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Internet y aprendizaje creativo: ¿posibilidad real?

San Pablo, Brasil

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Internet y aprendizaje creativo: ¿posibilidad real? | Letra Urbana

Los cambios tecnológicos de las últimas décadas tienen efectos en los más diversos aspectos de la vida humana. La relación de los niños con Internet es matéria de debate y reflexión entre los padres y profesionales de diferentes disciplinas. ¿Cúales son las repercusiones de esta relación para el proceso aprendizaje de los niños? ¿Cúando y cómo es posible considerar el aprendizaje mediado por la internet como creativo e integrado? Estos son algunos de los importantes cuestionamentos trabajados en este texto.

Teniendo en cuenta el innegable progreso que la interacción e iniciativa del uso de Internet ha traído a los niños en comparación a la televisión, se plantea una cuestión: ¿cómo entender el hecho de que un niño que tiene dificultades de aprendizaje, que no se interesa y no se relaciona de forma significativa con las personas y con los objetos de la cultura, por ejemplo, libros, puede pasar horas en Internet?
Hace algún tiempo, vengo pensando sobre el tema, sobre todo por ser consultada por los padres de los niños, niñas y adolescentes que llegan a mi práctica presentando problemas en el aprendizaje. Basada en esta experiencia clínica con ellos desarrollo aquí algunas preguntas con el objetivo de abrir un campo de reflexiones.

Vengo observando principalmente dos tipos de niños que llegan actualmente a la consulta psicológica cuyas quejas oscilan entre dos polos. En uno de ellos, tenemos a los niños con un cuadro de inhibición de la acción y de la relación con el mundo. En el otro polo, se encuentran aquellos con exacerbación de la acción y de la relación con el mundo. Los primeros son descriptos en general como los niños distraídos, que “viven en la luna”, que no tienen iniciativa, son pasivos y dependientes. Los segundos como agitados, como niños que empiezan alguna actividad pero no la terminan, demuestran inquietud y, en general, esto molesta el medio ambiente. Los padres com niños de ambas características comentan que estos no jugan, presentan falta de interés o participación y tienen extrema dificultad para concentrarse. Además, no logran entrar en la lógica del trabajo requerido por la escuela.

Sin embargo, hay un aspecto en que estos niños se acercan al desarollo de los niños que juegan, aprenden de una manera creativa y aceptan la lógica que rige la dimensión de la objetividad y del trabajo escolar: la Internet que a ellos les interesa y utilizan. Me refiero en este artículo específicamente en el uso de MSN, facebook,Orkut, mensajes de correo electrónico y navegación en general. Teniendo en cuenta el innegable progreso que la interacción e iniciativa del uso de Internet ha traído a los niños en comparación a la televisión, se plantea una cuestión: ¿cómo entender el hecho de que un niño que tiene dificultades de aprendizaje, que no se interesa y no se relaciona de forma significativa con las personas y con los objetos de la cultura, por ejemplo, libros, puede pasar horas en Internet? Las contribuciones de algunos pensadores nos permitirán plantear algunas reflexiones y preguntas presentadas aquí como intento de abrir un campo de la investigación.

El desarrollo de la capacidad de relación entre los seres humanos y el mundo exterior
Sabemos que una de las mayores dificultades del ser humano es relacionar a un mundo que existe y opera de manera independiente, de modo autónomo, con sus propias leyes. También sabemos que cada ser humano tiene una forma específica de acercarse y conocer los objetos que existen en el mundo, y, así, aprender sobre ellos. Esto significa que cada uno de nosotros tiene una manera única de aprehender los objetos de la realidad exterior y que hay diferentes formas o métodos de aprendizaje.

Es importante destacar que el aprendizaje implica también un acto de resignación y postergación de la satisfacción inmediata del placer. Por esto, que se dice el aprendizaje supone la capacidad de espera y tolerancia a la frustración que se desarrolla, por cierto, por el juego y la capacidad de jugar. Paín señala que la posibilidad de jugar permite transformar la realidad en un espectáculo interesante, sindo esta la condición para el desarrollo de la capacidad simbólica y para la apertura del campo del pensar, conocer y aprender.

