Françoise Davoine

Paris

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“Los terapeutas son verdaderos artesanos”. Entrevista a Françoise Davoine | Letra Urbana

La sensibilidad y precisión con la que esta psicoanalista francesa abordó el difícil campo de la psicosis y los traumas de post guerra, dejó una huella que aun es esclarecedora para los tratamientos de nuestros días.

La reconocida psicoanalista Françoise Davoine conversó distendidamente sobre su experiencia en el muy difícil campo clínico de los traumas severos y la psicosis.

Restituir al enfermo un lugar humano es el enfoque trabajado con sensibilidad y empatía durante una larga trayectoria. Esta propuesta que se enuncia con sencillez conlleva un complejo quehacer del que Françoise ha dejado huellas en la teoría y práctica del psicoanálisis; sus libros[1] y sus enseñanzas van siempre en busca de respuestas en esa dirección, para estos casos graves.

Françoise se presenta regularmente desde 1979 en el Austen Riggs Center, a veces como Erikson Scholar, por invitación del Erikson Institute for Research.

A continuación, compartimos la palabra de Françoise Davoine sobre los temas conversados.

Los comienzos en el tratamiento de pacientes psicóticos

No era una psicoanalista antes de que decidiera trabajar con pacientes psicóticos.  Fue en el año 1972/73, cuando decidí ir a ver a Lacan; tuve varias reuniones con él.  Me encontraba realizando terapia con un analista lacaniano en ese tiempo.

No soy ni psiquiatra ni psicóloga, sino sociologa, entonces Lacan fue muy comprensivo y amable conmigo, ya que entendió mi propósito de trabajar con pacientes psicóticos. Al principio yo misma no entendía las razones que me motivaban, pero más adelante, pude comprender que era debido al hecho de encontrarme inmersa en una zona de guerra, cuando era una bebé. Incluso, antes de nacer. Mi madre también sufrió el caos de vivir en un ámbito bélico, por eso yo tenía familiaridad con el trauma.
Me interesa la transferencia con psicóticos y busco explorar esa transferencia. Lacan primero me mandó a ver a Maud Mannoni.  Trabajé con ella un año, sin embargo, no estaba totalmente convencida de su método y le pedí a Lacan que me enviara a un hospital psiquiátrico; él me derivó a La Borde. Allí trabajaba Félix Guattari pero, como hacían electroshocks no quise quedarme.

La tesis doctoral de Lacan fue sobre La Psicosis Paranoica. Yo acostumbraba ir a sus presentaciones clínicas en Sainte Anne y en aquella época, el psiquiatra a cargo era Edmund Santerre. Fui a verlo y le pregunté si podía trabajar con él en el hospital que dirigía en el norte de Francia, le dije que quería desenvolverme como psicoanalista. Estaba trabajando en la Escuela de Hautes Etudes; nos recibió a mí y a Jean Max Gaudilliere, mi esposo. Todos los días, durante un año, estuvimos con él.  Salíamos de casa a las cinco de la mañana hacia el hospital. Era muy interesante, íbamos a su guardia y nos la teníamos que arreglar con el staff y las enfermeras. El hospital se encontraba en medio de un cementerio de soldados de la Primera y Segunda Guerra Mundial, por supuesto, el tema de la guerra estaba muy presente entre los pacientes.  Y desde el punto de vista de la teoría lacaniana, que estudiábamos en aquellos momentos, yo me preguntaba acerca de la importancia del trauma y de aquellas poblaciones civiles en el norte de Francia.  Es así que, poco a poco, comenzamos a trabajar tanto con las enfermeras como con los pacientes. Los escuchábamos, manteníamos contacto con ellos y empezábamos a hablarles; una enfermera llegó a decirnos extrañada: “Ustedes hablan con los pacientes.”  Es así que algunos de ellos comenzaron a desarrollar fuertes transferencias, y esas historias las relatamos en nuestro libro History Beyond Trauma.  Por ejemplo, contamos el caso de Flor Azul quien se encontraba en un estado de mutismo total, pero luego de un tiempo, comenzó a hablar. como hacían electroshocks no quise quedarme.

