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La sencillez de ser grande, David Grossman en el Hay Festival Cartagena, 2013

Barranquilla

Por Berta Gershkowitz
La sencillez de ser grande, David Grossman en el Hay Festival Cartagena, 2013 | Letra Urbana

Escuchamos interesantes relatos de la vida y de la obra, de uno de los más importantes escritores de la literatura contemporánea israelí y reconocido actvista por la paz.

Una voz sensata y sincera se detecta desde el primer contacto. La búsqueda hacia el interior con cada pregunta formulada, denota un afán por entregar respuestas que reflejen lo más posible la realidad que habita sus pensamientos, confiere un valor gigantesco a cada palabra ejecutada. Una tez clara y delicada marcada por el imponente sol cartagenero, recubre un marco delgado y frágil sorprende con cada frase, revelando paulatinamente su gran fortaleza. El recinto escucha atentamente cada una de sus interlocuciones, nadie suspira.

La-Vida-Entera

El escritor David Grossman cuenta de manera sencilla y sin complicaciones cómo su primer libro comenzó a tomar forma con el abandono de su novia, la cual un día cualquiera, empacó sus pertenencias del apartamento que compartían y se mudó al norte de Israel. Ese momento tan catastrófico en su vida, solo fue sobrellevado con el lento aparecer de sus palabras entrelazadas para dar algún sentido a esa precaria realidad. Ese fue solo el comienzo de una vida atada a las palabras y a la necesidad de entender su realidad a través de los escritos. Aclara felizmente que su novia regresó con él en cuanto le envió su primer manuscrito y hoy es su esposa por más de 30 años.

Su padre es un personaje importante en el desarrollo profesional como escritor. Este le regala un libro de Shalom Aleijem siendo aún muy joven. David entiende de inmediato que este relato sobre las comunidades judías en Rusia, es realmente el relato de la niñez de su padre. Su desesperada y hambrienta necesidad de conocer cómo vivía éste, lo lleva a leer todos los libros que pudo encontrar de Shalom Aleijem. Tristemente, solo unos años más tarde se daría cuenta con gran dolor, que todos estos personajes de los shtetls de Rusia, serían los mismos que protagonizaron aquella otra historia que escuchaba desde niño, la del holocausto.

Ese momento tan catastrófico en su vida, solo fue sobrellevado con el lento aparecer de sus palabras entrelazadas para dar algún sentido a esa precaria realidad.

Grossman explica como emergen los temas para sus relatos. Las cotidianidades y trivialidades de la vida diaria, en los lugares y momentos menos esperados, proporcionan las pinturas para la tela de su cuadro. Recuerda un día cualquiera en el que se topó en la calle con un muchacho desconocido que le pregunta con una intensidad algo extraña, si conoce al perro que lleva atado a la cadena. David le responde que no y le pregunta por qué. El extraño le responde que el perro está extraviado y que la única forma de encontrar a su dueño es dejando al propio perro guiar su recorrido. Solo así encontrará a su dueño. Esta escena se transforma inmediatamente en su próximo tema. De este encuentro sale un relato que va tomando forma a medida que los caracteres emergen de sus palabras y revelan caminos inesperados y personalidades complejas a las cuales desconocía.

David transmite un patriotismo férreo por el estado de Israel y, sin titubear, reconoce la necesidad de un servicio militar obligatorio aun habiendo vivido la tragedia de perder un hijo durante su estadía en el ejército. Reconoce la existencia de fuerzas hostiles que rodean el estado de Israel y la necesidad de su protección mediante unas fuerzas armadas robustas. Al mismo tiempo, es un ardiente defensor de la causa palestina y de la necesidad de tener dos estados independientes. Parece incómodo con las sugerencias de ser considerado la voz o el representante de algún grupo de visión similar, solo pretende hablar por sí mismo.

David Grossman, escritores, literatura,Holocausto,La vida entera.

El humor salpica delicadamente sus relatos, aun cuando se trata de temas trágicos, o quizás precisamente en estos. El público quiere saber sobre su personaje Ora en La Vida Entera. Por qué decide que sea la madre y no el padre quien que se enfrenta a la posibilidad de perder a su hijo y a través de la lógica del terror. Ella decide salir de su casa en un recorrido sin fin, partiendo de la premisa que si no la encuentran en casa, no podrán llegar los oficiales a avisarles la trágica noticia y, por lo tanto, esta no podrá suceder. David responde que no lo había pensado mucho, que surgió el personaje de Ora, la madre y fue tomando forma. Pero un poco pensativo responde, que una madre es distinta a un padre y que Di-s fue muy sabio al pedirle a Abraham y no a Sara el sacrificio de su único hijo Isaac. Sara lo hubiera mandado de inmediato a la mierda!

La sensación que invade nuestros sentidos es de placer al escuchar a un hombre que parece no prestarle importancia alguna a su posición como uno de los grandes escritores de la literatura israelí contemporánea. Sin pretensión alguna, con una sencillez y honestidad que se perciben desde el mismo momento en que aparece en escena, se va permeando en cada palabra. Como bien lo describe George Packer en su blog del New Yorker de septiembre 22 de 2010 “Él es realmente un hombre de principios, y de sentimientos profundos. He escrito sobre pocas personas que hayan tenido tanta integridad como David Grossman. En todos los días que pasamos juntos, nunca sentí ni un solo instante de falsedad – de no ser realmente quien él es, por estar en la presencia de un periodista”.

Artículo por:

Berta Gershkowitz

Berta Gershkowitz, Master in Conflict Analysis and Resolution, Barranquilla. 

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