Hay investigadores, por ejemplo, que recortan sus objetos de investigación, impulsados por el deseo de confirmar y ampliar las ideas defendidas por un determinado autor. Otros, lo hacen para refutar y contraponerse a la teoría establecida. La misma lección o película, el mismo padre o profesor puede movilizar en las personas distintos sentimientos y pensamientos tan diferentes que a veces, llegamos a indagar si ellos estuvieron en la misma situación y lugar. Con esto queremos señalar la presencia de la dimensión subjetiva, afectiva determinando la forma de comprender, relacionar, comprender y aprender sobre algo que existe en la realidad exterior. El propio Piaget, cuyo centro de interés no era la dimensión afectiva, y que recortó como el objeto de su investigación el desarrollo de las estructuras que permiten la construcción del conocimiento, nunca ha negado la importancia de la dimensión afectiva, reconociendo que si la inteligencia proporciona los medios para el aprendizaje, el afecto es el motor de la acción.

Vamos a ver entonces, algunas contribuciones sobre la participación de la subjetividad en esas diferentes formas de aprendizaje y de relación con los objetos de la cultura, entre los cuales se pueden incluir la Internet. De hecho, el interés y la forma de relación con el otro y con los objetos procede de una matriz, de un modelo articulado y desarollado en las primeras relaciones de los seres humanos con sus padres y/o cuidadores.

Aprendizaje e Inteligencia
Sara Paín (1987), filósofa y pensadora franco-argentina, extiende el concepto de aprendizaje y señala importantes diferencias en relación a la noción de inteligencia. Interesada directamente en el tema de las relaciones entre el afecto y la cognición en la construcción de pensamiento del sujeto que aprende o no aprende, afirma que la inteligencia se refiere al “conjunto de procedimientos que permiten la elaboración de una realidad coherente, es igual para todos y posee la misma génesis de la producción” (p.22). Lo mismo no pasa con el caso del aprendizaje que “envuelve el mandato del otro para reproducir um cierto modelo, no siendo homogêneo por su dependência com respecto al orden del deseo” (p.22)

Vemos así que es jugando como se aprende a utilizar y a transformar los objetos del mundo para marcar sus propios gestos y realizar las metas en el mundo de la realidad externa, sin perder el contacto con su propia subjetividad. Jugando se puede desarrollar la capacidad de previsión que permite predecir, hacer hipótesis, inferir y relacionar los elementos de la realidad en función de un objetivo, competencias importantes en el aprendizaje. Vemos, también, que el aprendizaje es un proceso sumamente complejo, lugar de articulación entre el deseo y el conocimiento e implica un movimiento de péndulo entre las dimensiones de la subjetividad, organizado por el deseo,por el afecto, y la realidad exterior.

Después de reconocer que el aprendizaje tiene una función mucho más de reproducción del otro similar a la de la adaptación al exterior, la autora enfatiza que es a través del aprendizaje que el niño se apropia de las modalidades de acciones específicamente humanas. Aprendemos por amor a alguien que es parte de una cultura a la cual empezamos a querer pertenecer, también por un proceso de identificación. Por ejemplo, aprendemos a comer con cubiertos por el deseo de ser o tener algo similar con alguien amado, generalmente nuestros padres. Esto significa aceptar la falta, soportar la diferencia con aquel que tiene algo que no tengo y que sabe más que yo. Además, este alguien amado participa y representa los valores de un grupo particular con lo que yo empiezo también a identificarme. En ese sentido, es por medio del aprendizaje que nos “humanizamos” y nos transformamos en seres de cultura.

Es importante destacar que el aprendizaje implica también un acto de resignación y postergación de la satisfacción inmediata del placer. Por esto, que se dice el aprendizaje supone la capacidad de espera y tolerancia a la frustración que se desarrolla, por cierto, por el juego y la capacidad de jugar. Paín señala que la posibilidad de jugar permite transformar la realidad en un espectáculo interesante, sindo esta la condición para el desarrollo de la capacidad simbólica y para la apertura del campo del pensar, conocer y aprender.