Posterior a nuestra experiencia en este hospital, empezamos a recibir derivaciones. En el staff había una mujer y a través de ella, conocimos a François  Peraldi, y fue por medio de él que fuimos al centro Austen Riggs en 1979.  james

Participamos en una conferencia en Montreal organizada por François  Peraldi, sobre Lenguaje y Lingüística,  discutimos el trabajo de Louis Wolfson L’ Schizophrénie et les langues, y Peraldi nos contó acerca del centro Austen Riggs. Entonces les escribió a John P. Muller,  a William Richardson (quien era el director  de Research del Centro A.R.) y a James Gorney;  ellos fueron quienes nos invitaron en febrero de 1979. Nos pidieron que habláramos sobre el concepto de la pulsión de muerte en Lacan. Comenzamos a dar una charla, pero lo que más nos sorprendió fueron las preguntas del staff, y entre ellas, las de Gerard Fromm.  Los interrogantes no eran tanto acerca de la teoría, sino de nuestra práctica, de cómo trabajábamos. Querían que les diéramos ejemplos, y para nosotros, este tipo de interacción era algo nuevo, ya que, en Francia, en la Escuela Freudiana, de la cual éramos miembros desde su inicio, no había una tradición de dar ejemplos.  Lacan no daba ejemplos clínicos. Así fue que comenzamos con una charla, y la gente como Ess White, Martín Cooperman  empezó a interactuar.
una enfermera llegó a decirnos extrañada: “Ustedes hablan con los pacientes.” Para nosotros fue emocionante intercambiar con analistas. Lo primero que mencionaron fue el trabajo de Harry Stack Sullivan y de Frieda Fromm Reichmann, autores que nosotros no conocíamos.  Recuerdo también que Martin Cooperman trajo una foto de él durante la Segunda Guerra Mundial; era piloto, y para esa época, Otto Will, quien también había peleado en la guerra, ya se había radicado en California.

La psicosis de posguerra

No todos los autores como Sigmund Freud, Donald Winnicott, Harry Stack Sullivan y Jacques Lacan nos fueron introducidos vía Riggs. Winnicott ya había sido traducido al francés, y también lo leímos cuando empezamos a trabajar con psicóticos. Pero con Harold Searles, no sabíamos que venía de Chestnut Lodge, no conocíamos cuál era su formación. Fue solo más tarde que entendimos cuál era el tipo de tradición en los Estados Unidos que provenía del trabajo de Sullivan y F. Reichman.  Esta tradición es no solo de larga data, sino que es muy rica.

Estos autores aportan mucho a nuestra práctica clínica, nos proveen de conceptos. Por ejemplo, Sullivan piensa que es una cuestión de grado, que todos somos primeramente humanos, no cosas. Y la relación terapéutica es simple, no es un abordaje psiquiátrico, sino una cuestión de transferencia.El psicótico busca encontrar el punto ciego del analista, y en ese sentido, el trabajo terapéutico es una labor de investigación conjunta. Esto es lo que enfatizó Sullivan, quien también era muy abierto al énfasis que Lacan le da al lenguaje.  Sullivan usaba un  vocabulario muy sofisticado y puso un gran acento en lo que él llamó la “cadena de palabras.”  Este enfoque era conocido por nosotros, pero la diferencia es el énfasis que ponía en la relación.  Sullivan nunca olvidó el exilio de su familia o la gente pobre que necesitaba ayuda y Frieda también, ya que ella huyó de la Alemania Nazi y de la Segunda Guerra Mundial.  Encontramos en estos autores, reflexiones que estaban más cerca de nuestra experiencia clínica que Lacan, quien fue un verdadero maestro. Él nos enseñó la importancia del lazo social, pero su docencia sobre este tema no fue suficiente.  Sus cuatro discursos resultaron muy importantes, pero nunca hizo referencia al tema de la transferencia en la psicosis.Esta dinámica es posible, y se da desde un proceso primario que es pensar con imágenes Para nosotros es muy simple de ver que cuando no hay un otro, cuando no hay un orden simbólico, debemos de construirlo de la nada, y en los cuatro discursos de Lacan, el orden simbólico ya está implícito. Esa es la diferencia, pero debo decir que Lacan era muy abierto para empujar esta cuestión y tratar de llevarla hacia adelante.

Las maneras actuales de entender la psicosis

Pienso que el DSM  5 fue de alguna manera el resultado de lo que vino luego de Vietnam y es importante reconocer la patología y el diagnóstico, pero eso no tiene nada que ver con la terapia. No pongo el acento tanto en si el paciente es maniaco, depresivo o esquizofrénico, sino más bien, en que es una persona con un nombre y con una historia, incluso si esa historia esta forcluida, olvidada o no comunicada. Puede ser un trauma de guerra o una historia de abuso, nos manejamos con lo que está en juego cada vez que nos acercamos a esa zona donde no hay testigo y tratamos de construir uno, de compartir la experiencia para que pueda haber un otro a quien hablarle.  Por otra parte, en todos los caso que se necesita medicar o modificar la dosis de algún paciente, lo derivamos a un psiquiatra.

