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El síntoma no es toda la historia

New York

Por Dr. Daniel Araoz
El síntoma no es toda la historia | Letra Urbana

El Dr. Daniel Araoz, Senior Professor de Long Island University, conversó acerca de por qué fue necesario recordarle a los profesionales "psi" de nuestro tiempo que el síntoma no es todo de lo que hay que ocuparse en un tratamiento. Desde un marco muy contemporáneo resituó la importancia del inconsciente, su articulación con los avances científicos y el resurgimiento de la espiritualidad.

“The symptom is not the whole story” salió para los psicólogos que creen que la psicoterapia termina cuando el síntoma desaparece.

El Profesor Daniel Araoz, nos dice que su corazón sigue siendo porteño pero, “… Estados Unidos es mi patria…” En sus más de cincuenta años de residir en tierra norteamericana y, a través de las actividades que desarrolló en varias sociedades profesionales, se ha nutrido de experiencias que lo han moldeado como ser humano y profesional. Graduado de Columbia University y del American Institute for Psychotherapy & Psychoanalysis de NYC, el Dr. Araoz viene desarrollando su trabajo clínico desde 1970 y, se desempeña en el ámbito académico desde 1966. Actualmente sigue gozando de su trabajo y es Senior Professor en Long Island University, NY.

Entre los varios libros de su autoría, se encuentran Autoreingenieria para el nuevo milenio, La nueva hipnosis y The symptom is not the whole story: Psychoanalysis for non-psycho-analysts, editado enNew York, por Other Press.

Letra Urbana conversó con el Profesor Araoz acerca de este último libro y de su futura publicación en la que actualmente trabaja.

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Cuéntenos acerca de su libro “The Symptom is not the whole story”. ¿Por qué era necesario escribir sobre este tema?
Mi libro de 2006, “The symptom is not the whole story” salió para los psicólogos que creen que la psicoterapia termina cuando el síntoma desaparece. Esta postura conductual, muy de USA, no ha aceptado lo que nos enseña la neurología moderna. Nuestras experiencias humanas dejan una marca en el mismo cerebro, produciendo modificaciones neurofisiológicas. Estas modificaciones son lo que llaman “plasticidad cerebral” y constituyen nuestra realidad interna o nuestro inconsciente individual. Muchos se refieren al psicoanálisis del tiempo de Freud, no reconociendo que ha habido muchos cambios importantes y enriquecedores dentro de esta disciplina. El psicoanálisis de hoy, comparado con lo que lo era desde su comienzo hasta hace unos 40 años, es menos rígido. Hoy se hace con una visita por semana, casi ni se usa el famoso sofá freudiano, el análisis no dura varios años, el analista no se esfuerza en ocultar su personalidad del paciente y, lo más substancial es que todo método que trabaja con el inconsciente es psicoanálisis, incluyendo la terapia de Gestalt y la de Carl Rogers, por ejemplo.

Además su libro The symptom… aporta elementos para reflexionar sobre una cuestión relativa a la búsqueda por resultados rápidos y fáciles que es tan común en la contemporaneidad. ¿Cómo describiría usted los efectos subjetivos en los hombres y mujeres de nuestros días?
Cuando la gente se da cuenta que nuestra personalidad humana esconde deseos, percepciones, motivaciones, creencias, prejuicios y otras dinámicas internas que no reconocemos por estar en la oscuridad de lo reprimido, se siente liberada, independiente. A partir de allí ya “no tengo que pensar del mismo modo en que me enseñaron a hacerlo,” “soy libre para decidir mis creencias y mis acciones”. El resultado es que uno descubre su derecho y posibilidad de cambiar ciertas ideas o convicciones que antes de la experiencia psicoanalítica producían problemas innecesarios. Si no cambiamos lo neurótico en nuestras vidas es por la compulsión a repetir lo que ha sido siempre parte nuestra sin que lo hayamos reconocido. Tanto la mujer como el hombre pueden beneficiarse subjetivamente con este proceso de liberación y enriquecimiento humano.

