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Conviviendo con la Generación Y – Generación Millennial

Barranquilla

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Conviviendo con la Generación Y – Generación Millennial | Letra Urbana

La Generación Y está integrando la franja de mayor crecimiento en el campo laboral y se preparan para ser los próximos lideres. Sociólogos, empresas de marketing y quienes intentan captar sus votos para las campañas electorales, ya se ocupan de entender quiénes son los Millenials y qué prefieren. Estos jóvenes educados en la interactividad y acostumbrados a los cambios vertiginosos del mundo crecen con nuevos valores que obligan a pensar maneras creativas para integrarlos al trabajo y reorientar los mercados. Conocerlos resulta crucial también para saber qué forma tendrá la sociedad del futuro.

Con frecuencia pienso que aquella conocida frase de las abuelas cada niño llega con un pan bajo el brazo podría fácilmente reemplazarse hoy en día por cada niño llega con un mouse en una mano y el control remoto en la otra.

Vivimos una época de cambios vertiginosos que han transformado nuestro planeta en una aldea global.  Los cambios son, quizás, más notables en la tecnología, especialmente en la informática y los medios de comunicación. Pero también experimentamos, aunque de una manera más sutil, cambios de valores, de paradigmas, incluso el lenguaje que utilizamos cambia día a día. Ahora Apple es algo más que una fruta y mouse es más que un roedor de colmillos afilados, al que imaginamos royendo un pedazo de queso.

A pesar de la uniformidad que pretende imponer la globalización, sabemos que todos los seres humanos somos iguales… pero no tanto.

Vivimos una época de cambios vertiginosos que han transformado nuestro planeta en una aldea global.

Algunas personas están comprometidas en la búsqueda incesantemente de puntos de unión y similitudes entre todos los habitantes de la era global; se interesan por la diversidad cultural y la aceptación. Sin embargo, pareciera que el deseo de clasificar a las personas en categorías con ciertas características comunes, el buscar rasgos que nos identifiquen con uno grupo u otro se ha convertido en una necesidad de los seres humanos. Aún en un mundo globalizado existen diferencias sociales, de género, de edad, nacionalidad, religión y, por supuesto, generacionales.

Resulta difícil comprender esta necesidad de clasificarlo todo. Lo que es cierto es que hay ciertos rasgos comunes que identifican a las personas dependiendo de la época que les haya tocado vivir.

Las características particulares de cada generación, entre otras cosas, son aprendidas y determinadas por la tecnología predominante.

Nosotros nos sorprendíamos de pensar que nuestros padres hayan podido sobrevivir sin la televisión o la fotografía. Las imágenes no sólo fueron la forma de expresión que más creció durante nuestra generación, sino que con ellas comenzamos a experimentar los signos de la inmediatez cuando las cámaras Polaroid eliminaron el tiempo de espera del revelado. De todos modos, todo ello queda en la prehistoria de lo que hoy posibilita la era digital.

Las características particulares de cada generación, entre otras cosas, son aprendidas y determinadas por la tecnología predominante.

Las diversas generaciones se superponen y conviven, cada una con sus modos y maneras de arreglárselas en el mundo.   También resulta que los límites de las clasificaciones generacionales son permeables, entonces es posible encontrar algunos efectos de “contaminación”. Pero estos estilos, a veces tan desiguales, ¿nos dejan convivir en armonía?    Para ello hace falta reconocer con quiénes tenemos que  compartir el espacio.    Entender estas diferencias puede ser un buen punto de partida.

Baby Boomers
Empecemos por los veteranos. Los miembros de la generación del Baby Boom, resultado de la explosión de la natalidad post II Guerra Mundial, nacieron entre 1945 y 1964. Ellos son el producto del anhelo de sus padres por la vida, por la reconstrucción, por repoblar el mundo después de la hecatombe.

A los baby boomers les tocó vivir la era del consumismo y de los medios masivos de comunicación. Esperando el bus escolar alcanzaron a ver despegar los cohetes espaciales de la misión Mercury, Géminis y Apolo. Lloraron de emoción con la llegada del primer hombre a la luna… un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad, declaró Neil Armstrong.

Sobrevivieron a la liberación femenina. Cuando algunas de las chicas aún no habían alcanzado la edad -o la talla- para usarlos, las jóvenes universitarias comenzaron a quemar sostenes y a declarar su igualdad de condiciones respecto a los hombres.

Una de las mayores contribuciones de los boomers fue la expansión de la libertad individual. Se les asocia con el movimiento a favor de los derechos humanos, la causa  feminista, los derechos de los homosexuales, de los minusválidos y el respeto a la privacidad.

