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La normalización del divorcio, la pareja y la familia

Miami

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La normalización del divorcio, la pareja y la familia | Letra Urbana

El divorcio es algo que se ha vuelto muy natural en la cultura. Los contratos prenupciales y algunos otros acuerdos indican que cuando las parejas se unen ya lo incluyen como posibilidad. ¿Cómo ha decantado en Occidente este fenómeno, y qué consecuencia tiene en la constitución de las familias contemporáneas?

…si el divorcio ya no es algo extraño y excepcional, si es contado como una probabilidad, ¿cómo se ubican las nuevas parejas frente a esta realidad y qué mecanismos elaboran para construir sus familias?

Para entender el significado actual del divorcio tenemos que pensarlo como parte de una evolución histórica del concepto de familia.

En el Siglo XIX había una serie de regulaciones normativas, dadas especialmente por la Iglesia y los supuestos jurídicos y sociales, que operaban como armazón y sistema de seguridad para mantenimiento del matrimonio como institución. Es a partir del siglo XX que este proceso histórico sufre una serie de transformaciones, e impulsa nuevas condiciones para que el divorcio se instale como cambio de normas y de representaciones morales.

Es durante este proceso que el tabú de la separación matrimonial pierde su autoridad social. Actualmente, las separaciones no ponen en riesgo el status social, ni son inicio de un camino de soledades, sino que han devenido en una circunstancia posible en la vida del hombre occidental. Entonces, si el divorcio ya no es algo extraño y excepcional, si es contado como una probabilidad, ¿cómo se ubican las nuevas parejas frente a esta realidad y qué mecanismos elaboran para construir sus familias?

Hoy habitamos un mundo de mucha movilidad, donde las comunidades e instituciones se debilitan provocando un desvanecimiento de las seguridades que sabían proporcionar. Entonces, con la speranza de armar una estructura de contención, se crean comunidades de a dos. Las parejas se han tornado protagonistas y creadoras de sus propias normas. Su cumplimiento y su sostén las llevan a desarrollar mecanismos únicos para la protección de la unión y el matrimonio.

Existe una necesidad nueva de crear marcos de contención y la forma de realizarlos es anticipando y planificando en forma muy minuciosa el futuro.

A estos mecanismos los denominamos estrategia de autoprotección y comprenden desde uniones prematrimoniales, decisión de no tener hijos, independencia económica hasta la búsqueda de terapias prematrimoniales, con el propósito de encontrar el foco de conflictos potenciales, para reducir de los riesgos que puedan llevar a provocar una separación.

Cuando las parejas suscriben un contrato en el que regulan el uso del dinero, el patrimonio y hasta el número de hijos, se comprende que tales formas de previsión no surgen por casualidad. Existe una necesidad nueva de crear marcos de contención y la forma de realizarlos es anticipando y planificando en forma muy minuciosa el futuro.

Estos cuidados y recelos generan un circuito que cuanto más cuidado, control del riesgo y atención de todo lo que podría deteriorar la relación se prodigue, más se favorece un efecto paradójico.

Con la marcada prevención y evaluación de riesgos se da un cambio de perspectiva que nos ha empujado a la reflexión. Según Elizabeth Beck Gernsheim, estas estrategias desencadenadas por la normalización de los divorcios, tienen un sentido doble. Por un lado ponen en peligro la relación de la pareja y su duración y, por el otro lado, cada uno de los co-participantes se encuentra mejor preparado para enfrentarse al divorcio, está más apto para vivir solo. En este sentido, podemos decir que las estrategias reductoras de riesgos lejos de aportar a favor de la pareja, tienen como núcleo una lógica individual que protege a cada uno de los azares y accidentes de la unión.

…podemos decir que las estrategias reductoras de riesgos lejos de aportar a favor de la pareja, tienen como núcleo una lógica individual que protege a cada uno de los azares y accidentes de la unión.

