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El rescate del sujeto en la institución de salud mental colapsada

Puerto Rico

Por Susana Sifran
El rescate del sujeto en la institución de salud mental colapsada | Letra Urbana

Para el sujeto contemporáneo no hay imposible. El bienestar le está prometido poniéndole a disposición un amplio espectro de terapéuticas que le aseguran la salud. También la belleza y la juventud eterna. Pero, por tratarse de una prosperidad asegurada para todos por igual, produce el extravío de las instituciones así como también del sujeto, en lo que tiene de único e incomparable. Un discurso que aloje la singularidad de cada quien puede introducirse, aun, en las instituciones de salud colapsadas.

“El psicoanálisis ¡con suerte!, ha servido para algo”.
Germán García
El colapso del Estado, el triunfo del mercado

Este mercado provee un amplio espectro de psicoterapias que apuntan a la modificación de la conducta y prometen eficiencia a la brevedad posible, a fin de lograr el tan ansiado bienestar que produce la salud. Considerando la salud como un ideal de normalidad y equilibrio que es igual para todos. Universalización y homogenización van de la mano del discurso imperante. No salirse de la norma asegura la felicidad, ser igual a todos evita el malestar.

El campo de la salud mental está signado por el colapso del Estado de bienestar. La consecuencia de esta tendencia es el traslado de la responsabilidad de la salud del pueblo a manos privadas, la salud pasa a ser un objeto más, adquirible al mejor precio del mercado. La consecuencia evidente de este proceso es la existencia de un creciente número de ciudadanos que queda fuera del sistema de salud.

El criterio imperante es el del mercado: la rentabilidad económica de las empresas privadas de la salud.

Este mercado provee un amplio espectro de psicoterapias que apuntan a la modificación de la conducta y prometen eficiencia a la brevedad posible, a fin de lograr el tan ansiado bienestar que produce la salud. Considerando la salud como un ideal de normalidad y equilibrio que es igual para todos. Universalización y homogenización van de la mano del discurso imperante. No salirse de la norma asegura la felicidad, ser igual a todos evita el malestar.

Por su lado, la ciencia provee la oferta más variada de fármacos y tecnología [2] para agilizar el proceso de sanación. Lo imaginario del cuerpo es salvaguardado por las cirugías, que con “cortes y puntadas” [3] pretende anudar lo que la caída del Nombre del Padre ha dejado colgando. Es más de lo mismo, la uniformización ante la mirada del Otro: todos con el mismo perfil, todas luciendo las mismas siliconas. El bisturí mágico es utilizado, también, en aras de la cura de la obesidad en el quirófano [4], aunque al experto cirujano se le escape la pulsión oral en su circuito de repetición.

La salud mental desde los medios de comunicación
“Los puertorriqueños gastan tres millones de dólares mensuales en ansiolíticos e hipnóticos”. Nos informaba una nota del diario “Nuevo Día” del 15 de noviembre de 2004.

Otra nota, del mismo matutino, del 15 de noviembre de 2005, asevera que hay 200.000 adictos confirmados; sin diferenciar, por cierto, entre adictos a drogas legales e ilegales.

El día 31 de octubre del 2005, hojeando el mismo matutino, me sentí atraída por el titulo, casi diabólico:”Pacto de Salud Mental”. Comencé intrigada su lectura: congregados por una parroquia de Caguas y gracias al esfuerzo de un padre (detalle a tener en cuenta, en los tiempos que corren no resulta común que haya un padre que tenga la fuerza para congregar), un grupo de profesionales de la conducta se comprometió solemnemente a fortalecer los servicios de salud Mental del país. El variado grupo de profesionales incluía: psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, orientadores y estudiantes. “Hay que ir un paso mas allá” sostuvo el padre, criticando como en ocasiones algunos profesionales de la conducta se rigen por la “la ley y la norma de las recetas” y en ese camino “pierde de vista la totalidad de la persona”. A continuación un lapsus interesante: “Hay que hacer un análisis de cuáles son las causas profundas para que este pueblo esté sumergido en la salud mental”. Y alentando a posteriori a no discriminar a los pacientes de salud mental.