Fueron aquella primera generación de escépticos que se atrevió a dudar de la sabiduría de los mayores. Antes de que se hablara de la globalización, el mundo vio con asombro manifestaciones sociales similares a lo ancho del planeta – los Beatles y los Monkeys, las comunas, los hippies, las protestas estudiantiles en Francia, el casi boicot a las Olimpiadas de México.

Vislumbraron el futuro mientras visitaban, en paseos escolares, enormes salones donde se alimentaban con tarjetas perforadas las inmensas, arcaicas computadoras, y la promesa de una revolución tecnológica se hizo realidad más pronto de lo que imaginaron. Esos dinosaurios tecnológicos fueron el fundamento del actual pequeño computador portátil que muchos utilizamos a diario y que cabe cómodamente en un escritorio.

Una de las mayores contribuciones de los boomers fue la expansión de la libertad individual. Se les asocia con el movimiento a favor de los derechos humanos, la causa feminista, los derechos de los homosexuales, de los minusválidos y el respeto a la privacidad. Pero nada los preparó para el vertiginoso avance de la tecnología que les ha tocado vivir. Tampoco pudieron imaginar que les correspondería compartir la diversidad que introdujo este mundo global. La generación que produjo la gran revolución juvenil, la generación del espectáculo, aquélla que provocó que el marketing y la publicidad apunten casi exclusivamente a los jóvenes, hoy cuenta con sus últimos descendientes ingresando en la mediana edad en forma masiva.

Generación X
Hacia finales de los ´70s entró en escena la Generación X. Se les suele definir como la franja demográfica de los nacidos entre 1971 y 1985, aunque es más aceptado considerar en este grupo a las personas que vivieron sus años de adolescencia entre los ´80s y principios de los ´90s.

También se le conoce como la “Generación de la Apatía” o la “Generación Perdida”, caracterizada por la protesta silenciosa,  una rebeldía-conformista, siempre rechazando la religión, tradiciones generacionales, patriotismos e incluso a la misma familia.  Tecnológicamente hablando, es la generación que ha pasado por todo, desde la TV en blanco y negro, hasta las pantallas planas de alta resolución; desde los teléfonos de discado hasta los iPhones. Gente que ha jugado canicas, a la cuerda, al Pong, al Atari , a Playstation y continúa…

…la “Generación de la Apatía” o  la “Generación Perdida”, caracterizada por la protesta silenciosa,  una rebeldía-conformista, siempre rechazando
la religión, tradiciones generacionales, patriotismos e incluso a la misma familia.

El término Generación X apareció inicialmente en 1964 en el Reino Unido, pero más que definir a una concepción cronológica, se refería a un tipo de conducta de los jóvenes de la época, como romper con las pautas y costumbres establecidas, no creer en Dios, mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio y retar a sus padres. El término se popularizó en 1991 con la publicación de la novela Generación X del escritor canadiense Douglas Coupland.

En su libro Beyond Generation X, Claire Raines señala que nunca antes en la historia los jóvenes fueron tan mimados e idealizados como los baby boomers en su momento. Tal vez a causa de esa idealización, los bebés de la generación X hicieron su entrada a un mundo con expectativas exageradamente altas. De alguna manera, los X crecieron a la sombra de los boomers; con frecuencia se les critica y se les considera flojos, descuidados, llorones o quejumbrosos.

El consumismo, la llegada del Internet y la telefonía celular, el fin de la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín y la aparición del SIDA son los acontecimientos que dan el contexto para la Generación X.

Una de las particularidades más sobresalientes de este grupo es su constante frustración:  Poseen carreras universitarias, dominan más de un idioma y manejan recursos digitales.   Esta preparación los hace estar mejor calificados que sus eventuales empleadores, por lo que con frecuencia tienen que ubicarse en puestos para los cuales están sobre calificados.

Utilizan adecuadamente las herramientas informáticas, como las computadoras y el Internet, pero fueron educados aún con métodos tradicionales y suelen tener el hábito de la investigación, por lo cual son un poco escépticos y desconfiados frente a lo que encuentran en la red. Cuando se trata de socializar, aunque usan la tecnología de Facebook y otras redes sociales virtuales, prefieren los amigos reales. 
Una de las particularidades más sobresalientes de este grupo es su constante frustración:
Poseen carreras universitarias, dominan más de un idioma y manejan recursos digitales. Esta preparación los hace estar mejor calificados que sus eventuales empleadores, por lo que con frecuencia tienen que ubicarse en puestos para los cuales están sobre calificados. En España son conocidos como JASP, “Jóvenes aunque sobradamente preparados“, lo que los rotula a la vez como la Generación del Subempleo. Un mercado sobresaturado de universitarios deja a la generación X en los puestos medios de las empresas, ya que los directivos, mejor remunerados y de mayor responsabilidad, están ocupados por los baby boomers, o serán para la Generación Y.

