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Los efectos de las migraciones frecuentes durante la infancia

New York

Por Audrey R. Weyler
Los efectos de las migraciones frecuentes durante la infancia | Letra Urbana

Uno de los efectos de vivir en un mundo globalizado es la exigencia de frecuentes mudanzas otras ciudades, provincias y países. Estos movimientos tensionan las redes y lazos de pertenencia grupal y cuestionan nuestras referencias identificatorias. ¿Cómo afecta este fenómeno a los niños? ¿Cuáles son las consecuencias en el largo plazo de las constantes experiencias migratorias durante la infancia?

Las mudanzas de una zona a otra han sido una constante en la historia del hombre. Sin embargo, hoy nos encontramos con un fenómeno de la migración que se ha tornado casi una exigencia constante de desplazamientos. La sociedad contemporánea se basa en el movimiento cada vez más rápido y amplio
de capital, bienes, y sobre todo, de lãs personas:  la globalización y el avance significativo de los medios de transporte y comunicación, nos impone el desafío de ser “ciudadanos del mundo”. Realocaciones entre ciudades, provincias y países han sido un fenómeno común en muchas familias.

…La sociedad contemporánea  se basa en el movimiento cada vez más rápido y amplio de capital, bienes, y sobre todo, de las personas…

Se estima, en la actualidad, un total de 130 millones de personas que viven en otras partes del mundo fuera de sus lugar de origen. Sólo en los Estados Unidos, por ejemplo, aproximadamente 30 millones de inmigrantes conforman el tejido social del país y cerca de un quinto de los niños que viven en allí provienen de familias donde se habla más de un idioma distinto del Inglés (Suárez-Orozco, Todorova y Louie, 2002).

Dada la importancia de este fenómeno, cabe preguntarse:
¿Como los niños y jóvenes se han visto afectados por las experiencias de la migración?  ¿Cuáles serían sus repercusiones en la edad adulta?

Un estudio publicado recientemente por investigadores de la Universidad de Virginia y la Universidad de Toronto Mississauga muestra que las realocalizaciones frecuentes durante la infancia se asocian con una peor calidad de vida y del bienestar años más tarde. Los resultados de esta investigación, que siguió a una muestra con 7.108 adultos de los EE.UU, durante 10 años, indican que las personas que se mudan con frecuencia en la infancia forman un sentimiento más bajo de satisfacción con la vida y alcanzan un menor bienestar emocional; ya mayores, también cuentan con menos relaciones sociales y afectivas de calidad. Según el líder de este estudio, el Doctor Shigehiro Oishi, las investigaciones han indicado que los niños que se desplazan con frecuencia son más propensos a tener problemas de conducta y bajo rendimiento escolar. Sin embargo, los efectos en la edad adulta de los acontecimientos de migración que tuvieron lugar en la infancia no han sido suficientemente investigados.

… las personas que se mudan con frecuencia en la infancia forman un sentimiento más bajo de satisfacción con la vida…

Las asociaciones encontradas entre las repetidas experiencias de mudanza durante la infancia, una menor calidad de vida y la falta de relaciones socio – afectivas de largo plazo, se han presentado aún más intensas entre las personas más introspectivas. Según los resultados de esta investigación, ellas son las que más sufren con las realocaciones porque que tienen más dificultades de reconstruir sus círculos de amistades y relaciones. Oishi dice “Muchas mudanzas hacen difícil que las personas mantengan relaciones estrechas de largo plazo. Esto puede no ser un problema serio para las personas extrovertidas que pueden hacer amigos rápida y fácilmente. Pero para personas más introspectivas les cuesta más trabajo hacer nuevos amigos.”

El cambio de ciudad, estado o país hace que los niños y los jóvenes pasen por el difícil proceso de reconstrucción de nuevas relaciones sociales y lugares de pertenencia. La experiencia de migración, con sus encuentros y desencuentros culturales, dispara en las personas y grupos involucrados el registro: yo/no yo; nosotros/otros; aquí/allí; ahora/antes, ligazón/alejamiento. Este transcurso, según Kaës (2005), cuestionaría y transformaría las creencias y los mitos que aseguran la base narcisista de nuestra inclusión en un grupo social y nuestras referencias identificatorias. Los lazos afiliativos se ponen aquí a prueba y un proceso de reconstrucción de vinculos, redes y referencias es requerido. ¿En que medida las familias y otras instituciones sociales están preparadas a apoyar a sus niños y jóvenes en este movimiento?

… puede no ser un problema serio para  las personas extrovertidas que pueden hacer amigos rápida y fácilmente. Pero para personas más introspectivas…

Las repercusiones subjetivas y los efectos sobre la salud, tanto a corto como a largo plazo, de las frecuentes experiencias de migración en la infancia merecen La atención y el cuidado de los padres, educadores y profesionales de la salud en general.

Dado que la globalización conlleva, entre sus muchos efectos, las mudanzas constantes, es crítico investigar las condiciones, posibilidades e imposibilidades intrapsíquicas, intersubjetivas, intergrupales y sociales que los niños y jóvenes inmigrantes tienen para construir nuevos lazos psicológicos, sociales y culturales que promueven el trabajo de ritualización que “va a reunir a nivel de la intersubjetividad y del conjunto de las creencias, lo que funda el lazo del sujeto humano como perteneciente a la comunidad humana” (Benghozi, 2005, p. 55).

Artículo por:

Audrey R. Weyler

Audrey R. Weyler
Psicoanalista New York y San Pablo-Brasil. Miembro de la International Association of Couple and Family Psychoanalysis. Master degree en Psicología Social por la Universidad de San Pablo, con énfasis en procesos grupales y psicanálisis. Actualmente, es doctoranda en la Universidad de San Pablo, involucrada con investigaciones sobre subjetividad y migración. 

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