Una cuarta nota nos informa que hay, en Puerto Rico,140.017 menores entre las edades de 4 a 17 años que podrían tener un trastorno mental. Y 119.270 de estos menores no recibe “ayuda médica por sus males”. Es decir, sólo un 15% la recibe.

Las noticias de un medio masivo de comunicación conforman un libreto que da cuenta del discurso de la cotidianeidad de una cultura determinada. Son letra y escritura de un malestar, de eso que no funciona en la sociedad y que se convierte en síntoma, en el mejor de los casos, o en pasaje al acto, en la mayoría de los casos.

La segregación del paciente de salud mental toma una forma más sutil que la reclusión en la vieja institución psiquiátrica, va de la mano del discurso de la ciencia y apunta al desconocimiento total del sujeto.

La enunciación sobre el estado de la salud mental en Puerto Rico está representada en estas notas. Propongo, ahora, la tarea de leer el enunciado de estas noticias. Este es nuestro trabajo.

Hay cinco puntos centrales que me gustaría remarcar:
1. La ciencia monopolizando el espacio de la salud mental
2. La oferta terapéutica reducida únicamente a medicamentos y a terapias cognitivo conductuales
3. La mayoría de la población no recibe asistencia para sus problemas de salud mental
4. Ausencia del psicoanálisis como una opción para los problemas de salud mental
5. Injerencia del discurso religioso en posición de amo como una vía posible para el logro de la salud mental [5]

Malestar en la cultura y el malvivir de la actualidad
En el actual régimen que ordena a la cultura occidental, el sujeto es producto de una mutación [6], está ubicado en un discurso muy diferenciado de modalidades discursivas previas. Habla otra lengua. Habla una lengua donde todo es posible: “Nothing is impossible” [7], versaba la publicidad de una famosa marca deportiva. Publicidad que bien podría representar el significante que comanda al sujeto actual. Sujeto que vive en el imperio del goce, donde nada es imposible. Sólo la falta es imposible, ergo todo es posible, y, en consecuencia, el saber no tiene lugar.

En el actual régimen que ordena a la cultura occidental, el sujeto es producto de una mutación, está ubicado en un discurso muy diferenciado de modalidades discursivas previas. Habla otra lengua. Habla una lengua donde todo es posible: “Nothing is impossible” , versaba la publicidad de una famosa marca deportiva.

Freud en 1929 en “Malestar en la cultura” trata de dar cuenta que el sólo hecho de que el hombre viva en sociedad le impone la represión de ciertas pulsiones para ser aceptado, acatar las normas sociales para poder integrarse a ella. Eso le crea un conflicto insuperable. El vivir en una sociedad, china, americana o puertorriqueña genera malestar, el cual es un obstáculo insalvable, el hombre debe vivir en sociedad, necesita del Otro porque se conformó como ser humano gracias a ese Otro que lo deseó, lo cuidó, lo acarició, lo nombró y también le dijo no. La dependencia lo marca.

El conflicto entre las exigencias de la cultura y la sexualidad tiene un peso mayor en la actualidad. Habiendo estallado los significantes amos y declinado el Nombre del Padre, el sujeto queda expuesto al goce, a la totalidad del goce. No hay posibilidad de encuentro. Se generan síntomas diferentes, conformaciones familiares peculiares, predominancia de la imagen sobre lo simbólico y una notable caída del deseo.

“Este nuevo sujeto no se angustia: entra en pánico. No pierde el apetito por amor: se vuelve anoréxico. No se confronta con el vacío: lo consume la sustancia” [8]

La institución, cualquiera sea, está atravesada por el discurso del Amo actual, y los sujetos que llegan a ella responden al malvivir actual con abulia, sin demanda, sin deseo de saber sobre su inconciente y el lazo social es totalmente prescindible ya que el Otro no existe.

He aquí el colapso: el sujeto ha colapsado y la Institución que lo acoja estará, por supuesto, colapsada.