Los jóvenes X tienden a ser marcadamente inmaduros, con bajas expectativas de vida y una constante apatía. En países latinoamericanos, es común que vivan aún con sus padres o reciban ayuda económica de ellos. Se caracterizan por su falta de compromiso, poca tenacidad y tolerancia y contribuyen a una alta tasa de divorcios.

Generación Y
Entre los años 1982 y 1992 surge la Generación Y.

Hijos de los baby boomers, los miembros de la Generación Y son los adultos jóvenes que constituyen en la actualidad la franja de mayor crecimiento en el campo laboral y que están empezando a atraer la atención de sociólogos, estudiosos y, especialmente, empresas de venta en Estados Unidos interesadas en conocer sus gustos, sus preferencias, y los productos que inundarán el mercado para satisfacerles sus necesidades.

La denominada “Generación Y”, está conformada por personas educadas en la cultura de la interactividad.

Los vemos en cualquier aeropuerto, café Internet, gimnasios, conferencias, en la calle, en los sitios de trabajo y notamos inmediatamente sus dedos que nunca están quietos. Pulsan a velocidades vertiginosas mensajes de texto en los teclados de sus “Smart Cell Phones” y reciben respuestas instantáneas desde Nueva York, Singapur o Londres. Parecieran perdidos sin saber dónde están sus amigos o sin seguir los pasos de sus ídolos minuto a minuto.

La “Generación Y” es la generación del siglo XXI. También se les conoce como la Generación del Milenio – Millenials – y como la Generación 2001. Los sociólogos e intelectuales están abocados a conocerlos y comprenderlos ya que ello resulta crucial para saber qué forma tendrá la sociedad del futuro. Desde el punto de vista de los mercados, la supervivencia de muchas empresas dependerá de lo bien que sepan entender y adaptarse a este segmento de la población para hacerles llegar sus mensajes publicitarios.

Se les llama también Generation Why (Generación Por qué) por su actitud desafiante y retadora. Como su nombre lo sugiere (el nombre de la letra Y en inglés corresponde a la pregunta why? – ¿por qué?), los jóvenes que constituyen esta franja no tragan entero, todo lo cuestionan, desean entender las cosas y no aceptan lo que se les dice a pies juntillas.

También les gustan los retos pero no siempre están dispuestos a asumir responsabilidades. Un ejemplo de ello son los múltiples estudios que demuestran que los millenials están liderando el movimiento de protección ambiental hacia un planeta más verde y más sano. En su estudio Janis Gaudelli, Vice Presidenta y Directora de Generate Insight, que conduce investigaciones de mercado entre la población milenita, concluye que, si bien es claro que ésta se reconoce como la generación más educada en asuntos del medio ambiente, con frecuencia no actúa para protegerlo en base a su extenso conocimiento. Un estudio similar conducido en Inglaterra por la IBM, coincide en afirmar que los jóvenes de la Generación Y tienen el nivel más alto de consciencia sobre los problemas ambientales, pero son también la franja que más desperdicia agua en el país.

…no tragan entero, todo lo cuestionan, desean entender las cosas y no aceptan lo que se les dice a pies juntillas. También les gustan los retos pero no siempre están dispuestos a asumir responsabilidades. 

A pesar de manejar una gran información y de que el 69% de los chicos encuestados expresaron un genuino interés por el medio ambiente, pareciera que este grupo entiende por qué, pero no está muy seguro de cómo ser consecuente con lo saben. The millennial-focused market-research division of next-generation media company Generate, reconoce que los jóvenes se sienten comprometidos, pero cuestiona si los miembros de la llamada generación del milenio están realmente liderando el camino hacia una sociedad más verde.
A la Generación Y le ha tocado vivir en una época en la que todo evoluciona constantemente y de forma muy rápida, tanto la salud y las condiciones económicas como la tecnología; presenciaron el auge de Internet, el fin de la Guerra Fría, el desarrollo de los ordenadores y de los videojuegos. Lo que fue un lujo para la Generación X, como el teléfono, los contestadores o incluso el Internet, resultan elementos cotidianos básicos para la Generación Y. Pero también han convivido constantemente con escándalos corporativos, la bancarrota de consorcios gigantescos, y la falta de ética laboral.