Crear, jugar y aprender

Es comprensible que muchos padres dicen: No lo entiendo! Delante de la computadora él es tan inteligente y en la escuela no tiene un buen desempeño. Los padres hablan, de hecho, como Winnicott, de la posibilidad de la inteligência de desarrollarse y operar de manera disociada, no integrada. En muchos de estos niños, hay gestos inoperantes, vida imaginativa pobre que no se enriquece en contacto con la realidad exterior. Además, estos niños tienen dificultad para elegir algo y marcar un gesto personal que brote de su subjetividad. No hablan con la disciplina que la realidad exterior impone.

Entre los muchos que reconocieron la importancia de jugar como un signo de desarrollo y salud, hay también un pediatra y psicoanalista británico D.W. Winnicott que demostró que la capacidad de jugar tiene un origen y un desarrollo que comienza en las primeras relaciones entre la madre y el bebé. Ésta es la matriz en la que se fundamentan todas las demás relaciones, incluída la relación con el otro, con el aprendizaje y con el conocimiento.

En el artículo Observación de los bebés en una situación establecida, Winnicott (1941) señala que un bebé entre los 5 y 13 meses, con un desarrollo normal esperado para su edad, ya presenta una forma de jugar y por lo tanto, una forma de relacionarse y de usar un objeto de la realidad externa. Describe los tres momentos que hacen la experiencia de un bebé en lo que se conoce como el juego de espátula. El autor señala la importancia de una buena calidad de la atención de las primeras necesidades del bebé, reconociendo que ella ocurre cuando la madre puede respetar las características de su hijo y su ritmo, debido a la disponibilidad verdadera – condición de desarrollo durante el embarazo. De hecho, el autor destaca la importancia de la función realizada por la madre de presentar el mundo en pequeñas dosis, de acuerdo a la capacidad de asimilación del bebé. Esto proporciona una experiencia de coincidencia entre su gesto y el objeto presentado por la madre, proporcionando así la ilusión de contacto con la realidad. El bebé tiene, entonces, la ilusión omnipotente de que él creó el objeto encontrado.

Son esas buenas experiencias de encuentro que se repiten en el tiempo, gracias al apoyo prestado por la madre, que proporcionan elementos para el desarrollo de la capacidad imaginativa, de la memoria y, por último, del potencial del bebé que es activo y creativo. En segundo lugar, tocará a la madre introducir el proceso de desilusión que, del mismo modo, deberá ser realizado gradualmente en conformidad con la capacidad del bebé de acomodarse y de lidiar con el proceso de separación. Por lo tanto, si todo comienza y continúa bien, se va creando una relación de envolvimiento y de interés por los objetos del mundo, al principio, sentidos por el bebé como una extensión omnipotente del mismo.

El juego de Espátula
En cuanto a los tres momentos del juego de la espátula descritos por Winnicott y que componen una experiencia completa, podemos tomarlos para pensar en la relación de los niños con problemas de aprendizaje y la Internet. Al describir estos momentos, desde la presentación de la espátula hasta la aparición del gesto personal del bebé hacia ella, Winnicott se centra en el surgimiento del deseo que se expresa por la salivación del bebé por la espátula y que viene acompañado de lo que él llamó: momento de hesitación. Aquí, el bebé observa las condiciones externas para sólo entonces apoderarse de la espátula y jugar con ella en la área del como si (hace de cuenta). Este segundo momento es lllamado por Winnicott momento de la posesión.

En un tercer momento, el autor señala que es también necesario esperar que el niño se libre de la espátula. Incluso si los adultos la devolven para él. Este gesto, agresivo, del bebé marca el final de la experiencia: está listo para interesarse por otros objetos. Una experiencia como esta tiene principio, medio y fin, enriquece el self y trae el sentimiento de realización personal, envolvimiento, autoría y posesión creativa de esta experiencia de aprendizaje.

