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El cine latinoamericano muy presente en el Festival de Cannes 2015

Cannes

Por Gisela Savdie
El cine latinoamericano muy presente en el Festival de Cannes 2015 | Letra Urbana
Foto Gisela Savdie - Moises Zonana, Robin Bartlett, , Tim Roth, Michel Franco y Sara Sutherland de Chronic

Le contamos qué vimos en el Festival de Cannes 2015

El cine comprometido socialmente tuvo una imponente presencia en el Festival de Cine de Cannes de este año. Así lo demostraron las películas seleccionadas en las diferentes categorías. Es la manera como el festival más importante del mundo responde a la realidad que aqueja al mundo entero, que pasa por lo absurdo, lo desconcertante y lo injusto. Es un viaje por todos los continentes que despierta la sensibilidad de cualquier asistente.

Las películas de Latinoamérica se dejaron sentir particularmente, y participaron  en todas las categorías del Festival. En la sección principal en Competencia por la Palma de Oro, se presentó  Chronic del mexicano Michel Franco, quién se llevó el galardón por el mejor guión.

Franco confesó haber escrito el argumento a partir de una experiencia personal, cuando su abuela se encontraba enferma en un hospital, a ella le dedicó el reconocimiento obtenido. Este director ya había sido premiado en Cannes en 2012 con Después de Lucía, en la categoría Una Cierta Mirada, presidida por Tim Roth en el jurado. Mencionó también el profundo lazo de amistad que se originó con Roth desde ese momento.Chronic del mexicano Michel Franco, quién se llevó el galardón por el mejor guión.

Fue así como se embarcó en esta producción en inglés, donde Roth tiene el papel protagónico. Desde ese momento de la entrega del premio se dio una química muy importante entre el equipo de trabajo de Franco, con Tim Roth y el elenco de Chronic, con quienes confiesan tener planes de realizar varios proyectos. Roth hace el difícil papel de un enfermero encargado de cuidar casos terminales, con los cuales se identifica y crea vínculos de afecto que derivan de sus propios fantasmas y su propio sufrimiento.

En la categoría Una Cierta Mirada, la segunda en importancia del certamen, se presentó la película colombiana Alias María, de José Luis Rugeles, un crudo retrato del conflicto armado que vive por años este país y que aun no presenta solución. En este caso la problemática se enfocó en la condición específica de la mujer y el dilema que presenta la maternidad para una guerrillera que se debate entre el sentimiento de madre y las normas que impone la guerrilla. Aunque esta película no resultó galardonada, fue muy bien comentada por la prensa y el público, quienes descubrieron aspectos que no conocían de la situación que viven estos personajes en el campo.

…las palabras de Acevedo fueron muy acertadas cuando afirmó que “a pesar de ser una película arraigada en la cultura de mi país, es maravilloso ver como han sentido y acogido la película.Ciro Guerra, otro director colombiano sorprendió enormemente a la audiencia con un alucinante paseo por la selva amazónica visto desde la mirada de un chamán, el único sobreviviente de una tribu indígena sometida a una matanza por parte de los colonizadores. El abrazo de la serpiente resultó una sorpresa muy grande que recibió ovación de pie por tiempo prolongado, como sucedió el año pasado con de La Sal la Tierra, otra película que reivindica la recuperación ecológica de las tierras aledañas al Amazonas en Brasil. Con impecable fotografía en blanco y negro relata el viaje de dos exploradores europeos por esta impresionante región selvática que recuerda en ocasiones a Aguirre la ira de Dios de Werner Herzog (1972) y a Fitzcarraldo (Herzog, 1982). Pero contrario a estos films que representan a la selva vista por los extranjeros, en esta ocasión el protagonista es un local, y ese es el valor fundamental de la película. La realidad de la selva amazónica con sus secretos y sus pericias, sólo conocidas por quienes por generaciones la han habitado es mostrada en toda su intensidad y poderío. Con ágil cámara, el director logra captar el alucinante mundo que los colonizadores quisieron apropiar, para extraer bienes como el caucho y para convertir a los indígenas al catolicismo. El valor de la tierra, el uso de sus plantas como medicina y como alucinógenos, son planteados de una manera diferente, reivindicando el contexto cultural que ello conlleva, y que la “civilización” con sus criterios moralistas y vándalos ha sabido tergiversar transformándolo en un negocio prohibido y lucrativo.

“uno empieza a entender su propio trabajo cuando lo comparte con el público, cuando empieza a ver las reacciones, las emociones, las ideas …”La Semana de la Crítica, sección que funciona desde los años 60 de forma paralela al Festival de Cannes y que organiza el sindicato francés de la Crítica Cinematográfica, se encarga de premiar las operas primas y segundas producciones. De los siete largometrajes que participaron, La tierra y la sombra del colombiano César Augusto Acevedo, fue la ganadora de la Cámara de Oro. Además, obtuvo el Premio Revelación, patrocinado por el canal público France 4, y también fue merecedor del premio de la Sociedad de Autores y el Premio del público elegido por un jurado de cinéfilos. Es una historia muy franca que se sucede en el Valle del Cauca, donde un campesino regresa a su casa después de 17 años de ausencia y encuentra que las cosas han cambiado y su familia corre el riesgo de ser desplazada. Estas historias sencillas y bien contadas son muy apreciadas en el festival de Cannes, como sucedió el año pasado con el corto colombiano Leidi de Simón Mesa (2014), triunfador en la Selección Oficial. Por eso las palabras de Acevedo fueron muy acertadas cuando afirmó que “a pesar de ser una película arraigada en la cultura de mi país, es maravilloso ver como han sentido y acogido la película. Realmente siento que pude compartir con todos lo que sentíamos.”

En esta categoría el argentino Santiago Mitre ganó el Gran Premio del Jurado con Paulina (La Patota), una película de contenido político al igual que su producción anterior El Estudiante (2011), premiada en el Festival de Guijón. Mitre hizo una versión propia de La patota que en 1961 dirigió Daniel Tinayre. Según expresó el director, “uno empieza a entender su propio trabajo cuando lo comparte con el público, cuando empieza a ver las reacciones, las emociones, las ideas …” Paulina trata la historia de una mujer abogada que a pesar de una exitosa carrera decide dedicarse a la enseñanza en las áreas menos favorecidas de la sociedad. Al ser violada por sus propios estudiantes debe decidir como afrontar la situación para no sacrificar sus propias convicciones. Esto fue lo que impresionó al jurado, encabezado por Ronit Elkabetz, la artista israelí intérprete de Gett, quien mencionó que la cinta “impresionó por cómo la protagonista sigue creyendo en la humanidad a pesar del riesgo que corren su vida y su cuerpo”.

Por último, en la sección de clásicos se presentó La historia oficial (1985), film argentino de Luis Puenzo, que narra el drama de los desaparecidos en Argentina durante la dictadura militar.

Si bien el cine latinoamericano se ha caracterizado por ser un cine comprometido socialmente, este año en Cannes se vieron historias muy relevantes que recorrieron el mundo entero, pasando por los temas de los refugiados, el terrorismo, la inseguridad, los conflictos laborales y bélicos, la discriminación de género, y el acoso sexual con los matices particulares de cada región. Este es el privilegio de los festivales con criterio propio, y aunque este año no se calificó como de los mejores y algunos críticos quedaron en espera de esa sorpresa especial, la selección fue bastante amplia y enriquecedora.