Incluido en: Edicion:

Asistencia a las víctimas de violencia

Buenos Aires

Por
Asistencia a las víctimas de violencia | Letra Urbana

La asistencia a las víctimas de violencia conlleva el anhelo de poder ayudar de alguna manera a quién está sufriendo. Diferentes disciplinas abordan el tema, pero cada una de un modo particular. Qué significa asistir en estos casos? Qué efecto terapéutico puede producir? Qué lugar para el analista en este trabajo? Son algunas de las preguntas para las cuales se ubica una respuesta posible.

“Disposición y azar determinan el destino de un ser humano. Rara vez, quizás nunca, lo hace uno solo de estos poderes”. Sigmund Freud, 1912. Si nos referimos a la noción general de asistencia, su significado resulta compartido. La asistencia consiste en dar ayuda para producir algún efecto de alivio, ya sea mediante la resolución del problema o la salida del estado de sufrimiento. Pero si entramos en las particularidades de lo asistencial, hallamos que el significado de la asistencia depende de la subjetividad del individuo que la solicita, de lo que cada persona espera de ella. Existe también una particularidad de lo que cada disciplina ofrece. La ciudad ofrece asistencia a las víctimas de violencia: Asistencia jurídica, asistencia social y asistencia de la salud física y mental. Esto es un hecho. Resulta claro que, si un ciudadano está pasando por una situación crítica que no puede resolver por sí solo, esa persona necesita ayuda. Sin embargo, cuando los que estamos involucrados en la asistencia nos sentamos a conversar, no queda tan claro de qué se habla cuando se dice “asistencia a las víctimas de violencia”. ¿De qué habla cada disciplina con su lógica discursiva y con sus variedades interpretativas sobre la cuestión? ¿Desde dónde responde? ¿A quién se dirige? ¿Para qué? ¿Qué resuelve cada una? Estas preguntas abrieron el debate a la posibilidad de escuchar diferentes formas discursivas y de hacer saber qué significa para un analista la asistencia a las víctimas de violencia. Si nos referimos a la noción general de asistencia, su significado resulta compartido. La asistencia consiste en dar ayuda para producir algún efecto de alivio, ya sea mediante la resolución del problema o la salida del estado de sufrimiento. Pero si entramos en las particularidades de lo asistencial, hallamos que el significado de la asistencia depende de la subjetividad del individuo que la solicita, de lo que cada persona espera de ella. Existe también una particularidad de lo que cada disciplina ofrece. El Psicoanálisis cuenta con criterios propios respecto de lo asistencial que están en consonancia con la noción de sujeto. Se trata de una asistencia orientada por el sufrimiento de un sujeto que está en situación de víctima, que habla desde el lugar de víctima que circunstancialmente ocupa. Pero la noción de “víctima” no agota el significado de “sujeto”: El Psicoanálisis considera la diferencia sutil, delicada pero importante entre las condiciones del ser y las condiciones del estar. Los analistas respondemos a la demanda de ayuda que necesita la víctima, pero para localizar al sujeto que se encuentra allí. …el trabajo del analista consiste en asistir al lugar, en detenerse allí donde se encuentra el sujeto; Ir al lugar donde están sus palabras porque ellas hablan de su manera particular de fracasar. El sujeto del que hablamos en Psicoanálisis se caracteriza por ser vulnerable, frágil, inconsistente. Es un sujeto dividido entre el enunciado y la enunciación de su decir, entre lo que es y lo que quiere ser, entre lo que sabe y lo que no sabe de sí mismo, entre lo que dice y lo que hace, entre su yo y su inconsciente. Este sujeto sin unidad sólo cuenta con la ilusión de consistencia y completud. No tiene identidad y, por esta razón, necesita identificarse de alguna manera, aunque sea confundiendo su ser con su estar. Esto ocasiona el malentendido entre ser una víctima y estar transitando por una situación en la que ocupa el lugar de víctima. El sujeto del Psicoanálisis no es sin otros: Tiene una relación necesariamente social. Lo mejor y lo peor de su vida ocurre en el marco de esas relaciones. Por lo expuesto, el trabajo del analista consiste en asistir al lugar, en detenerse allí donde se encuentra el sujeto; Ir al lugar donde están sus palabras porque ellas hablan de su manera particular de fracasar. Se trata del sujeto del derecho a decir y saber de aquello que, sin saberlo, lo condujo a estar en el lugar de víctima; Y también, del sujeto del derecho a rectificar su posición y a ser el artífice -de acuerdo con su estilo- de su propio alivio. Para la asistencia de estos casos, los analistas contamos con aquello que nos señala Freud y que citamos al principio: La disposición y el azar. Estos dos elementos heterogéneos hacen posible la combinatoria de lo necesario, lo posible, lo imposible y lo contingente de manera tal que cada ser humano que esté dispuesto pueda crear su destino, en tanto no está marcado. Pero aún nos queda por desarrollar algo más: Qué se espera de la asistencia a las víctimas de violencia. De acuerdo con la experiencia, se espera que por la asistencia se produzca un efecto de alivio o supresión del sufrimiento (angustia, inhibiciones, ansiedad, miedos, vergüenza y otros). En el campo de la salud mental, se denomina a esto “efecto terapéutico”. El efecto terapéutico es la consecuencia esperada de la asistencia a partir de la cual la comunidad evalúa las terapéuticas. Para el Psicoanálisis, el efecto terapéutico importa. Pero busca en éste la particularidad de cada caso. Si bien el fenómeno observable puede indicar una mejoría, resulta útil entrar en el detalle de la estructura, ver por qué caminos se produce el efecto terapéutico. Y, desde el lugar del analista, establecer cómo localizarlo, desde dónde responder, a quién nos dirigimos y para qué. Considero que el efecto terapéutico se produce por la aplicación de una función analítica. De ésta se espera algún resultado sobre el sujeto del goce y el sufrimiento del síntoma. Considero que el efecto terapéutico se produce por la aplicación de una función analítica. De ésta se espera algún resultado sobre el sujeto del goce y el sufrimiento del síntoma. Desde esta perspectiva, el efecto terapéutico es una operación en el dispositivo analítico orientada por la conceptualización del sujeto del inconsciente. Los analistas no contamos con la voluntad yoica, ni con el sentido común, ni con las buenas costumbres. Lo que el caso nos presenta es un sujeto que, conducido -sin saberlo- por sus condiciones inconscientes, iba en su propia contra y así se encontró padeciendo lo que denominamos su síntoma. Siendo víctima de la violencia de otro, el sujeto se halla en posición de objeto de violencia. El dispositivo analítico es una provocación para que el sujeto recupere su posición de sujeto y, desde allí, produzca nuevas respuestas para su situación de vida. Y siguiendo esta lógica, el efecto terapéutico -el alivio sintomático- llega “por añadidura”, como decía Freud. Capítulo del libro: “Temas de interconsulta”, Ed. Galerna, de Clara Schor-Landman.

Artículo por:

Clara Schor-Landman

Psicoanalista. 

Tus comentarios nos ayudan a crecer. Gracias!