Estos mecanismos de resguardo muestran como hoy el concepto de familia se sostiene en una dinámica que debilita su estructura tal como se establecía tradicionalmente, permitiendo la normalización del divorcio la incorporación de una amplia variedad de familias en relación a las decisiones individuales. La pareja hoy es una unión de necesidades personales que trabajan para sostener algo muy valioso para cada uno de sus miembros, pero no desde una mirada comunitaria o social impuesta, sino desde una construcción individual.

El concepto de familia tradicional se modificó pasando a ser una fase transitoria de la vida. Ya no representa proyectos para siempre, uniones eternas e identidades inalterables; en la medida en que las parejas se disuelven y se rearman, la familia se descompone en secciones particulares y cambiantes.

Hoy no son las reglas de pertenencia las que constituyen un parentesco, sino la decisión de darle continuidad a ese vínculo después del divorcio. Dado que las pautas que formaron la pareja se van diluyendo, puede terminarse también con la noción de parentesco. Las constelaciones familiares en la postmodernidad dejan la relación tradicional, padre madre hijo, como un axioma y se convierten en una decisión individual voluntaria. Es decir que, en la situación posterior al divorcio, las alianzas familiares se ordenan siguiendo las leyes de elección personal, por lo que se convierten en parentescos electivos.

La pareja hoy es una unión de necesidades personales que trabajan para sostener algo muy valioso para cada uno de sus miembros, pero no desde una mirada comunitaria o social impuesta, sino desde una construcción individual.

Estos vínculos que no están ya determinados por una unión conyugal nos ponen frente a finales abiertos en cuanto al destino de una familia. En este proceso de elección personalizada, cada uno hace un aporte fundamental para establecer los límites del lazo, enfrentando a nuevas cuestiones, nuevos procesos y requiriendo de cuidados sostenidos por cada uno de los miembros para continuar.

Actualmente, la medida de lo normal y su desviación en cuanto a la familia, sólo se sostiene para su descripción y análisis. Hoy no hay reglas y excepciones, no hay medidas a seguir ni indicadores generales de éxito y fracaso. Hay un sujeto que con sus actos y decisiones va delineando los destinos en el entramado de sus parejas, dejando un mundo abierto en los modelos de relación y construcción de lazos que seguirán marcando nuevos caminos para el entendimiento de las familias.

Hoy no son las reglas de pertenencia las que constituyen un parentesco, sino la decisión de darle continuidad a ese vínculo después del divorcio.

Una pareja o familia tradicional se sellaba con la formal expresión “Hasta que la muerte nos separe”, y si bien esta frase en algunos espacios continúa vigente, es para mostrar con mayor claridad la diferencia entre las familias actuales y sus antecesoras. La muerte que podía separar lo que se había unido, marca una causa de disolución externa al sujeto, algo más relacionado al destino. Las familias posmodernas aparecen como reflejo de todo lo contrario, es decir, se sostienen por un acto de voluntad basado en el amor de dos individuos. Quizás podríamos modificar esta frase por algo que suene como “Hasta el final del amor”, que vendría a decir en otras palabras, seguiremos juntos mientras queramos.
En el nuevo mundo de las relaciones, se presenta un camino abierto a nuevas opciones, a nuevos estímulos y tipos de vínculos. Posiblemente haya que pensar nuevos nombres para lo que se acostumbraba a llamar pareja, matrimonio y familia.

Imágen destacada a partir de fotografía de Daquella Manera. http://www.flickr.com/photos/daquellamanera/2214683430/sizes/m/in/photostream/

Artículo por:

Susana Eskenazi de Leon

Susana Eskenazi de Leon
Musicoterapeuta y Licenciada en Psicología, formada en Argentina. Su experiencia clínica, docente y de investigación se centra en temas de familia y minoridad con enfoque interdisciplinario. Actualmente Terapeuta de Adultos, especializada en terapia por internet y se dedica a estudiar temas relacionados con la Familia y su reinvención, nuevos modelos y nuevas formas de convivencia. 

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