Esta nueva ola de jóvenes ha visto a sus padres trabajar y luchar. Han aprendido el valor del trabajo duro y están dispuestos a esforzarse. Por otro lado, han conocido el confort y difícilmente se ajustan a los problemas económicos.

Fueron educados bajo el lema tú eres capaz de hacer cualquier cosa; sus padres se concentraron en brindarles educación y en promover el desarrollo de su auto estima. Los nuevos jóvenes son, quizás, más diplomáticos en las discusiones con sus padres que en épocas pasadas, pero también más retadores y dispuestos a salirse con la suya. El acceso continuo a la información y el conocimiento mediante Internet, los diferentes canales de televisión, etc., les ha proporcionado el poder y autoridad para hacerlo. Son también más abiertos en cuanto a temas polémicos, como la orientación sexual o el aborto y por ello, su adaptación social es más fluida.

Fueron educados bajo el lema tú eres capaz de hacer cualquier cosasus padres se concentraron en brindarles educación y en promover el desarrollo de su auto estima.

Estos jóvenes valoran la familia pero se identifican y agrupan con sus pares. Tribus urbanas como los góticos, los modernos y más recientemente los emos son un reclamo para la Generación Y, aunque de una forma moderada e individualista, siempre protegiendo su pensamiento independiente del grupo. Para los jóvenes Y está bien salir del armario, está bien manifestar la autenticidad.

Les gusta trabajar en grupo y no se sienten intimidados por la autoridad. Los adultos, y en especial los docentes, han aprendido que el respeto hay que ganárselo, ya no se adquiere automáticamente por la posición jerárquica o la experiencia. Además, a diferencia de generaciones anteriores, los milenios no consideran desleal trabajar para dos compañías a la vez, ni ven el concepto de privacidad como importante.  Para movernos en su mundo con comodidad tenemos que aprender a distinguir quiénes son y cuáles son valores, qué les gusta y qué los motiva.En su artículo What Gen Y really wants , Penélope Trunk, autora del libro Brazen careerist: The new rules for success, plantea que tan sólo en los Estados Unidos viven actualmente unos 85 millones de baby boomers y 50 millones de jóvenes X y , en este momento, hacen su entrada al cuerpo laboral unos 76 millones de jóvenes Y. Debido a que los baby boomers se están jubilando y los X están buscando jornadas laborales más cortas, los jóvenes Y están en gran demanda. El reto inicial para las empresas que desean contratarlos es atraerlos. Es importante – explica Trunk – tomar en cuenta que los jóvenes Y tienen expectativas muy altas de crecimiento personal incluso desde los primeros trabajos. Un alto porcentaje de estos jóvenes regresan a vivir con sus padres después de graduarse y gracias a este apoyo económico tienen la oportunidad de buscar con calma la posición que realmente quieren.

…los jóvenes Y están en gran demanda. El reto inicial para las empresas que desean contratarlos es atraerlos.

Hace años tomarse un tiempo para viajar antes de emplearse era un punto negro en una hoja de vida. Hoy en día se considera una experiencia enriquecedora. Muchos Y´s se ven a sí mismos como entrepreneurs (empresarios) y desarrollan sus propias ideas innovadoras. No podemos olvidar que forman parte de la generación que creció con Internet y saben cómo lanzar un producto nuevo en línea. El popular Facebook comenzó en un dormitorio universitario.

Una vez que ingresan a la fuerza laboral, es también importante conservar a los jóvenes Y en sus puestos de trabajo. Las empresas se han visto en la necesidad de replantear y repensar maneras creativas para balancear la relación trabajo-hogar que ellos eligen. En un estudio realizado por Stan Smith, de la reconocida firma de consultoría Deloitte, encontró que las personas prefieren permanecer en una misma compañía y que el cambiar de trabajo con tanta frecuencia no es un fin en sí mismo, sino que lo hacen cuando sienten que no tienen otra alternativa. La mayoría de los jóvenes que dejan sus puestos en una empresa, buscan otros empleos haciendo algo similar a lo que venían haciendo. Estos hallazgos llevaron a la creación de un departamento de iniciativas para la nueva generación dentro de la empresa, que se ocupa de ayudar a los empleados a decidir hacia dónde quieren seguir profesionalmente. Con frecuencia encuentran un nuevo puesto dentro de la compañía. Esto ahorra a la empresa el costo de perder a un empleado y evita al empleado el estrés de cambiar de trabajo.
Una vez que ingresan a la fuerza laboral, es también importante conservar a los jóvenes Y en sus puestos de trabajo. Las empresas se han visto en la necesidad de replantear y repensar maneras creativas para balancear la relación trabajo-hogar que ellos eligen.

