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Dos lenguas, dos culturas

Miami

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Dos lenguas, dos culturas | Letra Urbana

Uno de los efectos más visibles de habitar un mundo globalizado, recae sobre el lenguaje. Resulta un hecho cada vez más natural oír, aprender y hablar más de un idioma. ¿Cómo afecta este fenómeno a los niños? ¿Cuáles son las ventajas y las cuestiones a tener en cuenta cuando se crece entre dos lenguas?

De esta manera el niño aprende que hay distintos modos de nombrar a un mismo objeto y deja el camino abierto para las diferentes formas de observar, representar y entender la realidad. Esto también facilita al niño captar el concepto de pensamiento lateral que admite, entre otras cosas, distintas causas posibles para un efecto dado.

En la plaza, una pequeña niña que se hamacaba al lado nuestro me miró con cara de desconcierto y, refiriéndose a las frases que yo le dirigía a mi hijo, le preguntó a su mamá ¿por qué le habla mal?

Esta actitud de asombro por parte de una nena de tres años es también común en los adultos, con la diferencia que éstos ya saben de la existencia de los idiomas.

El lenguaje es la forma que las personas tenemos para comunicarnos y a través de él, podemos evocar un objeto ausente, una acción pasada o anunciar el futuro.

Las palabras conllevan una carga afectiva. La modalidad de trasmitir determinados significados forma parte de la cultura y es por el uso mismo del lenguaje, que en ella logran insertarse ciertos valores.

En un principio la comunicación se establece a través de códigos corporales. A medida que el bebe crece se va descentralizando de su cuerpo hasta llegar al lenguaje verbal. Este intercambio constante de información entre el bebe y su medio, conformado por las personas, los objetos y todo lo que está fuera de su cuerpo, hace a lo que Piaget llama adaptación y es lo que posibilita aprender a hablar.

El proceso de adquisición del habla comienza desde el nacimiento y alrededor de los 12 meses de edad, la maduración corporal permite comenzar a esbozar los primeros vocablos. Entre el primer año y los 36 meses, se realiza la mayor incorporación de vocabulario y, siguiendo a Piaget, este aprendizaje del lenguaje se da a través de la acción. Un chico aprende la palabra silla luego de que se le diga y se le muestre el objeto o la representación de una silla (dibujo, maqueta, etc.).

La lengua materna se asimila a través de la acción. ¿Qué pasa si a un chico, al mostrarle una silla se le dice “silla” y también la palabra “chair” [2] ? El niño incorpora ambos términos para su representación mental del objeto silla. La repetición o el refuerzo se continúa en ambas lenguas y, cuando el niño repite la palabra en español se le puede decir “muy bien”; a la vez, se le agrega “it’s also called a chair” [3]. De esta manera el niño aprende que hay distintos modos de nombrar a un mismo objeto y deja el camino abierto para las diferentes formas de observar, representar y entender la realidad. Esto también facilita al niño captar el concepto de pensamiento lateral que admite, entre otras cosas, distintas causas posibles para un efecto dado.

Lo importante es que el niño tenga una referencia fija ya sea de lugar o de persona respecto de con quién o dónde se habla cada idioma.

El acto de hablar no se reduce a una simple transmisión de información. Como mencionábamos anteriormente, lo que se dice lleva las marcas del hablante, se transmiten los sentimientos y valores que conlleva el mensaje. La forma de decir, el tono, volumen, velocidad, frecuencia, etc., expresan mucho más que las palabras en sí.

Cuando se enseña un idioma, no se transfiere sólo el significado de ciertas palabras sino también el modo de uso y la connotación que tienen en la cultura que se las emplea.

El valor cultural de las palabras es trasmitido conjuntamente con su significado, para eso es necesario considerar al transmisor. La persona que enseña debe estar inmersa en dicha cultura. Se puede decir que un lenguaje es un medio de comunicación además de un instrumento para trasmitir información.

La familia es la encargada de socializar, enseñarle al niño las pautas culturales. Los padres y a veces los abuelos son quienes brindan los primeros contactos con el lenguaje. El rol que juegan los socializadores primarios es fundamental para el futuro desarrollo de la lengua de una persona. Los vínculos afectivos fomentan el aprendizaje e incentivan la incorporación de nuevos contenidos. Un niño que escucha a sus abuelos hablando un idioma intentará copiarlos para lograr su aprobación y cariño; ya sea dicho idioma diferente de su lengua habitual.

La presencia de un contexto familiar funcional, donde los integrantes se comuniquen a través de pautas claras es importante. En un hogar donde se convive con dos lenguas hay dos culturas y la finalidad, en primer lugar, es la comunicación misma.

Dicho referente fijo es lo que posibilita al niño no confundirse ni mezclar idiomas.

En un país multilingüe, es esperable que a partir de la escolaridad tome predominio la lengua de los pares en el ámbito del colegio. Lo importante es que el niño tenga una referencia fija ya sea de lugar o de persona respecto de con quién o dónde se habla cada idioma. Por ejemplo, el colegio puede ser un referente adonde se habla una lengua diferente a la del hogar; la madre podría ser un referente de persona con quien el chico se comunica en un idioma distinto que con el padre. Pueden encontrarse muchas variantes pero lo importante es que exista un acuerdo, explícito o implícito, de Dónde y con Quién. Por ejemplo: con mamá en el colegio hablamos el idioma del colegio pero con ella en casa, el idioma de casa pero, si viene alguien del colegio a visitarnos, hablamos en casa el idioma del colegio. Dicho referente fijo es lo que posibilita al niño no confundirse ni mezclar idiomas.

Como en todas las etapas del desarrollo, en la adquisición del lenguaje hay avances y retrocesos, así como también es común que en distintos momentos predomine el empleo de una lengua sobre la otra. La paciencia y constancia también aquí son la clave.

[2] Silla.
[3] También se llama silla.

Artículo por:

Elizabeth Laduzinski

Elizabeth Laduzinski
 

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