Mi convicción se basa en la experiencia de cuarenta años. Todo el mundo quiere saber más sobre sí mismo. A esto se debe la popularidad de los psíquicos, los horóscopos, la grafología, etc. El paciente o cliente también tiene la misma curiosidad. Terminar la terapia sin darle oportunidad de descubrir la causa de su problema o neurosis me parece a mí incompleto. Para mí eso es una forma de no hacer un buen trabajo mental. El psicoanálisis, en el sentido de considerar el inconsciente, ayuda al paciente a curarse a sí mismo, porque le da las herramientas para corregir sus limitaciones y analizar las dinámicas internas que están en juego. Pero como lo indica el nombre que le dio Freud, es un “análisis” de la mente para conocerse mejor y para usar las características individuales eficazmente.
El abordaje antiguo del psicoanálisis, rígido e inflexible, que considera la parte ritual del proceso analítico tan importante como su propia esencia, no sirve en este momento histórico. El estar alerta a las manifestaciones del inconsciente, aún en lo obvio, va a ser útil mientras haya seres humanos sobre la tierra.

¿Usted considera que en la actualidad todavía hay espacio para el pensamiento y tratamiento psicoanalítico?
El abordaje antiguo del psicoanálisis, rígido e inflexible, que considera la parte ritual del proceso analítico tan importante como su propia esencia, no sirve en este momento histórico. El estar alerta a las manifestaciones del inconsciente, aún en lo obvio, va a ser útil mientras haya seres humanos sobre la tierra. Por ejemplo, el marido se olvida de pagar una cuenta a tiempo y lo hace con demora. Se lo explica conscientemente diciéndose, “Estoy tan ocupado. Como si tuviera tanta platita y no tuviera nada que hacer. Mi esposa no me ayuda con estas estupideces y terminamos pagando una multa.” Pero si el mismo señor se pone en contacto con su inconsciente, se da cuenta que él es un maestro de la auto-decepción, como lo somos todos los seres humanos. La verdad, errante en la sombra (como diría Gardel), es que él resiente los gastos de su esposa y teme enojarla al comentarle este punto. Su cobardía está en esa sombra y con lo aprendido en el análisis la puede encontrar. Por tanto el psicoanálisis es en nuestra cultura como el Zen, un método de autoconocimiento y de crecimiento mental, emocional y social. Gracias a él mantenemos honestidad con nosotros mismos y con nuestro mundo.

El título de su proximo libro Psychoanalytic Kaleidoscope: fantasy, sexuality, hipnosis pareciera que nos remite a los pilares fundadores del psicoanálisis, ¿usted podría hablar un poco sobre esto caleidoscopio para los lectores de Letra Urbana?
Lo llamo Caleidoscopio Psicoanalítico en primer lugar porque, el título mismo crea una imagen o fantasía bastante concreta. Segundo, en la teoría psicoanalítica, volviendo a enfatizar el inconsciente, la fantasía ocupa un lugar primordial. El complejo de Edipo, el de la castración, muchas experiencias emocionales, el deseo de cambio, etc. están centrados en la fantasía; no son cosas que se experimentan directamente sino imaginariamente. Aquí aparece la hipnosis, que es muy distinta a lo que la gente cree debido a demostraciones de hipnotistas populares. La “hipnosis” de que la que hablo está más cerca de la meditación que de la hipnosis tradicional. Se trata de que la persona se concentre en una idea para llegar a considerarla real y posible. Para obtener esta concentración comienzo con la respiración abdominal y continúo con la relajación muscular. Una vez que la persona experimenta una relajación profunda, le sugiero que se vea haciendo lo que no puede hacer ahora o dejando de hacer lo que se ha convertido para él en una adicción o simplemente un hábito dañino. Mi nuevo libro trata de completar la idea del hipnoanálisis, promovida por otros autores de hace ya varias décadas.
He dejado de ser creyente. Veo lo espiritual como parte de nuestra naturaleza y reconozco nuestra interdependencia no sólo con todos los seres humanos sino también con todo lo que tiene vida y aún con todas las cosas de la naturaleza, desde las inmensas galaxias hasta las complicadas células y átomos de nuestro cuerpo. He aprendido a vivir sin respuestas concretas; a vivir con el misterio de nuestra existencia.

De hecho, esta idea de utilizar métodos hipnóticos para cambiar o mejorar actitudes y conducta, lo he empleado bajo el título de Hypnocounseling, con maestros y profesores para que ayuden a los alumnos a aprender más y más fácilmente. El resultado ha sido positivo y a una temprana edad introduzco a estos niños a pensar psicoanalíticamente. Los instruyo a que ellos mismos se pregunten a qué se puede deber que antes de la práctica mental no pudieran hacer lo que ahora logran. Los educadores, y yo también, nos admiramos de las intuiciones adecuadas que tienen muchos alumnos jovencitos. Como Ud. ve, esto no es psicoanálisis tradicional pero como el método utiliza el inconsciente, yo lo considero psicoanalítico genuino. Adaptar el psicoanálisis es más útil que tratar de imponer una técnica anticuada en la sociedad actual.

