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Los saberes de la moda

Miami

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Los saberes de la moda | Letra Urbana

A lo largo de la historia la moda tomó distintos lugares y funciones. Ha expresado un estilo, ofrecido modelos de identificación, posibilitó la uniformidad, las diferencias, la ilusión, la pertenencia, etc. En la cultura actual donde prevalece la imagen y la transparencia por el empuje a mostrarlo todo ¿qué pensar sobre la moda y sus vestimentas?

Algunas definiciones:
La moda puede articular diferentes definiciones, James Lavel la define como un “medio de expresión personal de estética y expresión social”. “Son aquellas costumbres que están en boga durante algún tiempo o en un determinado país”. En nuestra sociedad cada uno se distingue como perteneciente a una clase o a un grupo, y por lo tanto se diferencia de otros, sin tener que comunicarlo verbalmente sino a través de la ropa.

La gente usa una ropa y al mismo tiempo se reconoce en ella, los demás lo reconocen y se identifican entre si. Estas expresiones se convierten en un signo de identidad colectiva y funcionan como elementos de cohesión de grupo, todos usamos la misma vestimenta.

En cuanto nos ponemos un vestido lo adoptamos y lo hacemos nuestro. El vestido se convierte y es parte de la identidad sexual, implica el paso del tiempo o incluso la forma como el presente imagina el futuro. Con el gesto de vestirse el cuerpo se inviste de imagen, de significantes y, más aun, de mandatos simbólicos que permiten estructurar la matriz simbólica del yo, así cada uno responde a un otro que dice quien es el sujeto.

Con el gesto de vestirse el cuerpo se inviste de imagen, de significantes y, más aun, de mandatos simbólicos que permiten estructurar la matriz simbólica del yo, así cada uno responde a un otro que dice quien es el sujeto.

La moda también puede ser pensada como un conjunto de técnicas y saberes que operan sobre el cuerpo y lo transforman en un cuerpo productivo. Se produce una especie de domesticación del cuerpo, la moda captura a un cuerpo que se viste, se piensa, se desplaza en el espacio y principalmente se relaciona con los objetos. Deviene un sujeto sujetado – a – los ofrecimientos del mercado, deviene un sujeto que no tiene más remedio que ser hablado por las modas. Así la moda desliza un poder misterioso ante su público a quienes manipula, mueve los hilos de las identificaciones y el deseo a favor de las ventas del mercado. Sin embargo, es importante dar cuenta cómo la moda no diferencia estructuras, apunta a la globalidad y a la uniformidad ya depende de como cada uno se identifique y como apuesta a la estructura del marketing.

Un paso por la historia
Moda y concurrencia
Cada época muestra rostros distintos, ideales distintos, se crean y recrean imágenes vinculadas a una época y a una época anterior, se crean y recrean trajes vinculados a las costumbres y las vivencias de cada época. Es decir que la moda tiende a uniformar el atuendo de una época. En la Edad media, por ejemplo, la imagen y la vestimenta eran símbolo de una casta aristocrática, eran una especie de distintivo, de privilegio de clases.

La cultura de cada pueblo impone ciertas costumbres y sacrificios acordes con el ideal del momento histórico. Esto se puede constatar por ejemplo con el uso del corsé, el cual, afinaba desmesuradamente las cinturas como símbolo de una casta aristocrática y sinónimo de poder y prestigio. O bien el uso de los miriñaques, donde aparece la extraordinaria anchura de las faldas femeninas; y que provocó algunos inconvenientes ya que resultaba imposible que dos damas pasasen a la vez por una puerta o se sentasen juntas en el mismo carruaje. También el uso de las pelucas las cuales eran incomodas para realizar cualquier tipo de actividad. Es innumerable la cantidad extraordinaria de sacrificios y barbarismos que se han cometido en el nombre de la moda pero y principalmente sacrificios hechos siguiendo el ideal propuesto en cada periodo.