Nuestra hipótesis es que el uso de Internet no requiere que el niño haya desarrollado la capacidad de espera que es una condición para que él pueda establecer un diálogo y transitar entre las dimensiones de la subjetividad y de la realidad exterior a partir de su gesto personal. No requiere tampoco, que haya desarrollado ciertas habilidades psiquicas como la resistencia a la frustración, la tolerância a los conflictos, la elección y la discriminación. No exige que el niño tenga que buscar diferentes maneras de negociar con el otro y con la resistencia que los objetos de la realidad ofrecen. 

Vemos así que es jugando como se aprende a utilizar y a transformar los objetos del mundo para marcar sus propios gestos y realizar las metas en el mundo de la realidad externa, sin perder el contacto con su propia subjetividad. Jugando se puede desarrollar la capacidad de previsión que permite predecir, hacer hipótesis, inferir y relacionar los elementos de la realidad en función de un objetivo, competencias importantes en el aprendizaje.

Vemos, también, que el aprendizaje es un proceso sumamente complejo, lugar de articulación entre el deseo y el conocimiento e implica un movimiento de péndulo entre las dimensiones de la subjetividad, organizado por el deseo, por el afecto, y la realidad exterior.

Podemos decir que las personas se desarrollan con el fin de crecer, independiente de se han respetado en su ritmo y su potencial creativo. El juego de la espátula nos cuenta de la importancia del momento de hesitación en que el bebé observa el ambiente y el efecto de su gesto en él y en la gente que él ama. Esto revela el desarrollo de diversas capacidades del niño, sobre todo la espera. Cuando esta capacidad se constituye por la falta de respecto al ritmo y por la invasión al potencial creativo del niño, es la dimensión intelectual la que aparece. Puede ocurrir, entonces, un desarrollo exacerbado de la capacidad de percepción, de un estado de alerta y el desarrollo de habilidades y competencias ligadas al aprendizaje, pero no de forma integrada y creativa.

En la clínica y en lo cotidiano de la escuela, observamos que los niños con problemas de aprendizaje no han adquirido la capacidad de espera durante su desarrollo. Ellos se quedan casi paralizados, sin establecer contacto con lo que les fue solicitado; o al contrario, para los niños agitados, ellos se ponen a hacer qualquier cosa, sin ni siquiera haber escuchado o comprendido lo que les fue pedido. Lo curioso es que a los niños con ambos tipos de funcionamiento les gusta la computadora. Muchas veces, algunos de ellos, son equivocadamente diagnosticados como hiperactivos, que buscan controlar y dominar los estímulos ambientales pueden convertirse en expertos en el tema.

Es comprensible que muchos padres dicen: No lo entiendo! Delante de la computadora él es tan inteligente y en la escuela no tiene un buen desempeño. Los padres hablan, de hecho, como Winnicott, de la posibilidad de la inteligência de desarrollarse y operar de manera disociada, no integrada. En muchos de estos niños, hay gestos inoperantes, vida imaginativa pobre que no se enriquece en contacto con la realidad exterior. Además, estos niños tienen dificultad para elegir algo y marcar un gesto personal que brote de su subjetividad. No hablan con la disciplina que la realidad exterior impone.

Utilizando la perspectiva de Winnicott, podemos relacionar el problema de aprendizaje con la imposibilidad de que ocurra la constituición de la subjetividad y de la realidad externa y de se establecer un tránsito entre los dos.