En su opinión, ¿cuáles serían los elementos actuales de este caleidoscopio psicoanalítico?
Le dire que los elementos contemporáneos de este caleidoscopio analítico, no son especiales de esta generación. El problema es que los increíbles adelantos tecnológicos, como la televisión y la computadora, dejan menos que hacer a la imaginación humana. Un buen ejemplo de esto es la pornografía, una industria de cientos millones de dólares. Muchos, especialmente los hombres, rechazan esta verdad, pero la mayor parte de la actividad sexual humana ocurre ahora en la imaginación, tanto en las mujeres como en los hombres.

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¿Cómo usted ve el diálogo del psicoanálisis con las teorías y terapias alternativas basadas en la tradición oriental?
El punto que Ud. toca sobre esta relación del psicoanálisis y la tradición orienta, l sigue siendo cultivado por importantes psicoanalistas. El gran psicoanalista Erich Fromm lo hizo con mucho interés hace tres o cuatro décadas. También personalidades budistas como el Dalai Lama, interesado en los avances de la neurociencia para entender el budismo, está facilitando la comprensión de cómo el psicoanálisis cambia a los que lo toman en serio. Hay muchos libros, fáciles de leer para los que no somos neurólogos, que abren toda una perspectiva nueva para el psicoanálisis. Entre los mejores, y es difícil decidir porque hay varios que son excelentes, mencionaría primero a The brain that changes itself, publicado en 2007, por el psiquiatra psicoanalista Norman Doidge, allí hay un capítulo dedicado al psicoanálisis. Luego, The mind and the brain, de Schwartz y Begley, publicado en 2002, asi como otro escrito por la misma Begley, titulado Train your mind, change your brain, que explica en detalle todo lo que el budismo va aprendiendo de la neurología y viceversa. El cuarto libro, traducido del francés en 2007, de Ansermet y Magistretti, Biology of freedom, se enfoca directamente en la relación entre el cerebro y el psicoanálisis. No sé si los cuatro están ya en castellano. Para no confundir a nadie, el proceso está centrado en la neurociencia de la cual buscan soluciones tanto en el budismo del Tibet como el psicoanálisis contemporáneo.
…el misterio es la realidad intelectual y existencial del ser humano que ninguna religión explica claramente.

Su formación en Teología seguramente le ha otorgado elementos con los cuales pensar el retorno de la espiritualidad en nuestros días, es algo a lo que hoy muchos procesos terapéuticos se están abocando…
Yo fui jesuita por 18 años. Este grupo católico enfatiza la educación, la ciencia y el intelectualismo. A mi formación la considero muy valiosa. He dejado de ser creyente. Veo lo espiritual como parte de nuestra naturaleza y reconozco nuestra interdependencia no sólo con todos los seres humanos sino también con todo lo que tiene vida y aún con todas las cosas de la naturaleza, desde las inmensas galaxias hasta las complicadas células y átomos de nuestro cuerpo. He aprendido a vivir sin respuestas concretas; a vivir con el misterio de nuestra existencia. Respeto y admiro mucho de la religión, tanto católica como de otras denominaciones. Pero, en mi opinión, el misterio es la realidad intelectual y existencial del ser humano que ninguna religión explica claramente. En mi trabajo psicoanalítico encuentro que lo espiritual, y aun lo religioso, puede ayudar a muchos individuos a mejorarse, a cambiar su estilo de vida y a sentir una felicidad genuina y profunda. Lo espiritual nos hace humildes ante lo que no sabemos y a veces la religión nos da respuestas prejudiciales. Por ejemplo, para mí las enseñanzas griegas, romanas y orientales son tan importantes como el pensamiento y los valores judíos que la Biblia proclama. Respeto estas antiguas tradiciones pero no puedo poner una por encima de las otras. La realidad es que hay tipos de personalidad que necesitan mucha estructura y otros que requieren individualismo. Acentuar lo espiritual es importante para completar nuestra esencia humana. Respetar el valor de ritos y mitos de los que completan su humanidad con ellos, es parte de mi espiritualidad.

Artículo por:

Dr. Daniel Araoz

Ed.D., Columbia University, Marriage and Family Counseling. Graduated American Institute Psychotherapy and Psychoanalysis, Professor de Long Island University, New York. 

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