El psicoanálisis interviniendo sobre el colapso
El psicoanálisis de orientación lacaniana debe estar a la altura de los tiempos, a la altura de la época. Se trata de inventar el psicoanálisis aplicado que esté absolutamente comprometido con la subjetividad de la época.
La institución, cualquiera sea, está atravesada por el discurso del Amo actual, y los sujetos que llegan a ella responden al malvivir actual con abulia, sin demanda, sin deseo de saber sobre su inconciente y el lazo social es totalmente prescindible ya que el Otro no existe. He aquí el colapso: el sujeto ha colapsado y la Institución que lo acoja estará, por supuesto, colapsada.

El saber hacer del analista es crucial. El presente requiere, más que nunca, del acto del analista. Cuando el analista construye inventivas, construye al “menos-una”.

Considero al programa de Educación Especial perteneciente al Departamento de Educación como una Institución de Salud Mental, ya que su función es mejorar el aprovechamiento académico ofreciendo terapias psicológicas en forma individual y grupal a los estudiantes que son identificados con problemas psicológicos mediante una evaluación.

El trabajo clínico con niños y adolescentes pertenecientes a dicho programa, por intermedio de una empresa privada, me ha permitido poner a prueba “el saber hacer” a pesar de los consabidos obstáculos y la papelería interminable.

Para que ello sea posible habrá que abrirse a la consideración de múltiples variables: abandonar el lugar del saber (como maestro), incluir a padres en el proceso, responsabilizar al niño o adolescente en el trabajo analítico. También, la ductilidad del analista se presta a escuchar a maestros, directores, trabajadores sociales y porteadores que se sienten impotentes ante la avalancha de violencia, abulia y problemas de aprendizaje.
Uso del psicoanálisis en las instituciones de Salud Mental
La política de los laboratorios y las compañías aseguradoras comandando la salud de los ciudadanos deja aun un espacio abierto para el psicoanálisis. Entre cambios de dosis, entre puntada y puntada, quedan intersticios. Es ahí donde funciona el analista ofertando una escucha individualizada, aunque, hablando la lengua del Otro, ese Otro que se presenta muy ocupado por los diagnósticos, la burocracia de los formularios y la tendencia a las generalizaciones psiquiátricas. Con gran plasticidad, el psicoanalista acepta el riesgo, respetando las reglas del juego, pero con su escucha silente propicia el surgimiento de un sujeto hasta ahora elidido por el mercado.

Es ahí donde funciona el analista ofertando una escucha individualizada … Con gran plasticidad, el psicoanalista acepta el riesgo, respetando las reglas del juego, pero con su escucha silente propicia el surgimiento de un sujeto hasta ahora elidido por el mercado.

El desafío consiste en demostrar que ante un sujeto avasallado por el discurso dominante el psicoanálisis tiene un discurso propio que aportar. Ante la demanda reiterativa de curación, de la terapéutica del síntoma, el psicoanalista cuenta aun con el recurso de modificar esa demanda haciendo posible que aparezca un sujeto representado por su síntoma. El psicoanálisis beneficia al sujeto generando las condiciones para que se haga responsable de lo que le toca vivir.

El psicoanalista puede insertarse en una institución manteniéndose siempre atento al síntoma institucional sin identificarse con él y, desde ella marcar con la pluma y la palabra cual es el malestar que la aqueja.

[2] La U.S Food and Drug Administration acaba de aprobar un implante para curar la depresión profunda, el Estimulador del Nervio Vago que envía pulsos eléctricos cada 5 minutos al nervio vago para estimular partes del cerebro que controlan el humor, el sueño y otras funciones. Es producido por Houston-based Cyberonics. Algunas compañías aseguradoras han aceptado cubrir los gastos del mismo, si el paciente tiene cobertura para terapia psiquiátrica o psicológica en sus pólizas.
[3] Alusión a una exitosa serie televisiva americana de difusión actual: "Nip/tuck", cuyo tema central es la problemática que genera la moda de la cirugía estética en USA.
[4] En referencia a la cirugía bariátrica.
[5] No los podré abarcar en su totalidad en este trabajo, dejaré este último punto para otra ocasión.
[6] "El reverso del psicoanálisis" J.A.Lacan, Pág. 181.
[7] "Una hipótesis sobre las TCC" Alejandra Eidelberg, revista EOL, 2005.
[8] "Mutaciones de lo real del ser hablante" Nieves Soria Dafundio.

Artículo por:

Susana Sifran

Analista. 

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