Sullivan  vs. Lacan

Conozco casos de analistas que supervisaban con Lacan a niños autistas o psicóticos. Su posición como estructuralista era muy negativa.  Por cierto, que el estructuralismo en esa época estaba muy de moda, y Lacan provenía de esa escuela de pensamiento conjuntamente con Roland Barthes y Claude Levy Strauss. Pero aún en nuestra escuela, algunos estaban abandonando este paradigma, porque decían que era a-histórico.  La historia es acerca del movimiento, no de una realidad estática, y pienso que Lacan, hoy en día, se identificaría con un enfoque psicodinámico.Mi manera es contando historias y mi contar historias es exactamente

Lo que es interesante de Sullivan y de Frieda, por otra parte, no es que ellos planteen que la psicosis y la neurosis son lo mismo, sino que hay una dinámica que nos puede llevar desde la ausencia del otro a la construcción de un otro.  Esta dinámica es posible, y se da desde un proceso primario que es pensar con imágenes donde falta lo simbólico, pero a través de la transferencia existe la posibilidad de comenzar a crear significantes.  Pero este proceso no puede darse sin un otro, no se los puede crear de la nada o por sí mismo.

En cuanto Freud, hay dos temas: primero, él dejó de lado la cuestión del trauma y del abuso y segundo: a pesar de dejarlo de lado, tuvo que vérselas con él durante el transcurso de su vida. Le retornó de una manera masiva, podríamos decir, luego de la Primera Guerra Mundial, y más adelante, con la catástrofe de los Nazis.

En relación a Winnicott, recuerdo que fue Jean Clavreul quien me mandó una vez por semana a un hospital en Bretaña, donde yo veía niños, y comencé a leer a Winnicott quien se convirtió en un gran compañero para mí. La forma en que se permitía jugar, me dejó jugar a mí, pero a mi modo.  Mi manera es contando historias y mi contar historias es exactamente lo que hace Winnicott al crear un “espacio potencial”. Él estaba muy abierto a bromas y juegos con los niños, y para mí la libertad en el trabajo clínico viene de Winnicott.

Las instituciones, la psicosis y los terapeutas

Hemos viajado mucho y encontrado gente que retorna de zonas donde han experimentado demasiado sufrimiento. No hay una manera sencilla de acercarnos a estas personas. Todo depende de si los analistas quieren trabajar con individuos en esta situación, no depende tanto de las instituciones. Cada analista tiene su propia manera de acercarse al paciente, tiene su propia estrategia de acercarse a este arte, y el punto pasa en si tiene este saber hacer , o no. Si uno es poseedor de este arte, sabrá cómo usarlo. Los terapeutas que disponen de esta “habilidad como artesanía” no son necesariamente psicoanalistas, pero pueden ayudar muchísimo a los pacientes. Saben cómo relacionarse con una persona traumatizada. Por supuesto, que es el psicoanálisis el que trata de entender qué le ha pasado al individuo, pero son los terapeutas los verdaderos artesanos.



[1] Don Quichotte pour combattre la mélancolie, Stock,Paris, 2012.History Beyond Trauma (author with Jean-Max Gaudillière – Other Press, New-York 2004), también traducido al francés Histoire et Trauma, La Folie des Guerres, Paris, Stock, 2006).Mère Folle (Paris, Arcanes 1998) translated into Spanish (Madre Loca) in Mexico, and into Finnish, currently being translated into English (2013).

La Folie Wittgenstein (Paris EPEL 1992), traudcido al inglés por William J. Hurst, Wittgenstein folly (YBK publishers, New York, 2012.). Traducido dos veces al español: La locura Wittgenstein,en Mexico y Argentina. Traducido también al griego.

Artículo por:

Donna Bentolila

Donna Bentolila
Donna Bentolila LCSW. Dra. Psicología Clínica. Psicoanlista con una vasta experiencia en el tratamiento de la depresión, de la ansiedad, de los traslados y migraciones y eventos traumáticos. Es Presidente electa para el período 2014-2015 del Instituto Psicoanalítico y de Terapia del Sureste de la Florida (The Southeast Florida Institute for Psychoanalysis and Psychotherapy- SEFIPP) y está afiliada y enseña en el Instituto Psicoanaliticó de la Florida (Florida Psychoanalytic Institute) en Miami. Autora de libros y artículos de su especialidad.Su recorrido ha merecido un reconocimiento local e internacional. Ha recibido la beca "Erik Erikson" del centro Austen Riggs (en Stockbridge, Massachussets) y ha sido honrada en dos ocasiones con con el premio de "Analista Distinguida en Nuestro Campo." Vive en Boca Ratón y ejerce su práctica en Miami. 

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