Definitivamente, los jóvenes Y llegan al campo laboral con una nueva actitud. Es por ello que las empresas se ven obligadas a reconocer y tomar en cuenta con qué valores funcionan estos jóvenes, para adaptar los sistemas de entrenamiento a estas características de la generación Y.

Quieren trabajar, pero no permiten que el trabajo sea su vida, y no desean renunciar a otras actividades y aficiones (el deporte, la música, la familia, los amigos, etc.). Son inteligentes, impetuosos, inquietos, capaces de romper, con toda naturalidad, con los esquemas tradicionales de vestir o de la etiqueta laboral; no consideran inadecuado llegar a la oficina en chancletas, atender llamadas personales o escuchar sus iPods en horas de trabajo.  Valoran enormemente la amistad y se sienten altamente motivados cuando pueden trabajar con sus amigos. Muchos escogen un trabajo por el sólo hecho de poder estar con sus conocidos.

Trabajar con los congéneres de la Generación Y plantea importantes desafíos. Por ser la generación que se desarrolló enteramente compartiendo información personal y pública por los diversos medios disponibles, no tienen en cuenta el valor de la privacidad o la confidencialidad que a veces se puede requerir en un trabajo. Esto, en muchas situaciones, acarrea serias consecuencias éticas y legales.

Los jóvenes buscan encontrar sentido en las actividades que realizan y entender el por qué de cada decisión adoptada. Rinden más en un entorno creativo donde el pensamiento independiente es valorado. Por ello prefieren vincularse a empresas que logran ser flexibles y son capaces de romper con algunos esquemas tradicionales, como permitirles trabajar a distancia sin tener que salir de casa, viajar y mantener horarios menos rígidos.

La globalización ha creado un escenario mixto y convergente, pero que transforma los principios y complejiza la realidad.

Por otro lado, ésta es una generación altamente altruista. Se sienten comprometidos con el trabajo voluntario y en muchas ocasiones prefieren trabajar con empresas que aprueben donar tiempo para acciones de trabajo social comunitario. Esto les permite poner en práctica las habilidades y destrezas que han aprendido en el trabajo y devolver algo a la comunidad sin dejar la empresa para la cual trabajan.

El terreno está preparado no sólo para que la Generación Y contribuya a la fuerza laboral de hoy, sino también para que comiencen a asumir el liderazgo.

¿Cómo será liderar un mundo sin muros, sin revoluciones, sin creencia en las utopías y con menos recursos naturales? La globalización ha creado un escenario mixto y convergente, pero que transforma los principios y complejiza la realidad. Las guerras no se delimitan al modo antiguo, los efectos de segregación avanzan y las comunidades se van dividiendo en pequeños grupos donde cada cual se identifica con alguna forma de pertenencia. A pesar de todo lo que se avanzado en la aceptación de la diversidad cultural, subsisten la discriminación y la persecución, los extremismos religiosos, el terrorismo y la intolerancia. He ahí uno de los grandes retos de la Generación Y.

Empiezan a sentirse, además, los primeros pasos de la Generación Z, la iGeneration, los verdaderos nativos digitales. Nueva generación, nuevos desafíos.

Fotografía: Descenso, Gisela Savdie.

[2] Podría traducirse como El Profesional Ambicioso: Nuevas Reglas para el Éxito
La revolución laboral de la generación Y, Marta Matute
(http://www.cincodias.com/articulo/Sentidos/revolucion-laboral-generacion/20070521cdscdicst_1/cds5se/)

Artículo por:

Clarita Spitz

Clarita Spitz
México – Colombia – USA. Magister en Educación con énfasis en Estrategias Educativas para Biblioteca y Salón de Clases, Vermont College - Norwich University. Diplomada en Promoción de Lectura. Docente, bibliotecaria. Autora de numerosos artículos y de libros de cuentos infantiles. Premio XVI Concurso Nacional de Cuento Infantil de Comfamiliar del Atlántico (2008). Actualmente dedica su tiempo a escribir y trabajar en consultoría y liderazgo de talleres de Promoción y Animación de la Lectura. Vice Presidenta de la Regional Latino Americana del Consejo Internacional de Mujeres Judías (ICJW). 

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