Y nuestra época más…
La sociedad moderna se construye a si misma bajo la ideología de la igualdad y la libertad, esto se traduce en el terreno de la vestimenta como un efecto de multiplicidad de modas y estilos, pero ¿Cuál es el sentido final, cuales serian los ideales y metas a lograr en esta época?

Actualmente prevalece la era de la imagen y muy especialmente imágenes en movimiento concentradas en la televisión, en el cine, con las cuales se abre mucho más la posibilidad de construir una apariencia. La moda vende imágenes seductoras, donde pareciera que nada faltara, hemos caído nuevamente en la trampa de Venus, la trampa de lo reluciente, lo bello, lo perfecto, es decir, una lucha por lograr y llevar en si una juventud permanente, no tener una sonrisa sana sino la más bella, la era del más y más y la condición para esto es el objeto mirada que directa o indirectamente participa del mundo que nos rodea.

Poco a poco y junto con el surgimiento del pensamiento feminista es que la moda y principalmente la moda femenina ya no se aplica solo a la vestimenta y sus adornos, sino más al cuerpo mismo. El concepto de belleza actualmente apunta a la delgadez del cuerpo, a la fetichizacion de la delgadez. Los significantes de tal imperativo implican:

“ser delgada para ser más bella”, más aceptada, o bien “ser más delgada para ser más inaccesible”. Es así como este plus en nuestra época, también puede dejar un saldo. Es decir que y a través de las contradicciones de nuestro tiempo, de las ambigüedades contenidas en el mensaje, que se va perfilando una cierta imagen del traje que ya no se trata simplemente de una necesidad social y de sus aspectos fetichistas o de signos de desigualdades sociales sino que el traje va ligado a un plus, a un plus de goce, esto implica que la armonía general entre la imagen, la utilidad social y la fantasía personal, ya no se correlacionan más entre si. Esto lo podemos corroborar por ejemplo con ciertas posiciones extremas como “ser más delgada para ser más inaccesible” posiciones extremas generalmente vinculadas a un goce del cuerpo. Se ha negado la imagen sumisa o la imagen parecida a la madre, se ha negado la aparición de curvas que seduzcan a los hombres. Se torna un cuerpo andrógeno o bien una masculinización normalizada de la identidad femenina. Esto indica que en el conjunto del más y más hay algún elemento que queda por fuera, queda excluido.

Poco a poco y junto con el surgimiento del pensamiento feminista es que la moda y principalmente la moda femenina ya no se aplica solo a la vestimenta y sus adornos, sino más al cuerpo mismo.

Es dentro de estos nuevos significantes amos, que demandan en el cuerpo la “belleza”, “delgadez”, “andróginia”, y a esto le sumanos la “desnudez”, que queda abierta la posibilidad de crear conflictos en cuanto a la intimidad del cuerpo y al cuerpo desprovisto de toda posibilidad de intimidad, porque la apariencia ya toca su propio ser, toca la intimidad del cuerpo. Es en la actualidad que el cuerpo esta ofrecido a la mirada, el cuerpo des-vestido, la moda actual realza la belleza para sugerir la belleza del cuerpo. Habrá que pensar dónde cabe la imaginación del partenaire.

Actualmente las mujeres ya no pueden solo manipular lo que adorna el cuerpo, la apariencia, hacer la mascarada, porque la moda como en los años 50 o 60 ya no acentúa las partes del cuerpo y la ropa a la vez, el acento que estaba puesto en el escote, luego en la cintura, o bien, las demandas diversas de ropa atractiva y la carrera frenética por comprar el ultimo grito parecieran ser ya conceptos pasados de moda. Sin embargo en la moda pareciera que algo sigue siendo vigente y es que en lo que se muestra algo se oculta, esta noción de belleza, asombro y completitud puesta en la actualidad, muestra también, o mejor dicho oculta la particularidad del ser, oculta la renuncia al propio ser para ingresar al campo del tener.

Artículo por:

Irma Cervantes

Psicologa, psicoanalista. 

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