Algunas reflexiones
En base a mi experiencia clínica, a las quejas y contribuiciones de los padres, y de Paín y Winnicott, tenemos una camino para responder a la pregunta formulada al principio: ¿cómo entender el interés de los niños con problemas de desarrollo y del aprendizaje en la Internet? Nuestra hipótesis es que el uso de Internet no requiere que el niño haya desarrollado la capacidad de espera que es una condición para que él pueda establecer un diálogo y transitar entre las dimensiones de la subjetividad y de la realidad exterior a partir de su gesto personal. No requiere tampoco, que haya desarrollado ciertas habilidades psiquicas como la resistencia a la frustración, la tolerância a los conflictos, la elección y la discriminación. No exige que el niño tenga que buscar diferentes maneras de negociar con el otro y con la resistencia que los objetos de la realidad ofrecen. Aunque haya desarrollado ciertas habilidades y destrezas, estos niños no son capaces de establecer relaciones y desarrollar una posición y reflexión critica antes de cualquier hecho.

Es cierto que, dada la velocidad necesaria para responder a los estímulos, la Internet puede alimentar el desarrollo de la inteligencia, de la imaginación y de la omnipotencia del niño, ya que estas pueden desarrollarse, como hemos visto, en forma integrada o disociada. De este modo, el hecho de que el niño sea capaz de dominar la técnica, los comandos y de tener destreza para utilizar la computadora, no significa que él elabore sus propios conocimientos a través de un aprendizaje creativo. Por ejemplo, hace tiempo, escuché a un muchacho de 10 años decir que los padres son estúpidos porque les lleva tiempo aprender lo que él les enseña sobre el funcionamiento de Internet.

Es cierto que, dada la velocidad necesaria para responder a los estímulos, la Internet puede alimentar el desarrollo de la inteligencia, de la imaginación y de la omnipotencia del niño, ya que estas pueden desarrollarse, como hemos visto, en forma integrada o disociada. De este modo, el hecho de que el niño sea capaz de dominar la técnica, los comandos y de tener destreza para utilizar la computadora, no significa que él elabore sus propios conocimientos a través de un aprendizaje creativo.
Diferentes cuestiones podrían plantearse aquí, pero yo quiero centrarme en los siguientes aspectos: ¿Cómo pensar la cuestión del aprendizaje creativo en el ámbito de Internet? O mejor, que uso podría hacerse en el sentido de utilizar Internet a favor de la formación de la subjetividad y de la inserción del niño en la cultura?

Considere el siguiente ejemplo: los niños de una escuela de una parte del país establecen una red de comunicación con los niños de otra parte en un proyecto de ciencias y, por medio de Internet construyen un sistema hidráulico para combatir la sequía en una región del país. Superando las distancias geográficas reales de un grupo de niños de províncias diferentes se establece, a través de la comunicación virtual, un proyecto que tiene una inserción y que se lleva a cabo en este caso como proyecto científico. Podemos considerar en esto caso el uso de la Internet al servicio de un aprendizaje creativo, una vez que ocurre en un mundo virtual, al mismo tiempo en que lleva al niño al contacto con el mundo real.

Pensemos en otro ejemplo, la comunicación virtual en una sala de chat de connotación sexual. ¿Qué se refuerza aquí? Falsos perfiles que contestan a la dimensión del pensamiento imaginario, que conducen al aislamiento, a una alienación paralizadora y patológica. Tenemos aquí el riesgo de relaciones peligrosas, incluso, de la pedofilia.

No podría dejar de mencionar otra cuestión relacionada con el cambio social que viene sucediendo desde los años 60-70. Me refiero a la entrada de las mujeres en el mercado de trabajo, al debilitamiento del rol del padre como líder y proveedor de la familia, a la dificultad del diálogo y la colocación de límites. Estos cambios están determinando no sólo la nueva configuración familiar, sino también nuevas formas de aprendizaje y de relaciones entre personas y entre estos y los objetos de la cultura. Una cuestión que se plantea es: ¿De qué manera los padres pueden supervisar y acompañar el proceso contemporáneo de la navegación virtual de sus hijos? Pero esto otro lado tan importante de la cuestión, la que se refiere a los padres, es un portal para visitarnos en una charla futura, sobre la relación entre Internet y el aprendizaje creativo.

Artículo por:

Sonia Maria B. A. Parente

Psicóloga, Psicopedagoga, Mestre y Doctora en Psicólogia Clínica, San Pablo, Brasil. 

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